Ponencia Presentada en el simposio "Cena Latina"
Sao Paulo, Brasil - Noviembre 1998
Histórica coyuntura, límite de umbral
Detenerse a reflexionar acerca de la actual situación de los Directores venezolanos de Teatro y sus perspectivas de cara al próximo milenio, supone un ejercicio de distanciamiento, de evaluación. Exige una suerte de habilidad quirúrgica y obviamente metodológica, tocando el mundo de la semiología, de la historia nacional o personal.
Aproximación que debe hacerse sin caer en mezquinos, escépticos, apocalípticos esquemas que nada aportan a un necesario acercamiento a esta cotidianidad, también por aquello de la visión global, integral, de equipo, de todo, de misma gente y misma fe; porque hablar de la dirección teatral obliga a hablar del todo teatral, del colectivo nacional llamado teatro venezolano, siempre en extremos como cualquier otro colectivo teatral, diverso, divergente, distinto, también de común lenguaje, credos y pequeñeces; casi siempre valiente, osado y comprometido; pero especialmente por creer que el único medio posible para esta tarea es mantener la práctica de: la honestidad, la horizontalidad y la humildad.
La asunción de este proceso debe ser vivencial, conceptual, crítica, objetiva, transparente, orgánica, para compartir entre iguales, experiencias e interrogantes acerca del Teatro, punto de partida para el diálogo en el marco de este significativo evento. Este reencuentro entre oficiantes de la misma disciplina, momento en que las paralelas coinciden, encuentro entre adultos, gente grande, madura de prístinos objetivos: crear, convocar, cambiar; demarca un instante de evaluación, acceder al punto actual de cada quien.
Dirigir, coordinar, armonizar, conducir, proponer una puesta en escena, objetiviza la síntesis de postulados, vivencias, compromisos, preguntas, respuestas, modo, medios, intuiciones. Plantea profundas e inminentes exigencias: niega el servilismo, castiga el irrespeto. Reclama investigación, comprensión, evaluación, densidad, contaminación. Implica la mirada estética, ética, antropológica, política, social. Ubicación del donde y ahora. Patenta en la escena una mirada global, integral, cómplice y soporte del acto creativo. Concreta misión, visión, ambición definida por las tres Cs.: conjunta, compartida, colectiva. Sienta la responsabilidad a cumplir con esa persona de múltiples rostros y diversísimas formas de ver que nos espera en la platea, el público, el país, el mundo.
Compartir actuales momentos evidencia la coincidencia de historias, de convulsionados pasados políticos, sociales, culturales. Latinoamérica en su anécdota teatral da cuenta de la semejanza de recorrido. Ir y venir de Craig a Stanislavsky, Artaud, Antoine, Meyerhold, Appia, Piscator, Brecht, Reinhardt, el método, Strasberg, Grotowsky, "Living", "happening", Genet, Ionesco, "Le Comedie de l´art" , Barrault, Jean Vilar, Lindsay Kemp, Barba, Strehler. Crear la agrupación, tener una sala, hacer Teatro de Masas o de Cámara o Popular o de la Crueldad o Comercial o tribuna política o nacional o social o digestivo. Priorizar los autores nacionales o regresar a los universales; la creación colectiva o el director como protagonista; el "performance"; colocar el acento en la puesta o acentuar la puesta en el actor. En fin, tránsito definido en pos de un superobjetivo, acceder a la síntesis de tendencias, corrientes, movimientos, experiencias, hallazgos. Historia compartida con matices y propuestas que la particularizan.
Pasado común que también cuenta de la excelencia en dramaturgia, inolvidables actores; audaces directores, sólidas búsquedas. Agrupaciones hito, Maestros, eventos, encuentros; afirmación de lo nacional, sincretismo. Hasta encontrar una manera de hacer, de decir, de ser; perfil claramente trazado e identificatorio del teatro de estas latitudes, nuestro Teatro, el Latinoamericano tiene sello.
Venezuela no dista de esa tránsito, con una particularidad somos Caribe, nos sentimos Caribeños, somos un país petrolero, principal proveedor de oro negro para los Estados Unidos, somos puerto, puerta de entrada a esta gran geografía llamada América; abiertos al mundo. Convivimos en absoluto desparpajo con lo cosmopolita y lo provinciano, acostumbrados a ser "ricos", suerte de idiosincrasia de "como vaya viniendo vamos viendo", "mientras tanto y por si acaso", cálidos anfitriones de migraciones, del viejo mundo y del suramericano. Con una democracia de exactamente 40 años, podría afirmarse baluarte del sistema en Latinoamérica, de intensa vida política, conflictuada; ayer la pelea contra la dictadura causó, en principio, el nacimiento de partidos de base popular sin perfil diferenciado entre el populismo y el comunismo; hoy, bien demarcada las diferencias, contradictoria mezcla de ideologías, realmente opuestas opciones bajo unas mismas siglas u oportunamente apoyando determinado candidato en inminentes elecciones, la corrupción diseminada en todas las instancias de Poder, sí, 40 años de Democracia, sólo una generación, la mía.
