Ponencia Presentada en el simposio "Cena Latina"
Sao Paulo, Brasil - Noviembre 1998
A JOSE IGNACIO CABRUJAS
¿ Donde estas ? Que te siento tan cerca.
¿ Donde estas ? Que no te veo.
¿ Donde estas ? Que me haces falta.
...
(Entra Francisco Xavier de Dios)
Francisco Xavier: (Ofendido) Venía a despedirme.
Cosme: ¿Cómo a despedirte?
Francisco Xavier: (Saliendo) Ya no se está hablando del Genovés Alucinado. Puedo egresar el martes.
Amadeo: De ninguna manera. El drama sigue en pie.
(Francisco Xavier se detiene)
Francisco Xavier:
El martes sigue. Y se buscan a otro. Yo no lo hago más.Amadeo: No te vayas, Francisco Xavier. ¿Cómo te vas a ir?
Cosme: Está ofendido.
Francisco Xavier: Estoy harto. No fue ése el acuerdo. Se habló de Cristóbal Colón. Se dijo que íbamos a hacer un drama sobre Cristóbal Colón. Se aprobó por unanimidad en el acta a pesar de que había la otra proposición de Herminia de representar la vida de Louis Pasteur.
Amadeo: Es lo mismo. Colón y Pasteur es lo mismo. Los dos descubren.
Cosme: No te ofendas, Francisco Xavier. Continuamos y no ha pasado nada.
Francisco Xavier: Antonieta se está desvistiendo.
Cosme: ¿Desvistiéndose de qué?
Francisco Xavier: De nada. De ella. Se va
...
Purificación: Porque ella dice que las damas del perpetuo celatorio votivo aquí presentes... (Saluda) ¿Cómo está, señora? ¿A mamá no la ha visto, verdad? ...se van a ofender.
Amadeo: Siempre se ofenden, pero al final rezamos un trisagio.
Purificación: ¡Y que el asunto no se discutió en la asamblea de esa manera!
Amadeo: Dile a Antonieta que la asamblea soy yo.
Francisco Xavier: Por eso propongo continuar el martes.
Cosme: ¿Y los invitados? Hay una cierta responsabilidad con los invitados. ¿Cómo vamos a continuar el martes?
Francisco Xavier: (Que ha comenzado a ponerse muy nervioso) No sé. Tal vez podríamos recitar cada uno un poema y luego nos vamos. Quedará el gesto. Lo que importa en San Rafael es el gesto.
Cosme: ¿Cuál gesto? ¡Que yo sepa, en tu vida has tenido ningún gesto!
Francisco Xavier: Irme. He dicho que quiero irme. He dicho que estoy harto. ¡Porque siempre es así, y no va a cambiar nunca! A lo mejor, sí me voy, cambia, porque falta alguien...
Cosme: ¿Qué va a pasar?
Francisco Xavier:
No sé que va a pasar... ¡Quién sabe qué va a pasar! Pero son quince años diciendo lo mismo... ¡Qué hacemos? ¿Propongo un minuto de silencio y sigo con el orden del día? ¿Quince años de silencio? El día del árbol, el día de la independencia, el día del municipio, el día de la cultura, el día del natalicio, el cincuentenario de Beethoven, el quincuagésimo de Víctor Hugo, y todo el mundo siempre presente. ¡Son quince años de mierda y de claves y signos y alfabetos! ¡Quince años! ¡Y a ninguno de ustedes le importa Cristóbal Colón... ni las inflamaciones de Cristóbal Colón, ni la vesícula de Cristóbal Colón... ni las uñas encajadas de Cristóbal Colón que se miraba las uñas encajadas...! ¡Solamente decir las mismas cosas...! ¡Es lo único que importa! Esa brutal fidelidad con nosotros mismos y con la materia que nos hizo de esta manera. ¿No tenía yo veinte años cuando llegué a la Sociedad Pasteur? ¿No era mi vida del martes y mi vida del viernes? ¿Qué pasó, entonces? ¿Qué está pasando ahora?Amadeo: Nada. Excepto que somos la Honorable Junta Directiva.
Cosme: (A Amadeo) Déjalo que se vaya.
Francisco Xavier: Soy capaz de hacerlo.
Cosme: Vete entonces. Nadie le va a quitar las piedras a la calle, y la temperatura seguirá siendo la misma.
Amadeo:
(De otra manera) Excepto que somos la Honorable Junta Directiva."
Acto Cultural "de José Ignacio Cabrujas.
Que casualidad
Hoy debo escribir como nació y que es el T.P.V.
Antes de ayer visite tu tumba en el cementerio.
Ayer se cumplieron exactamente tres años de la ultima vez que te vimos.
Hoy, buscando unas fotos tuyas, volví a recorrer la misma ruta de años atrás, rumbo a tu casa, llegué, mira tú que casualidad, como a las once de la mañana, estacioné mi carro en el mismo sitio de muchas veces, toque el timbre y rato después apareció Margarita, de repente sentí el peso del tiempo y pense que el mismo no había transcurrido, camine con libertad hasta el salón del fondo, estaba en el lugar de siempre Madame Butterfly..., pregunte por Diego, tome las fotos y salí llorando.
Así es, pueden ser quince años, pueden ser menos, pueden ser mas, como Junta Directiva del Teatro Profesional de Venezuela, son apenas seis. ¿ Quien, en el teatro venezolano no conocía a José Ignacio Cabrujas ? Todos nos conocíamos, unos antes que otros. Entre José Ignacio Cabrujas y Yo, habían treinta años de diferencia.
Iraida comienza a hacer teatro en 1967, después de haber nacido en su misma esencia, conoció a José Ignacio en 1968 y trabajo por primera vez con él en 1979. Fausto Verdial fué su compañero de viaje durante largos años, era un viejo socio de El Nuevo Grupo. Herman Lejter era amigo de José Ignacio e Iraida, con algunos años de diferencia transitaron por el Teatro Universitario, donde Herman se mantuvo un buen tiempo. Había visto a Fausto Verdial actuando muchas veces, a Iraida no la conocía, ella me había visto actuar en 1987 en un montaje del Grupo Actoral 80, donde los dos culminamos nuestra formación como actores, obviamente en distintas épocas. A José Ignacio, mis ojos muchas veces lo persiguieron en los pasillos de la Escuela de Artes de la U.C.V, yo iniciaba mis estudios, él ya estaba de retirada.
En 1990, llega al Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral una solicitud de Televisión Española para coordinar la filmación en Caracas de un montaje teatral de José Ignacio Cabrujas, de preferencia "El Día que me Quieras". Sonaba como un imposible, la ultima vez que se montó había sido en 1988, ya para esta fecha El Nuevo Grupo ya no existía. El Director del CELCIT se reúne con Iraida Tapias, le habla de esta solicitud, y, como siempre pasa frente a los imposibles, ella propone que puede hacerlo, mientras habla con Cabrujas por teléfono, es solicitada mi presencia en esa reunión, quedamos pues, así, Iraida y yo solos, encargados de aquella tarea que parecía titánica. José Ignacio había dicho "eso es imposible; pero si usted consigue a los actores yo lo hago ".
Lo hicimos... el 28 de junio de 1990 se levanto el telón con una producción que decidimos llamar El Día que me Quieras once años después. Logramos convocar al elenco que por primera vez había interpretado aquellos extraordinarios personajes en 1979. Cabrujas, El Maestro, tenía algunos años retirado del teatro, mucho tiempo ya cortejándose con la telenovela, otra de sus pasiones. Había dirigido algunas operas para el Teatro Teresa Carreño, pero podría decirse que, añoraba silenciosamente su trabajo permanente en teatro. Después de su separación de El Nuevo Grupo, no había encontrado ninguna casa, ningún proyecto, y ya se le veía, como alguna vez dijo, "más cercano a la gran producción escénica", a una vanguardia estructural mas que conceptual. Allí nos encontramos.
La estructura teatral en Venezuela, y cuando digo estructura quiero referirme a modos de hacer, puede catalogarse, salvo algunas excepciones, caso de la Compañía Nacional de Teatro en sus primeros cinco años, de "casera". Bajo el manto de lo grupal se ha pretendido justificar la división de tareas a partes iguales, donde todos eran de todo, o donde uno es el director, otros pocos los primeros actores y los demás de todo. Corrían para está época (1990) buenos tiempos, la cultura tenia nivel de Ministerio, sin cartera pero Ministerio, nos sentíamos importantes, comenzó a retumbar en nuestros oídos la frase de profesionalizacion del sector.