Elementos todos que definitivamente han caracterizado el Teatro de aquí, su ser, su hacer, su estar. Los pioneros acompañados por algunos españoles, chilenos, argentinos, hicieron su parte en los años duros, estrenando Democracia, décadas 50 y 60, con esfuerzo, artesanal, quijotescamente. Dos polos: un Teatro ortodoxo de autores universales, arriesgado en puesta, liderizado por el chileno Horacio Peterson, el otro un teatro con Brecht como protagonista, bandera política de la principal universidad nacional, epicentro de la guerrilla, puesto en boga por Nicolás Curiel. Entran en escena con gran fuerza, cada uno en su estilo, tres dramaturgos de cosecha nacional: Luis Peraza, Cesar Rengifo y Román Chalbaud, marcando pauta con la temática nacional como clave y radical posición política en los dos primeros, en Chalbaud la tragicomedia cotidiana de las zonas populares, del obrero, de la puta, del policía, la marginalidad emergente se expone por primera vez en el escenario nacional convocando multitudes. Deseos, logros que allanaron el camino, dejaron saga pero no escuela.
Quienes tomaron el testigo en la décadas siguientes, acostumbrados a la Democracia, años 70 y 80, garantizaron el definitivo impulso, la consolidación de una manera. Nuevamente dos miradas: una, la audacia, soberbia, arrojo y talento de un joven puestista argentino Carlos Giménez con su Rajatabla, primer grupo subsidiado por el Estado, su Festival Internacional de Teatro de Caracas, cobijado por la institución cultural más poderosa y en franco coqueteo con el poder político. La otra con poco ruido pero de firmes pasos, el Nuevo Grupo entidad no tan poderosa ideada, conducida, financiada por tres Dramaturgos de pura cepa nacional: Chocrón, Chalbaud, Cabrujas. Sin posibilidad de alianzas estratégicas entre tales polos. Un acuerdo por unanimidad del país teatral la agremiación, que desaparece nuevamente a finales de la decada del 80. Pisa el escenario nacional un actor y maestro Juan Carlos Gené, crea el Grupo Actoral 80, irrumpe la Compañía Nacional de Teatro, abanderada de la producción profesional. Los mejores años del Teatro venezolano, los más brillantes, también los más conflictivos, de propuesta en la producción, poética en la puesta, dramaturgia propia, temáticas de estas latitudes, profesionales de la actuación, del diseño; teatro de reflexión, de estética autóctona, confrontación, intercambio, ruda competencia, pública polémica. Protagonizando el escenario, la dirección y la dramaturgia, el espectáculo y la actuación, la producción y el diseño, combinándose o alternando. En el Nuevo Grupo se estructura un lenguaje nuestro, en el GA.80 un teatro de actores y temática Latinoamérica, en el Rajatabla la espectacularidad, en la Compañía Nacional lo profesional. Sí, fueron excelentes momentos, un teatro seguro, beligerante, de la Democracia, sin mordazas, valiente, creativo, competitivo, competente, contextualizado, polémico, de radicales y enfrentadas posiciones, asertivo, transformador, en el cual nos reconocimos, del cual nos sentimos bien orgullosos, quizás los mejores años, dejaron huella, nombres, semilla, recuerdos que no escuela.
Hades y las Parcas signan la década del 90, Democracia deteriorada. Un creador, un gerente , un economista, un titán asume el Ministerio de la Cultura, asesorado por Giménez y Chocrón, opuestos conceptos, lanza la voz de profesionalización, promociona la gerencia, da paso a la generación de relevo, define estrategias de rescate, proliferación y mantenimeinto de espacios para el hacer cultural, asigna salas a grupos, crea espacios de sistematización académica de las artes, instala el subsidio cultural. El Nuevo Grupo desaparece, Gené regresa a argentina, muere Carlos Giménez, la Compañía Nacional deviene en reducto de la vieja escuela, levanta el telón el Teatro Profesional de Venezuela con sede propia en el Teatro del Paraíso, Cabrujas y una nueva generación, profesionales jovenes; conjunción de la mirada del dramaturgo, del productor, del actor asentados en lo profesional, con mucho brío, la calidad total, la temática nacional en los 90, y la convocatoria masiva como metas; sentando precedente, una real opción, única opción. Enjuician al Presidente de la República por corrupción, cambia el Gobierno, sale el titán, muere Cabrujas.
Hoy, el país ante una nueva, compleja coyuntura, histórica encrucijada, límite de umbral, punto crucial, estamos ante el pertinente e ineludible paso.
Razones muchas, fin de siglo, bolsas mundiales en crisis, la globalización, la mundialización, juicio a Pinochet, la realidad virtual, centrismo.Democracia degradada, Gobiernos equívocos, gestiones avariciosas, propuestas mesiánicas. Baja en los precios del petróleo, pobreza crítica de un 85% de la población, inseguridad ciudadana de más del 60%, cerca del 52% de la infancia marginal en las calles, 35% de la población femenina maltratada, violada, de 15 a 30 muertes por violencia saldo semanal, vivir en peligro. Marginalización de costumbres, usos, mores, desidia, negligencia, improvisación. Inflación galopante, desconfianza de la institución bancaria, alza de las Tasas de Interés, dolarización de la economía, creciente Deuda Exterior, decepción, fuga de capitales, paralisis de la inversión extranjera. Neoliberalismo. Inexistencia de un sistema de seguridad social integral, fracaso del sistema de salud. Miedo, impunidad, corrupción, inexistencia de políticas sociales, educativas, culturales; caos, paralización, fuga de talentos, abuso del poder, resistencia al cambio, incertidumbre, falta de liquidez en la Tesorería General de la República; desorden político administrativo, incoherencia, inconsistencia, el irrespeto aire que se respira, pérdida de la ética, de credos, de elegancia. Escasea la integridad. Líderes de la vanguardia traicionando sus valores, desvirtuados todos los principios, sórdidas relaciones por, para, con y desde el poder. La Ley prostituída. El escenario político en coyuntura, año electoral, amenaza de guerra civil, posible dictadura, decisión de cambio producto de la rabia, del resentimiento. Desconocimiento de la cultura como eje del desarrollo integral, la salud, la educación, los ancianos, los niños, el arte, la vida no son prioridad; el teatro, arte bajo sospecha. Ausencia del otro en las salas. ¿Fracaso de la democracia? ¿Fracaso de quienes liderizaron el proceso? Delicadísimo panorama, doloroso también.