Los actores de "El Día que me Quieras" vivian una nueva experiencia, casí mágica, nadie había tenido que traer nada prestado de su casa. Tenían años dedicados a la televisión para poder vivir. Todavía hoy en Venezuela se dice que del teatro no se vive, no lo sé, toda la gente que trabaja conmigo vive de lo que gana por trabajar conmigo, y yo desde hace no menos de diez años vivo de lo que hago y no he vuelto a hacer otra cosa distinta al teatro. Lo que pasaba, en el fondo, era que Iraida y yo como en alguna otra oportunidad habíamos estado del otro lado del escenario, nuestra formación teatral se inició por la actuación, sin contar que Iraida ya medio retirada de la actuación, se había dedicado solo a producir teatro, televisión y afines, cosa que desde pequeña aprendió pues su mamá, actriz, cuando trabajó como tal, hizo teatro bajo la estructura de lo grupal, es decir, actuaba, y después y antes de los ensayos, producía, cocía, no se si martillaba, lo que si sé es que Iraida y su hermana eran lo que hoy en día podríamos nombrar Asistente de Producción III. Si a esto sumamos que yo ya no estudiaba en la Universidad, me habia dedicaba a: organizar para el CELCIT, unas Jornadas de Teatro Iberoamericano, realizaba el seguimiento a proyectos de carácter internacional, coordinaba algunas giras y participaciones de grupos venezolanos en Festivales, y, por supuesto "actor que sea buen productor, para productor se queda". Una que otra vez me han preguntado: Moisés: ¿ Por qué no volviste a actuar ? Nunca más me llamaron.
Conocíamos el escenario como la palma de nuestras manos, sabíamos de los interminables supuestos ensayos para hacer CUES de iluminación, en realidad eran unos ensayos donde el diseñador de iluminación, acompañado del técnico o montador, cuando lo había, enfocaba todos los reflectores mientras los actores permaneciamos parados justo en el espacio que nos correspondía para esa escena, la cabeza bien en alto, supuestamente para que uno nunca estuviese en la sombra.
De forma elemental podría decir que buscábamos desterrar todo aquello que nos parecía agotador e innecesario y que obviamente era producto de una falta de planificación. Todos los que han hecho teatro alguna vez en su vida saben de lo que hablo.
No debo pasar por alto que en nuestra producción de "El Día que me Quieras" todos los actores, el director, los diseñadores, los realizadores, los técnicos, los publicistas, los maquilladores y los productores, ¡ Por supuesto !, fuimos remunerados, bien remunerados; ganamos dinero, nadie se compró una casa o un carro, pero hubo un sueldo y también reglas, entre otras, llegar temprano y no tener invitados en el escenario mientras la función corría.
Al susurro de José Ignacio, en la cabina de iluminación y sonido del Teatro Las Palmas, ubicado justo entre Iraida y Yo: "ustedes han levantado mis muertos, que placer", cual grito de guerra, empezamos a planificar nuevos montajes, no importaba cual, la pasamos tan bien, nosotros y el público, jamas nos olvidamos del público.
José Ignacio dirigía en cuatro movimientos, siempre bajo una estructura musical. Allegro: los ensayos. Adaggio: ver la primera función siempre desde la cabina. Andante: oír la función durante varios días detrás de escenario. Allegrissimo: pararse en la taquilla a escondidas a ver cuanto publico teníamos. Hoy en día funcionamos perfecto: Iraida hace Allegro y repite hasta el final el Adaggio, sin contar las veces que solicita que se ejecuten todos los Andantes en ritenuto assai, porque hay mucho tráfico y llegará más público. Yo hago Allegro y Allegrissimo, nunca ejecuto el Adggio y muy pocas veces el Andante.
Hay muchas claves, signos y alfabetos en esto que pretende ser, partiendo de cómo nacimos, un acercamiento al soporte conceptual del T.P.V. El primer texto que salía de las bocas de todos para ser montado de manera inmediata fué "Acto Cultural", siempre apareció ese nombre, pero...
En 1991, llego a nuestras manos "Los Hombros de América", primer texto teatral de Fausto Verdial, con solicitud explícita del autor, que debía ser producido por nosotros y dirigido por José Ignacio, la respuesta fué idéntica por ambos lados, "si lo producen Iraida y Moisés yo la dirijo" "Si lo dirige José Ignacio, nosotros producimos", y de nuevo juntos al agua. Ese año Iraida consiguió un aporte especial de producción del Ministerio de la Cultura, para una Gerencia de Producción que habíamos inventado dentro del CELCIT y realizamos tres montajes, dos hacían temporada en Caracas: "Los Hombros de América" y "El Americano Ilustrado" de José Ignacio, este ultimo junto a "Simon" de Isaac Chocrón, participarían en una gira a España que se iniciaba en el Festival de Teatro Iberoamericano de Cádiz.
En Caracas las dos primeras producciones fueron un éxito, lo que produce fricciones en el CELCIT con el Grupo Actoral 80, que había nacido en su seno y por derecho era su núcleo de producción escénica. Esto generó nuestra separación inmediata.
La gira a España fué un verdadero fracaso. En Cádiz la critica nos destrozo, en Madrid la producción no cupo en el polideportivo donde fuimos programados, y en la primera función de "Simon" en Segovia, el primer actor se enfermo, de allí al Hospital, del Hospital al hotel, del hotel al aeropuerto, diez y siete personas de vuelta a Caracas, lo que un día fué no será. Las razones del fracaso eran diversas, ¿ Quien puede preveer un cálculo urinario en una gira ? ¿ En qué momento se nos ocurrió que podíamos llevar a cabo los proyectos hasta el final después de habernos separado de la Institución que nos respaldaba, la misma que organizaba la gira ? ¡ Casualidad !, no me voy a permitir malas palabras. Capítulo aparte merece el que Cabrujas siempre fué un intelectual muy admirado en España y con más furor que en Venezuela se le atacó por su incursión en las telenovelas, muy de moda en este período en la Madre Patria; sumemos que nuestros actores, rescatados de las garras de la T.V, estaban haciendo teatro... ¡ Sin comentarios !. La revista "HOLA" nos perseguía para las fotos y los intelectuales para matarnos.
De regreso en Caracas, aun corrían aquellos buenos tiempos, los mismos en los que se hablaba de la profesionalización. Fué una época grandiosa, marcaba el rumbo del sector cultura un genio, un hombre del medio, alguien a quien podríamos llamar un iluminado de los Dioses; su luz debía arroparnos por completo, no Permitir que nadie se perdiera en el camino; había poco tiempo para modificar lo anquilosado, las viejas estructuras.
Mezclando textos de José Ignacio en "Acto Cultural" :
Francisco Xavier: Todo en orden, almirante. Tan solo falta un detalle.
Amadeo: ¿ Cual detalle infeliz ?
Francisco Xavier: ¿ A donde vamos, Almirante ?
Amadeo: Si supieras que no lo se, Rodrigo...
...
Purificación: ¿ Proa a donde...?
Amadeo: ¡ Proa a Popa !
Francisco Xavier: ( grita) ¡ Proa a Popa !
Purificación: (En el colmo de asombro) ¿ A Popa...?
Amadeo: ( soberbio) ¡ A popa, si! ¡ A mi mismo!
En el caso que nos ocupa, no fue Amadeo quien marco el rumbo hacia sí, lamentablemente fué casi toda la tripulación, muy a pesar que el Capitán pedía otra cosa. Pocos entendieron, la muy mentada profesionalizacion del sector fue asumida bajo la única premisa de que para ser profesional hay que cobrar por lo que haces. Esta bien, nadie lo critica, pero, ¿ Profesionalizacion no es también igual a especialización, orden y método ? Cada quien a lo suyo que estamos practicando una de las pocas artes de creación en colectivo, no colectiva, seria volver a lo grupal; debe haber alguien que engrana, que supervisa, que lleva los hilos, que no solamente pone el dinero o administra el existente, sino que también juega a que parezca pero no sea, a que no sea pero funcione como si fuera o a que si parece y es, también funcione. Alguien, un ente creativo que debe ser el último en perder la objetividad, que puede proponer, que puede decidir, es su obligación; aun así ocurre que te enamoran y te hacen creer que una escenografía sencilla que te permite girar, tiene pocos elementos pero que cada uno pesa y mide... lo indecible. Historias idénticas podrían contarse, en cada una de las áreas del arte que nos ocupa.
Hacia finales de 1991, Iraida y yo fuimos nombrados Gerente General y Gerente de Producción, de la Compañía Nacional de Teatro, sin derecho a pataleo. Un barco que naufragaba, administrativa y conceptualmente, sólo se nos dio tiempo para sacarlo a flote en lo administrativo. En este período conocí a Fernando Calzadilla, sin mayor acercamiento, me lo presento Elias Pérez Borjas, grandes amigos. Elias acababa de ser nombrado Director General de la Compañía Nacional de Teatro, nosotros ignorábamos esa decision hasta su anuncio público; lo que me interesa resaltar es que por primera vez alli via Calzadilla, ya Iraida lo conocía, no eran amigos.