Hoy el teatro de estos lares está herido, gravemente herido. Ha caído más de una vez, se levanta, continúa, se pierde, intenta, no ve, da tumbos, resiste, sin brújula, no hay norte, a ciegas, en su mayoría desacertivo, descontextualizado, las musas de viaje; lo urgente le roba el tiempo a lo importante, ahogados por la burocracia, políticas teatrales erráticas, compañías regionales paralelas en cruenta competencia con las entidades teatrales de provincia, teatristas, ingenuos, frívolos, románticos, mezquinos. Sin audacia, ni investigación, ni gerencia estratégica, la necesaria evaluación olvidada, últimas propuestas anquilosadas, falta de especialización, priorizando el éxito de taquilla a la innovación escénica, coqueteando con la cobardía. De moda los monólogos, no interesa la tragedia, tampoco los grandes temas. Repetición de cansadas fórmulas, jurásicos intentos, inconsistentes iniciativas, aferrada a lo instalado la vieja escuela sin nada que decir. Casi en su totalidad, la generación de relevo, contaminada por la soberbia, ambición, reproduciendo en su entorno esquemas "demodé"; verticalidad en la relación con su grupo, con los otros, desprecio por los pioneros. La discusión, la reflexión acerca de misiones, poética del teatro desaparecidas, no hay propuestas, sólo vacío. Escasean los dramaturgos, los directores, los diseñadores; los directores hacen de gerentes, los gerentes se mueven en las instancias de poder. Creadores envilecidos por ese poder, conjugando el teatro sólo en primera persona del singular. Reproducción en los escenarios, entre bastidores, del hacer instalado. Política de exterminio propiciadora de la guerra entre iguales, el Estado incitando a la estrategia del más fuerte. Miserables subsidios. El Gobierno con premeditación carece de una política de apoyo en el rescate y mantenimiento de infraestructuras culturales.En desleal y desventajosa competencia con la televisión por cable, la internacional, Mónica Lewinsky, "Film and Arts". Inseguridad personal, la muerte libre en las calles. Sistematizada y eterna huida del sector privado, inexistencia de mecenas, sin legislación que proteja el hacer cultural. Cada cual en lo suyo, aislados, incomunicados, solos, a la defensiva. Salas vacías ¿Calidad, tema, de la oferta teatral?. Ausencias irreparables, desconcertados entes teatrales, siempre en los extremos, agobio de los hacedores, desesperanza, escepticismo, sobrevivencia. Abismal panorama, excesivamente doloroso.
Abismo que convoca, convocó y ha convocado un desafío, sobrevivimos, sabemos quienes somos, actividad continua, algunos logros, consolidación de pocas entidades teatrales, profesionalización, alianzas estratégicas en torno a los subsidios, ensayos, primeros licenciados en Teatro, el Teatro estrategia de rescate de los niños de la calle. Se mantiene cierta dignidad. Salas abiertas, telones en alto, gracias a la terquedad ya la firmeza de persistir, equivocados o no, en una sola meta, jamás dejar el teatro. Pero nos sentimos, nos sabemos detenidos, atónitos frente a la oportunidad única de dar el salto cualitativo.
Así las cosas, dirijo "Acto Cultural" de José Ignacio Cabrujas, para el Teatro Profesional de Venezuela en el Teatro del Paraíso, producción de Moisés Guevara, diseños de Fernando Calzadilla, música original Francisco Cabrujas, elenco de profesionales.
"Acto Cultural", oportunidad y probabilidad de realización de proyecto propio demoradamente asumido, preciso instante de probar. Limite de umbral entre el verdadero acto cultural, el provinciano, el escolar, y el que ocurre todos los días en el hacer político, social, cultural de esta nacionalidad. Dramaturgia con propósito de poética teatral. Texto con certeza de reactualización de los arcaicos actos culturales. Escrito por el autor para actores de su día a día, acción desde por y para los personajes. Desde el humor, desde la risa, sencilla aproximación al otro. Concurrencia de signos, símbolos vivencias, ideas, credos, expresiva del gestus nacional, también del popular. Poliglota. Clave de una visión, afianzada en miradas particulares acerca de un colectivo conocido, coloca al propio acto creativo en un hacer político, en misión, visión, ambición a ejecutar.
Difícil reto, texto multiple, diverso, irónico, crítico, irreverente, trágico, humorístico, patético, local, universal, oportuno, necesario, vigente. Escrito sin concesiones a todo riesgo, de estructura muy teatral se vale del espectáculo de esa teatralidad para jugar a las escondidas como estrategia de confesión. La Junta Directiva de la Sociedad Pasteur dedicada al fomento de las "Bellas Artes", La Ciencia y las Industrias, de un pueblo andino, donde nada pasa, solo hay silencio, que con motivo de un nuevo aniversario, opta por celebrar un acto cultural, escenificar la historia de Colón Cristobal el Genoves Alucinado, escrita y dirigida por el Presidente de la Sociedad, Amadeo Mier, para los integrantes de la Junta; Amadeo, buen conocedor de los secretos y frustraciones de los Directivos, confundido decide que es su única oportunidad de romper el silencio, de ser, instante que Amadeo-Cabrujas exprime al máximo. Complejo desafío, romper la convención teatral, liberarse del retrato, de lo correcto, de lo eficiente, optar por la invitación del omnipresente dramaturgo Cabrujas-Amadeo, jugar en la multiplicidad de diversos planos.