De la C.N.T, con carácter absolutamente literal, fué José Ignacio quien nos rescató, lanzó dos grandes salvavidas, ayudado de manera muy eficiente y en complicidad con el Dr. José Antonio Abreu, Ministro de Cultura, quien nos sabia incondicionales.
Hasta ese momento, casi nadie lo sabia, incluso hasta nosotros mismos lo ignorábamos, entre José Ignacio, Iraida y yo se había producido una especie de complicidad casi umbilical. Los salvavidas que nos fueron suministrados tenían dos nombres CASA / SINDICAL, que era igual al Teatro de la Casa Sindical, una edificación original de los años cincuenta, construida en plena dictadura del General Marcos Pérez Gimenez, completamente abandonada y solo con el uso especifico, después de la caída de la Dictadura, como centro para la realización de eventos de carácter sindical, excepto por algún eventual uso de los Festivales Internacionales de Teatro y alguno que otro hecho aislado.
Nos atrapó la idea de restaurar una sala de teatro ¿ Cual otro reto se le podía pedir a unos productores ? No hacia mucho tiempo había leído una entrevista a Peter Brook, acerca de su último montaje, "El Mahabarata", guiado por Ugo Ulive, en clases de Puesta en Escena en la U.C.V, oí hablar por primera vez del Espacio Vacío y que Peter Brook tenia un teatro. No me creo cercano a el, no me corresponde hablar de la genialidad de José Ignacio y de su equipo de gente en contraposición a la del Señor Brook y su equipo, muy por el contrario me parecería una estupidez; pero, nosotros queríamos seguir haciendo teatro y ¿Por qué no?, tener un teatro. Así nace nuestra siguiente producción, se nos encargo de restaurarlo, despertarlo, respetarlo, oír, dirigirlo. Un año y medio nos tardamos. El Teatro del Paraíso había sido un centro cultural emblemático, descubrimos que la primera vez que José Ignacio había presenciado un ensayo teatral había sido en ese edificio, nos parecía una casualidad y no el inicio de su último acto.
Ahora bien, volviendo al país, algunos entendimos la profesionalización del sector, tal cual como define el Pequeño Larousse ilustrado, ya que no tengo el DRAE a la mano, Profesionalismo: Cultivo o utilización de ciertas disciplinas, artes o deportes, como medio de lucro. En Venezuela pareciera que la única palabra que se entendió, en alto porcentaje fué la de lucro, lo del cultivo y la utilización de alguna disciplina, no fué tomado en cuenta sino mucho tiempo después y por algunos pocos. No pretendo confundir la profesionalización y la especialización, pero considero que las sólidas bases que sustentan la primera están ancladas en la segunda. Tengo dos años impartiendo clases de producción en una escuela de teatro del estado, siempre el primer trabajo que solicito a mis alumnos es entrevistar a distintas personalidades del medio con la única intención de que alguien les defina que es Producir, ¿ Que es la Producción ? Ha sido infructuoso y no considero prudente exponer detalles.
A veces tengo la impresión que la mayoría de la gente que hace teatro en Venezuela, lo hace porque le gusta, no me parece mal, pero alguna vez leí sobre el proceso estético, la catarsis y los medios y mecanismos de comunicación ¿ Qué queremos decir ? ¿ Quién y Para qué queremos opinar? Amén del interés que se pueda tener por aumentar la asistencia de publico, que cada vez más huye en desbandada, que debe elegir entre las ofertas de carácter cultural y setenta y ocho canales de televisión por cable, dentro de los que están incluidos algunos con oferta de carácter cultural.
No es lo mismo, aunque suene redundante de mi parte, ver y oír en tu Televisor de veinte y siete pulgadas con sonido estéreo, una representación de TOSCA de Puccini o poder estar en la sala de teatro, con los cinco sentidos al filo para recibir aquella energía que atraviesa la cuarta pared. Pero, si los cinco sentidos se te ponen al filo antes de llegar al teatro después de una hora de trafico, no puedes estacionar tu vehículo en un sitio seguro, en Caracas hay estadísticas de treinta muertes violentas los fines de semana y un numero no menor de vehículos robados, para rematar te encuentras con un montaje soportado en un texto megalómano, misógino, de baja factura o con poco interés; no digamos de tematica nacional porque sería no solamente manido sino castrador, pero, por lo menos con vida poética, que te conmueva, resumámoslo, un texto de temática interesante.
Así como no hay compromiso en el texto no la hay en los actores, ni en los diseñadores, ni en los realizadores, ni en el director, ni en la producción. Últimamente experiencias con todos estos aditivos, suprimiendo lo pobre, pero sumando en cambio el desconocimiento de la especialización del otro y aplicando lo que denominamos en Venezuela el YO MISMO SOY, han calado en el público, lo cual considero pasajero, pero profundamente preocupante. Señores, yo que soy parte de este oficio estoy comenzando a entender a aquel que dice: ¡Que bueno es mi televisor de veinte y siete pulgadas !.
El Teatro profesional de Venezuela, afortunadamente nace bajo la presión administrativa para restaurar el Teatro del Paraíso y no con sentido de oportunistas, sino motivados por el respeto a nosotros mismos y a nuestro medio, teníamos de la noche a la mañana que convertirnos en algo, toda vez que la otra opción que nos quedaba era ser un programa del Consejo Nacional de la Cultura, con toda su burocracia a cuestas. Fué de esta manera que nos sentamos largas horas a hablar sobre el teatro que queríamos hacer, hablamos del vacío en el panorama teatral venezolano después de la decadencia del Teatro Universitario, de la disolución de El Nuevo Grupo, de la deriva en la que se encontraba la Compañía Nacional de Teatro, de la única y fuerte presencia de la agrupación Rajatabla, con el estilo tan admirado y polémico que había impreso en ella su creador Carlos Giménez; lo que nos interesaba de la dramaturgia nacional, los grandes autores; debe haber durado horas, la mitad de las cuales las dedicamos a convencer a José Ignacio que debía escribir una nueva obra de teatro, siempre se tardo mucho en madurar ideas y muy poco tiempo en escribirlas.
Como teníamos asignado un teatro al oeste de la ciudad, donde no habia ningún otro, pues todo el movimiento cultural y las elites se habian mudado al este de Caracas, El Maestro nos habló sobre el Teatro Popular de Bogotá, sobre el teatro popular Francés y Jean Villar, relacionado a nuestra ubicación dentro de La Casa Sindical, centro operativo de la Federación de Sindicatos mas grande del país; avizorando en aquellas pocas, largas e intensas conversaciones que ese es nuestro gran publico. Cabrujas nos esperaba escuchando opera: jugando con un nuevo aparato que había adquirido, un vídeo láser, recuerdo que un día mientras jugaba con su ultima adquisición, pudimos ver, en apenas una hora, escenas de una opera montada en un teatro alemán, un ballet y un concierto de un personaje que hace música con su cuerpo; y nos dijo: " hoy en día me siento mas cercano al gran espectáculo, a la opera, al ballet" y mientras corrían escenas de aquella opera, lamento no recordar hoy cual era, en un escenario que se va descomponiendo detrás y arriba de los actores, volvió a decir "esto es lo que quiero hacer".
No era hacer nada del otro mundo, era mas bien hacer lo mismo que hacíamos pero a la altura del mundo, de los retos que alguna vez en una Venezuela distinta él hizo o pensó que estaba haciendo; volver al teatro donde Iraida había nacido, se me abrían las puertas del Paraíso. Concluimos entonces con extremado sarcasmo, que debíamos fundar el Teatro Tradicional de Retaguardia, pero que públicamente, por respeto a la "moral y las buenas costumbres" nos llamaríamos Teatro Profesional de Venezuela. Convencidos de la coincidencia en criterios y metas establecidas, convocamos a formar parte del mismo a Fausto Verdial y a Herman Lejter.
Así, mientras restaurábamos nuestra sede también nos ocupamos de crear una Institución con concreta delimitación de roles, de relaciones, implementamos la horizontalidad en la toma de decisión de las propias producciones y verticalidad en la estructura de funcionamiento del teatro, estructuramos allí un equipo por áreas artísticas, administrativas y de funcionamiento. Y convocamos como principio de respeto a la especialización a aquellos que consideramos los mejores Arquitectos, Ingenieros y Técnicos.