"Acto Cultural" descarnada, sincera, amorosa burla de lo "cultural" nacional, palestra de la cual el autor era excelso protagonista, el cultural acto es un guiño a su entorno inmediato, pública anécdota. Estructurada en tiempos musicales, propone la reactualización del eterno rito cultural, la escenificación de del alucinado genovés Colón, de acuerdo a establecidos cánones estéticos, "lo bello", a más artificialidad más artístico, más cultural, más autóctono, más idiosincrático.
Dos opciones de puesta: crear actos culturales cotidianos, con el patetismo, ingenuidad y artificialidad con que ocurren en lo social, en lo político, en lo cultural; el realismo, el naturalismo ópticas que sirven eficazmente al texto, mirada de dramaturgo asumida por Cabrujas director en el momento del estreno en 1.976. Suerte de Teatro de Cámara, tan austero, tan pobre como el pueblo de Ejido o una propuesta tamizada por las miradas del productor acostumbrado imprescindibles, exactas, puntuales actividades que ocurren entre bastidores; la mirada del actor, ducho en la esquizofrenia de estar dentro y fuera interactuando con el detrás y el escenario; la mirada del espectador, dispuesto a creer en lo que ve, curioso de saber que pasa en los lados y atrás; miradas, mirada decidida a mostrar la realidad que ocurre en el escenario, como única estrategia para conmover la realidad de la platea.
La historia del acto cultural se acciona mediante un acto cultural, teatro dentro del teatro, escenario dentro del escenario, ficción dentro de ficción, la teatralidad en relación directa con el espectáculo, esconder para mostrar. La doble negación, una señal. La doble negación Lógica: no (no A) es = A. Doble teatro igual a más vida, doble escenario, otra realidad, doble ficción igual a realidad. Rito actualizando ritos. Doble negación situación y acción sobredetermminante en última instancia de todo el texto dramático. Actores que son personas que acciona personajes que son personas que, en el caso de la Junta Directiva de la Sociedad Pasteur interpretan, personajes que son ellos mismos, doble actuar-accionar igual a actores-personas. La doble negación de la realidad da realidad. Menos por menos da más. No juego de palabras, propuesta conceptual, textual, estética, poética. Incitadora a la ruptura de convenciones.
Impulso de la creación mostrar jugando al espectáculo, usar la artificialidad al máximo para develar, descubrir, enseñar, despojar, desvestir propiciando el encuentro, "tete a tete" de escenario y platea, tu a tu entre colectivo teatral y colectivo social. Cierta mirada escénica, síntesis de la propuesta que implícita se había gestado en la corta historia del Teatro Profesional de Venezuela.
Personajes que se mueven en un sólido eje de humanidad, capaces de ser personas o personas capaces de ser personajes, alter-egos de si mismos, uno y otro, ser y no ser, sujeto y objeto, causa y efecto de su propio conflicto. Múltiples, per sé contradictorios, éticos, diletantes entre extremos. De propia y autóctona sonoridad. Resonadores de y en su entorno. Densos en matices del alma. Diversos, no pueden ser de otra manera. Disimiles. Suerte de pudorosa intimidad que se realiza en la platea. Reconocibles por verdaderos, queribles, cercanos, distintos al héroe trágico. Una mirada de sí que ve al otro como suyo, que se reconoce en él, que lo necesita para crecer. Cargados de pasado accionan en dolorosa relación y percepción de su entorno. Cansados conductores de su acción acceden a la meta: descubrirse a si mismos ante al público, su íntimo aliado.
Lo polifónico, el canon, la estructura absolutamente rítmica de cada diálogo o monólogo en "Acto Cultural", es un factor avasallantemente vivo, Se dice de la dramaturgia cabrujiana operática, esta obra, la más; si y no, lo musical es un "mood" del autor que espera el sonido de los demás, que oye y se escucha; la cercanía al área, inteligente inferencia, en nada resta la teatralidad de los monólogos, momentos de absoluta desnudez, expresivos de conflicto que coloca en la platea al personaje-personaje-persona-actor. Cada palabra, cada sonido connotado y denotado por el autor estructurando un discurso que nombra, que habla, que es escuchado, captado, entendido.
Los actos culturales, políticos, sociales, artísticos ocurren en sus pertinentes espacios: plaza, Gran salón, Palacio de Gobierno, Complejo Cultural, barrocos o minimalistas, depende de su condición contextual de construcción. Los actos culturales de provincia, de colegios, de escuelas, ocurren en escenarios más desprolijos, austeros, naif; el "Acto cultural" de Cabrujas ordena una sencillísima escenografía retrato de la Casa de Cultura de cualquier pueblo en cualquier país de Iberoamérica.
Bitácora de vuelo:
Reunión de Producción; En acostumbrada mesa de trabajo con el productor, el diseñador, el equipo, exposición de la propuesta, de la imagen.
Actores epicentro de la obra, jamás saldrán del escenario, deben estar siempre atrás o en escena. Absolutos responsables del espacio escénico del acto cultural de Cabrujas, del acto cultural de Amadeo Mier, de su acto cultural. Teatro dentro del Teatro, Enseñar el escenario en su totalidad. No esconder, no ocultar, cambios a vista. Obvia artificialidad en la obra del genovés alucinado. La doble negación señal del texto, clave de la puesta, propuesta estética para la producción.
Época de la acción: A partir de 1.920 a hoy
Nuevo problema a resolver el Teatro del Paraíso, sede del Teatro Profesional de Venezuela, de dimensiones determinantes: sala a la italiana, aforo de 600 personas, escenario de 300 metros cuadrados, boca de escena de 12 x 6 mts, 42 barras. En ese espacio, convocador de espectacularidad, de teatro grande, gran cantidad de actores, sin vuelta atrás se fija fecha de estreno. El Teatro, escenario y platea, sede de la Sociedad Pasteur.
Espacio a transgredir: Salón de las importantísimas reuniones. Inmensa mesa de las decisiones, otro escenario: mesa, cama, escritorio, cocina, barco. Sillas de espaldar altísimo, suerte de lego, quilla, confesionario, trono. De fondo lienzo o lienzos de enorme dimensiones de temática histórica, un gran momento, muy "cultural", muy "artístico". Acción a desarrollar en la proscenio, utilizando el lienzo lo más próximo a boca de escenario. Detrás, camerinos, mesa de utilería del espectáculo del Genovés alucinado, sala de espera de la Junta Directiva.
Vestuario: Junta Directiva de acuerdo a los personajes y actores realzando personalidad. El Genovés alucinado en paleta de colores de sacros retablos medievales. Acento del vestuario en la feminidad y masculinidad de actores y personajes. Mujeres hermosas y apetecibles. Hombres hermosos. Destacar rasgos o rasgo esencial del actor-personaje.
Prolífica, productiva, horizontal mesa de creación, mirada compartida, conjunta.
Reunión con el colectivo teatral. Presentes: producción, elenco, diseñador, músico, director técnico, realizador de escenografía, personal técnico del teatro.
Exposición afinada de la propuesta, de la imagen. Porque de "Acto Cultural", Teatro dentro del Teatro, la doble negación, el Teatro del Paraíso sede de la Sociedad Pasteur. Protagonismo de los actores en el teatro Cabrujiano, estructura musical, actualización de ritos, reconocimiento del venezolano y de su hacer en el texto, el humor como estrategia de la acción. Actores que se acercan al texto personajes que se definen sus actores. Actores tensos, listos, atentos, concentrados, nada de construcción, composición, interpretación, imitación, alienación, si total entrega. Actores epicentro de la obra, jamás saldrán del escenario, deben estar siempre atrás o en escena. La mesa y las sillas sus objetos, sus compañeras, una extensión de su hacer. Absolutos responsables del espacio escénico del acto cultural de Cabrujas, del acto cultural de Amadeo Mier, de su acto cultural. La música debe ser original autonoma, reforzadora de la sonoridad del texto, una música válida por si misma, expresiva de la visión que esta otredad llamada América tiene del otro, complice de la acción dramática. La obra como principio y fin de interrogantes, inquietudes, respuestas.
Calzadilla expone formas cargadas de contenidos, alternabilidad de elementos, signos, iconos, símbolos contemporáneos y antiguos. Objetos para los personajes de la obra del Genovés alucinado artesanía de la Junta Directiva. Escenografía, Teatro dentro del Teatro, escenario dentro del escenario. Francisco Cabrujas, conocedor como nadie de la sonoridad de "Acto Cultural" sabe de que va su música. Moisés puntualiza tiempo de ensayos, horarios, fechas, temporadas, plan de trabajo, personal, realizadores, participantes.
Tormenta de ideas, miedos, obstáculos, deseos. Al finalizar la primera lectura en la más absoluta horizontalidad se sella el honesto compromiso con esta mirada.
El proceso del acto creativo no se detiene concientemente a decidir tal o elementos, teorías, no practica una lectura semiológica de una puesta que va a ser, se centra específicamente en el desarrollo de la primera imagen, a través de una manera de hacer propia, producto de la información, certezas, intuiciones que se tienen frente a un texto. Primera imagen, seres desnudos de alma muy juntos emprendiendo un viaje, un barco; segunda, inmenso salón de las reuniones fundamentales, de las históricas decisiones; tercera los bastidores. En el caso de "Acto Cultural" se suma el conocimiento del dramaturgo, de su obra, el haber ccompartido extensos, importantes momentos de su vida; también la complicidad con el equipo, actores, productor, diseñador, músico, saber de sus fortalezas, sus debilidades, encontrarnos en el recuerdo, la experiencia, en Cabrujas.
La imagen de personajes desnudos del alma, en un barco partiendo a un nuevo horizonte se concentra en los actores. Definir al actor como el epicentro del espectáculo, parte del respeto, de la comprensión, entender su energía como único garante del desarrollo de la acción dramática. Opté por un método de trabajo que no le exigía a los actores una investigación del entorno histórico, conductual, socioeconómico, espacio-tiempo en el que se desarrolla la acción, en todo caso contexto que les es propio, familiar; no, los invite a correr el riesgo, descubrir en el texto las claves humanas, anecdóticas, secretas u obvias del dramaturgo, eso nos aproximó al texto con mucha curiosidad y sin prejuicio. Conclusión Cabrujas cuenta vidas muy cercanas, que conoce muy bien, exactamente el mismo mecanismos que usa Amadeo. Al confrontarse con la diversidad de los multiples planos se concreta el gran temor ¿Cómo diferenciar cuando somos Junta Directiva o un personaje del Alucinado Colón? ¡Las transciones son imperceptibles! ¿Por qué siempre me toca un personaje tan complejo? ¿Cómo hacer?.