El Estado convocaba el crecimiento del País e instrumentaba la muy nombrada descentralización, hubo grandes aciertos en este proceso, ¿Como no entregar a agrupaciones ya existentes o colectivos de probada eficiencia el manejo de las infraestructuras culturales? A los que de este arte hacían profesión, sin obligarlos a cercenar su tiempo creativo. Con el apoyo correspondiente, para poder establecer parámetros y criterios de funcionamiento en un campo tan "Sui Generí".
En este período alcanzó el tiempo para trabajar en algunos otros proyectos, José Ignacio, no con la intención de traicionar nuestro grito de guerra y nuestro compromiso, se involucró en algunos proyectos; en el que considero el mas importante de ellos, "Orfeo y Euridice" de C.W. Gluck, trabajó junto a Fernando Calzadilla e Elaiza Irizarry. Sería mentira negar que los celos alguna vez se apropiaron de nosotros, recuerdo que la segunda vez que me encontré con Calzadilla, fue en el marco del IX Congreso Mundial de la OISTAT, nos miramos con recelo y midiéndonos, algo se escondía detrás de aquello.
Para noviembre del año 1993 planificamos la reinauguración de nuestra sede, a la que decidimos llamar Teatro del Paraíso, y con el slogan de "Volver al Paraíso", escribimos, Fausto, Iraida y yo, un espectáculo inaugural dirigido por Iraida, donde aquel espacio hablaba y mostraba todo su esplendor arquitectónico y técnico. A este le seguía un concierto de la Orquesta Sinfónica Simon Bolívar, dirigida por el inolvidable Maestro Eduardo Mata. Inmediatamente después nos tocaba hacer lo que tanto anhelábamos, TEATRO.
Éramos un ejercito de aproximadamente treinta personas, muchos de ellos pilares fundamentales de nuestro trabajo y proceso de crecimiento, a todos y cada uno se les debe lo que somos, sería mezquino no recocerlos y nombrarlos: Margarita Lamas (Productora), quien nos acompaño desde 1991 hasta 1996, a ella especialmente debo parte de mis reconocimientos profesionales; Rebeca Ríos (Director Técnico), respetada y querida amiga que conocimos por su valioso trabajo en el Teatro Teresa Carreño, siempre incondicional; Víctor Villavicencio, primer diseñador chileno que con título universitario en mano, hizo de Venezuela su patria, mucho nos ha enseñado; Carmen Jiménez (Productora), sin palabras, la solidaridad en dos piernas; Pedro Guedez (Arquitecto), descubrimiento casual y padre de la restauración de nuestra casa; Francisco Cabrujas (Músico), el hermano, nuestro hermano; Fernando Calzadilla (Diseñador), vértice innumerado y vital; Elaiza Irizarry (Productora), socia perenne, talismán de buena suerte. También, como era de esperarse, hubo quien desde el principio, no entendió el reto, o el mismo lo violento, son parte de la historia.
A lo largo de nuestros montajes: "El Pez que Fuma" de Roman Chalbaud, "La Casa de Bernarda Alba" de Federico García Lorca, "SONNY, diferencias sobre Otelo, el moro de Venecia", "El Día que me Quieras" y "Acto Cultural", de José Ignacio Cabrujas. Hemos desarrollado no solamente una estética, una manera de hacer, también una manera de decir, de entendernos sin hablar, de hablar, de descubrir a dónde y por dónde va el otro y nosotros, proceso natural y no premeditado que nos permitió crecer, como profesionales y seres humanos. Entes creativos que con absoluta autonomía girábamos en torno a un creador, los procesos creativos individuales se convirtieron en metas de todos.
En lo que considero una hipérbole investigativa, "El Pez que Fuma" fué asumido como la puesta en escena del guión cinematográfico que Chalbaud y Cabrujas, habían escrito y que Chalbaud llevo a la gran pantalla, para catapultarse a la fama. Con guión de cine en mano, hicimos teatro, hablando de lo nacional, probando la recepción y el manejo en grande de nuestra temática. "La Casa de Bernarda Alba" de Federico García Lorca, con riguroso seguimiento del texto original, nos permitió probar un autor universal, enmarcado en una puesta ambientada en lo local, fué extrañamente una lectura grande y majestuosa. Finalmente Cabrujas nos escribe un texto y retándonos a nosotros mismos, a la metodologia, a la investigación, a las mínimas normativas de planificación y de un proceso. Comenzamos a montar, diseñar, producir, realizar, dirigir y coordinar el montaje de una obra que se escribía día a día y se nos entregaba de tres en tres paginas, con el tiempo en contra ya que la solvencia económica para los proyectos culturales en Venezuela no permite sustentar un equipo por mas de tres meses, se produce el alumbramiento de "SONNY, diferencias sobre Otelo el moro de Venecia", texto teatral escrito como guión cinematográfico de imágenes asombrosamente poéticas, cúspide de un autor que descubrió una manera de mencionar el pasado y nuestro presente, temática del caribe arrancada al mas grande dramaturgo del mundo, poética de lo vulgar, de lo cotidiano, de nuestra realidad, del amor, de la traición, del abandono, de la obsesión, de la muerte; con treinta y tres actores llevando a cabo el resumen de lo majestuoso.
Este nuevo ciclo Cabrujiano en el Teatro Profesional de Venezuela fue recibido en sus inicios con un éxito pasmoso y concluyó con el amargo sabor en la boca de un público que no estaba preparado para aceptar el crecimiento del hombre.
Los buenos tiempos en la política cultural se acabaron por completo, mientras nosotros recorrimos este camino, incluso dejamos de ser Ministerio. En un país sumido en una profunda crisis comenzó a reinar la teoría del recorte presupuestario a los proyectos culturales, con cambios de Gobierno y golpes de Estado se recrudeció el reiterado pase de factura a todos aquellos proyectos e instituciones de la política anterior; repetitivo proceso de evolución/involución en casi todos los países latinoamericanos. Aun hoy vivimos un silencioso y profundo combate con aquellos que hablan de globalización y descentralización, mientras se mantienen anquilosados en el pasado y solamente son capaces de entender el proceso cultural en las siempre bien llamadas "Bellas Artes". El Teatro Profesional de Venezuela no ha estado ausente en este combate, muy por el contrario, nuestro organigrama original ha sido mutilado con pavor y reducido nuestro personal a mas de la mitad. Algunos días con más fuerza que otros nos mantienen donde estamos, dando la pelea para no tener que abandonar la casa y poder seguir siendo entes creativos.
En 1995 muere José Ignacio Cabrujas, gran vacío de país, se había convertido en el cronista semanal de nuestra realidad. Contar el dolor y el desconcierto es imposible, largos y tediosos días negros y grises. Nadie quemo un cohete en su honor. Había caído el telón, aquel personaje simbólicamente necesitaba pisar nuevamente las mismas tablas de su primer escenario, para así poder interpretar la ultima escena. Y mientras entendíamos y hurgábamos, otras ausencias fueron aconteciendo, Fausto Verdial, 1996.
Los signos, las claves y los alfabetos se presentaron. Y, en 1997 realizando un nuevo montaje de "El Día que me Quieras", que retaba nuestra capacidad de sentir y hacer, producción concebida en homenaje a su autor y único director, elevaba una puesta en escena al escalón de los clásicos. Nos encontramos con nuevos compañeros cerrando el ciclo con el mismo texto con el que lo iniciamos.
Aquel, al que siempre se le llamo El Maestro, incluso en contra de su voluntad, no podía terminar sus días lejos de gente joven, energías nuevas del futuro, haciendo con todos los aportes sin orden de importancia, una escuela en el Teatro Profesional de Venezuela.
Con el dolor que produce el crecimiento pasamos tal y como algún día lo habíamos planeado de "El Día que me Quieras" a "Acto Cultural", era un montaje para otro, era un montaje para Iraida, era un montaje para nosotros, examen final para un nuevo escenario.
Aquí en el marco de un país que avanza desconcertado al año 2000, bajo la amenaza de un nuevo proceso de evolución/involución, que afortunadamente también habla de descentralización y globalización, pero con la amenaza ya no de la dirección de mentes anquilosadas sino de personalidades resentidas el Teatro Profesional de Venezuela se mantiene firme en la misión de crear, producir y difundir teatro profesional de optima calidad dirigido a convocar a los sectores mayoritarios de la población con el objeto de rescatar la ética y la estética en pro de un mejor país. Y con sorpresa vemos como hoy los jóvenes estudiantes del tan bien joven sistema académico de enseñanza teatral se acercan a nuestra casa con el objeto de estudiar lo que denominan un modelo de Gerencia Cultural.
Amigos, todos, público en general, n o es un minuto de silencio, es un paso al frente.
Moisés Guevara
13 de octubre de 1998.