Solicitarle a un actor profesional, que no se aferre a báculas, métodos convencionales, ni suplantar dichos mecanismos por ejercicios de "concentración", "evocación", "calentamiento", "físicos" de "imitación", "el animal", tampoco que se valga exclusivamente de esa seguridad caribeña de "vamos a darle" afianzados en su natural e innegable talento, desconcierta. A favor de la Dirección, saberlos entregados al texto, a la dirección, confiados en la conducción, sentirse respetados, queridos, cuidados. Aceptan la sugerencia, el secreto está en el la obra, la investigación estaba en entender profundamente ese universo, ¿Cómo? dedicar más del 60% de los ensayos a la mesa, lecturas, interrelaciones, comprensión, aprendizaje en mesa; hasta el punto en que los actores-personajes desesperados por subir al escenario comienzan a levantarse de sus asientos. Intima relación entre actores y personajes, obligados a escuchar a los otros, a verlos, a sentirlos, a comprenderlos y así amarlos; igual proceso a cumplir consigo mismos; sin elementos externos, ni actividades físícas, solo acción, la palabra como detonador, la emoción como medio uso y abuso de la inteligencia emotiva.
Imperceptiblemente la doble negación se realiza, personas-actores que se encuentran armónicamente con los personajes de la Junta Directiva que a su vez se reconocen en los sentimientos de los personajes del Genoves alucinado, que a su vez es la indagación de la propia sique, de su emotividad, de su más escondida intimidad, su verdad. La organicidad de los personajes; la humanidad de los personajes cabrujianos, la verdad de estos patéticos seres sólo posible en la verdad de los actores, gracias al encuentro que no poseción de personajes y actores, encontrar, reconocerce en ese personaje, creado por Cabrujas, también por Amadeo, comprenderlo, dejarlo ser a través de los propios medios, comodamente estar; sin miedo al ridículo, permitirse la propia desnudez, aceptarla, manejarla.
Resistencias: ¿Cómo no componer el personaje? No, porque la doble negación te lleva a tu verdad, no se trata de buscar afuera es encontrarlo en ti. ¿El personaje se parece a mi, no quiero? Si, Antonieta se aproxima muchísimo a Caridad, si Caridad se oculta, no descubrimos a la Antonieta. ¡En esta escena soy una gallega! Después la adornas, después. ¡Antonieta no sabe actuar! es enfermera, debe ser obviamente pésima, recitativa, cursi cuando interpreta la Reina. De acuerdo, bien arriesgado, tienes clara la acción, la emoción, probemos. También ocurrio de parte de un actor malestar porque lo condujera una mujer, obstáculo delicado en cuanto a la entrega, al ineludible encuentro.
Los ensayos en mesa fructiferos, disciplinados, actores llenos de materia bruta, que proponen, decantan, libres relajados, reflexivos, radicalmente arriesgados, de descarada valentía. Así lo orgánico, lo honesto, el compromiso en la puesta deviene en hecho.
La mesa no sólo para actores, la mesa, horizontal espacio de comprensión, de creación del diseño, de la producción, de la música, incluso de la publicidad. Compartiendo la propuesta de la doble negación, del jugar a la obvia teatralidad, cada integrante del equipo creativo se permite el ejercicio de la libertad, correr riesgos.
El vestuario una confrontadora concresión. Calzadilla no se impuso limites, tampoco se le delimitaron, propone un vestuario de profunda inspiración caribeña, audaz, aparentemente ingenuo, "naif", alucinado, realizado por las mujeres de la Junta Directiva en ocasión de la velada del Genoves Alucinado. Confieso temor al ver los diseños, eran distintos, audaces, manejando la paleta de colores de la pintura medieval, absolutamente contemporáneos, evidentemente "culturales", aritficialmente "artísticos", hibridamente nacionales, obviamente artesanales. Volumenes de propio lenguaje con más de una doble función: vestuario, escenográfica, semiológica; orgánicamente respondiendo a la diversidad de multiples planos de "Acto Cultural". Esos eran no podían ser otros, ya no había ningún temor.
Problema de producción, excesivamente costosos los cuadros, el material que garantiza la transparencia y la impresión en el mismo sobrepasa los cáculos, en el país no hay posibilidad técnica de hacerlo. Decisión a tomar, varios o uno que transparente. Optamos por la ineludible transparencia.
En el escenario la imagen del salón de las importantísimas reuniones. También un previsto reto adicional, siete sillas, una mesa, y un lienzo, coprotagonistas del espectáculo; una realidad, la torpeza de nuestros actores en la manipulación de objetos, utilería, ropa, ¿Producto del nerviosismo, de la inseguridad, de la falta o exceso de concentración, de un imponderable?; en todo caso un problema a resolver para una puesta definida en base a la teatralidad obvia, escenario dentro del escenario, cambios a vista, austeridad de elementos escenográficos, multiplicidad de funciones de dichos elementos, presencia constante de los actores en el escenario, en los escenarios, detrás y delante del lienzo, actores-tramoyitas, actores-asistentes de vestuario, actores-utileros. No podía ser de otra manera, el escenario, el teatro era la la sede de la Junta Directiva de la Sociedad Pasteur. A pesar de la natural resistencia, del desconcierto ante el derecho a jugar, solucionamos con gran sentido de humor ese ponderable, resultado armónica relación, uso de los elementos, cotidianos instrumentos de su hacer, organicidad en escena.
Desde el primer momento la imagen de los bastidores, la mirada del productor, se concreta en escena en las transparencias, mostrar lo que ocurre tras el telón, entre calles, un nuevo plano a agregar a los muchos de "Acto Cultural". Durante cualquier función, en cualquier parte del mundo, a veces más a veces menos, la tensión y atención a lo que está ocurriendo en el escenario es una constante, un piso, un imprescindible factor, suerte de relación sólo comprensible por quienes acostumbramos a estar allí, escuchando a hurtadillas, viendo entre telas, desarrollando la mirada lateral, resolviendo apurados, aterrados, imponderables o descuidos. Se puede afirmar que la acción detrás del telón es la tierra, la infraestructura que permite, garantiza la acción del escenario. Jugando al Teatro dentro del Teatro igual a realidad había que descubrir la otra cara del escenario, las disímiles reacciones de todos los que escondidos esperan entrar o hacer, su forma de contactarse con lo que dice y le pasa a una actriz o actor: "hoy está ronco"...¿Qué le pasa a Elba? ...¡Coño no dijo el pie!. Con la doble negación como guía, la transparencia era ineludible, develar esa interacción entre escenario y bastidores, entre personajes y actores, entre tramoyistas y escenario, corroborando así la honestidad de esa realidad que ocurre, que creamos en el teatro, su legitimidad, su válidez, su verdad.
La transparencia fue transparencia de sique, de sentimietnos y emociones de cada personaje con los otros, al transparentar el efecto de la acción en el escenario, la interrelación, se mostraban las acciones internas en cada actor-personaje, ya no sólo el dramaturgo Cabrujas-Amadeo conducía la desnudez de la Junta Directiva a través de los Personajes del Genovés alucinado, no, actores, escenografía, vestuario, iluminación aceptaron la propuesta de la dirección, enseñemos, mostremonos, descubramonos, desnudemónos.
Al saberse a la vista con y sin transparencia, al no salir del escenario, se afianza la propuesta inicial de actuación, detras del lienzo sin luz eran ellos mismos atentos a su acción, su actividad, conectados con el escenario; la platea adivinaba sombras colores, figuras, eran actores-personajes-personas, JuntaDirectiva-Actores del Genovés-Personas al descubierto lo que determinó: limpieza de actividades, austeridad de gesticulación, control del volumen de la voz, concentración, manejo de si y de su personaje. Ser y no ser, no podían dejar de estar ni de hacer. Al encenderse la luz y producirse la transparencia se activaba el cada ser de la Junta Directiva, personajes que siempre estuvieron presentes, actores que jamás dejaron de ser ellos mismos. Total organicidad en el espectáculo.
Lo mismo ocurrió con la música y la iluminación, nuevos signos de un conciente discurso que fue armonizando, integrando, definiéndo una honesta realidad escénica libremente creada entre y por todos. El 19 de noviembre de 1.997. después de tres meses de compromiso, compartido, conjunto, colectivo, fue "Acto Cultural".
Un último dato, una significativa experiencia de la dirección, a partir del estreno y hasta la última función, siempre estuve detrás de la tela, escondida en el camerino de los hombres, especie de asistente de Dirección y de actores, vistiéndolos, recibiéndolos, recordándoles, resolviéndo imprevistos: cortadas, dolores, olvidos; mimándolos. Un agente más, otro actor, la directora que observaba, con la cual se compartía, se consultaba en horizontal mirada; no me dejaban salir del camerino porque me veía, nunca pude ver el espectáculo de frente, me querían allí con ellos. La experiencia fue exepcional mi comunicación era con actores-personajes, jamás con uno u otro. Vi crecer personajes que expresaban la madurez de los actores. Confirme además disciplina, atención, concentración, libertad, juego, solidaridad, tensión; todos imprescindibles elementos de un espectáculo teatral. Determinante experiencia para todos.
Extender el cuento de esta experiencia se debe al deseo de confrontar, metodologías, por qués de las mismas, en la certeza de conjuntamente afinar un espacio de reflexión de misiones, visiones y ambiciones. No me corresponde hablar del resultado, nos satisfizo, de verdad nos gustó. La crítica fue extrema, sin puntos medios, el público se divirtió, nosotros también. Reconocimientos muchos, actrices, actores, escenografía, producción, dirección.
Fue hermoso, honesto, horizontal, humilde, pero logró su cometido a medias, asistencia promedio, menos de media sala. ¿Razones? el día a día del país, la hora a hora del angustiado ciudadano, el minuto a minuto de la desorientada cultura nacional, no saber mercadear, austeridad de recursos económicos para la publicidad, la competencia con la Televisión, la inseguridad, el segundo a segundo del paralizado teatro; aún nos lo preguntamos. Nuevamente la realidad socioeconómica, política cual inexorable Hades decidiéndonos la existencia. En fin, más del mismo mal que a todos nos aqueja.
Sí, ciertamente por estas latitudes, por estos climas, de habla hispana o portuguesa, la coincidencia de entornos coyunturales y teatros en pausa en esta complicada historia américana es un hecho, nos sentimos, nos sabemos detenidos, atónitos frente a la oportunidad única de dar el salto cualitativo.
Propongo darlo, aquí, este es el momento, ahora, con arrojo responder valientemente al compromiso, sin guerras intestinas. Delante del telón el espacio vacío esperando que uno, muchos, todos, asumamos el compromiso sustantivo no genérico, la responsabilidad histórica, política, personal. Hagamos causa común, reactualicemos juntos el deseado encuentro cuerpo a cuerpo, con los otros en horizontal integración de un gran equipo, colectivo teatral fuerte y vulnerable, el Teatro Venezolano, el Teatro Latinoamericano, juntos, fortalecidos, cicatrizando, delastrándonos, avanzando al 2000. Con tenacidad, firmeza, fé en y por el Teatro.
La mirada frontal, clara, momento en que por decisión compartida, conjunta y colectiva lo virtual pasa a ser real, y el Teatro Venezolano, el Teatro Latinoamericano, el Teatro de siempre, sus directores, sus actores, dramaturgos, productores, diseñadores, realizadores, operadores, todos, repito, todos nos dirijamos al próximo siglo definiendo la intuición, gracias a la comunión de mentes, en una manera de hacer, de ser, de estar. Incitadora a la ruptura de convenciones En prolífica, productiva, horizontal asamblea. Aproximación a una verdad, un lenguaje, un mensaje entre y para nosotros, que traspase nacionales fronteras y se convierta en una invitación a redefinir el claro perfil de América.
Decisión que tiene que ver con: la estética de mano de la ética. El sentimiento como expresión de la historia, entender al Teatro como estrategia vital en el rescate y la transformación del ser humano, espacio de alumbramiento de un hombre distinto, forjador de respuestas sin temer el desconcierto ante los imponderables.
Tiene que ver con misión, visión y ambición, definidas por las tres Cs: conjunta, compartida y colectiva.
Conciencia que lleva a la comunicación total, directa, integral; cara a cara, emotividad a emotividad, reflexión a reflexión, recuerdo a memoria, realidad a realidad, sujeto a sociedad, colectivo a individuo, cuerpo a cuerpo.
Acto que se realiza en la oscuridad de la sala, espacio donde las primeras risas estallan y el asombro cohesiona, el llanto o el dolor revuelve vísceras y el espejo, reconocimiento de lo que somos y hacemos, comprende. Permite Invitar, convocar, compartir, agenciar, ritos, ceremonias que traspasen la imaginería local, la inteligencia mítica, que transgredan el hacer instalado, aceptado.Creando o reactivando una dramaturgia con propósito de poética teatral, de personalidad propia, local y universal. Personajes hermosos, ciertos, de verdad, que invitan a la transparente relación con el actor. Actores interactivos, valientes, honestos, reflexivos. Diseñadores de firme voluntad resolviendo contenidos en formas. Productores asertivos, eficientes, oportunos, eficaces, planificadores, sensibles. Todos y cada uno comprometidos con el teatro, con su país, con el mundo. La audacia de mano del conocimiento en pro del teatro.
Concretando de alianzas estratégicas entre lenguajes, disciplinas, musas, experiencias, conocimientos e intuiciones. Porque delante del telón está el otro, el ciudadano común, causa y consecuencia de este oficio, inmenso sujeto, oscuro sujeto de nuestro deseo.
De tomar la decisión de manera inmediata, podremos en un futuro preferiblemente cercano, avizorar un teatro crecido, adulto, cierto, particular, sereno, sincrético, universal, inquieto, curioso, en total movimiento; reflexivo, estratégico, audaz, sensual, subversivo, inteligente, amplio, abierto, integral, de futuro, ético, estético, real, con dolor, sorpresivo, múltiple, beligerante, contaminante, rebelde, disciplinado, aprendiendo, enseñando, diverso, denso, coherente, consistente, sin mordazas, en proceso, risueño, sincero, con misión, visión, ambición, profesional, de calidad total, para los sectores mayoritarios de la población; minoría con vitalidad suficiente, eficiente, oportuna y asertiva para hacer, develar, lo cotidiano, lo "natural", lo "normal", "lo instalado", convirtiéndolo en un evento que impacte la emoción y la razón, que conduzca a la acción, a una novedad en los otros y en nosotros. Síntesis de futuro. Capaz de crear, convocar, cambiar de manera colectiva, compartida y conjunta, exigiéndole a la platea: complicidad, concentración, compromiso, cambio.
Definir el encuentro, ejecutar la invitación al riesgo. Juego entre seres iguales con reglas precisas: Honestidad, horizontalidad, humildad. Es asumir ser borde, minoría con vitalidad suficiente, eficiente, oportuna y asertiva para hacer, develar, mostrar, descubrir, lo cotidiano, lo "natural", lo "normal", convirtiéndolo en un evento que impacte la emoción y la razón, que conduzca a la acción, a un movimiento, un cambio, la transformación, una novedad en los otros y en nosotros.
Decisión que garantiza aproximación a la libertad, delicadísimo término. Si, tiene que ver con respetar las inquebrantables reglas del juego, la trampa no cabe; irrespetar la norma es un acto desleal para y con todos. Libertad, complejo ejercicio, relación entre adultos, adultos del alma.
En todo caso en mi país, para algunos pocos, muy pocos, entre ellos el Teatro Profesional de Venezuela la decisión está asumida, el compromiso en marcha. Nos negamos a morir, la frustración no entra en nuestro vocabulario, seguimos, a veces muy solos otras acompañados, estamos en movimiento, conscientemente contaminando a los otros de posibles, de deseos, de persistir en la busqueda de un blanco movil al que nos acercamos, no hemos llegado, cada producción, espectáculo es un punto de partida, una estrategia para avanzar depurando experiencias, contestes de la perfectibilidad de cada acción, de todo hecho; seguros de no poseer la verdad sino una relativa forma de hacer.
Difícil asunción, requerida, imprescindible, voluntaria, irreversible, nos colocará en el instante final en que todos, en el proscenio del mundo, tomados de la mano agradezcamos, con una inclinación del torso, de la cabeza, la oportunidad de volver a vivir.
El milenio es un símbolo... Allá vamos.
Iraida Tapias
Caracas, Venezuela, octubre 1.998