Performance y política: un encuentro hemisférico
Carmen L. Oquendo Villar

En estos tiempos de la llamada globalización, para poder sostener la cadena transnacional de producción, los distintos estados nacionales de América se conglomeran en bloques económicos, tales como TLCAN, el Mercado Común Centroamericano, el Mercosur, la Comunidad Andina y el Grupo de los Tres, CARICOM y CARIFORUM. Si incluso se aspira a crear un Área de Libre Comercio de las Américas para el 2005, poco extraña que también estén surgiendo nuevas rearticulaciones del desenvolvimiento cultural y el estudio de la cultura en aquella América que Martí soñara como compartida --"nuestra."

Por ejemplo, la idea de un Mercosur cultural en el cine recién comienza a viabilizar más coproducciones y a aumentar el tradicionalmente reducido número de muestras y mecanismos de exhibición, tales como Amerigramas, Muestra de Cine del Mercosur o Cinesul 2000: Muestra Latinoamericana de Río de Janeiro. Cinesul --el cual se llevó a cabo este año del 15 al 29 de junio en el Centro Cultural Banco de Brasil-- contó con representación puertorriqueña ("Mi día de suerte" de Santiago Pumarola, 1998). Esta muestra aspira a fomentar la "hermandad cultural" entre los países de América Latina. Ofrece, además, el Trofeo Mercosur de Integración Cultural, el cual reconoce "el talento y el trabajo desarrollado por artistas, productores e intelectuales en la integración entre los pueblos." Más allá de "hermanar" los pueblos culturalmente, Cinesul también se ha propuesto metas económicas concretas: "la definitiva apertura de las puertas del mercado para las películas latinoamericanas."

Pero no todas las nuevas propuestas culturales reproducen acríticamente la lógica transnacional de los conglomerados económicos. Días después de finalizada esta muestra de cine latinoamericano, el ámbito del teatro y las artes performativas también tuvo su festín en Río de Janeiro. Con una "voluntad hemisférica" diferente a las iniciativas que se proyectan dentro del contexto de un Mercosur Cultural, el día 2 de julio se inauguró el primer Encuentro y Congreso Anual del Instituto Hemisférico, "Performance y política en las Américas." Este año la institución de acogida fue el Núcleo de Estudios de Performances Afro-Amerindias, Programa Graduado de Teatro del Centro de Letras y Artes de la Universidad de Río de Janeiro (UNI-RIO). El evento fue coordinado por Zeca Ligiéro, quien ha sido responsable por la incorporación de los estudios de performance a la Escuela de Teatro de UNIRIO y quien actualmente desempeña el cargo de director en Brasil del Instituto Hemisférico de Performance y Política.

La existencia de campos emergentes como Estudios del Performance ha sido instrumental para que un encuentro de este tipo haya podido llevarse a cabo. El Instituto, apoyado por la Fundación Ford (EEUU) y CONARTE (México), es un consorcio de instituciones, artistas y académicos dedicados al estudio y desarrollo del quehacer socio-cultural desde los Estudios de Perfomance. No es casual que, junto a Zeca Ligiéro de UNI-RIO, Luis Peirano Falconi de la Pontífica Universidad Católica del Perú y Javier Serna de la Universidad Autónoma de Nuevo León, haya sido Diana Taylor, directora del departamento de Performance Studies de la Universidad de Nueva York (NYU), quien haya tomado la iniciativa de crear este Instituto.

Lo que podríamos llamar la "voluntad hemisférica" del Instituto ya estaba presente en el 1996 cuando el activista político mexicano SUPERBARRIO lanzara su candidatura a la presidencia de los EEUU en la conferencia "Politics and Performance in the Americas," organizada por Doris Sommer en la Universidad de Harvard. Su candidatura suponía un reto al actual contexto "hemisférico" en el que se encuentran las Américas, tan potencialmente desafortunado para muchos países del hemisferio. Al lanzar su candidatura, SUPERBARRIO cuestionaba la capacidad que tiene el Presidente de los Estados Unidos (EEUU) para incidir sobre la vida de todos los habitantes de las Américas. Si ésta es la situación, ¿por qué, entonces, los demás americanos no podrían votar por, o mejor aún, postular su candidatura a la presidencia de dicho país? --pregunta, de hecho, muy familiar entre los puertorriqueños. Sobra decir que más apropiada no podía haber sido la institución seleccionada para este acto simbólico. Es precisamente en este tipo de universidad "Ivy League" donde las elites latinoamericanas forman académicamente a sus futuros gobernantes. Por cierto, una careta de Salinas de Gortari --ex-presidente mexicano egresado de Harvard, bajo cuya administración se firmó el Tratado de Libre Comercio-- aportaba una legitimación bufonesca al lanzamiento de la candidatura del activista político mexicano.
La propuesta hemisférica de SUPERBARRIO intensificó la necesidad, ya asumida por los organizadores de la conferencia del 1996, de sistematizar "la voluntad hemisférica" de lo que vendría a llamarse el "Hemispheric Institute of Politics and Performance." Así, el uso de avanzadas tecnologías del Internet ha posibilitado la creación --en colaboración-- de un modelo crítico de análisis y la creación de un nuevo tipo de conocimiento. Durante el año académico, el Instituto ofrece cursos simultáneamente en cada universidad y el diálogo hemisférico se lleva a cabo cibernéticamente. Aparte de los cursos, el Instituto coordina los Encuentros y este año se dio cita en Río una buena cantidad de académicos, actores, performers y activistas de diversos países de América Latina, de Estados Unidos e, incluso, de Europa y de Africa del Sur.

Para los coordinadores del Encuentro, los Estudios del Performance ofrecen enfoques interdisciplinarios (que reúnen campos como la antropología, las artes escénicas y los estudios culturales) para intentar minimizar, o por lo menos, enfrentar las limitaciones inherentes a los estudios tradicionales del teatro y la danza. Los participantes del Encuentro se proponían debatir las maneras en que el performance y demás actos sociales (como los ritos, los festivales, los deportes y otros eventos 'en vivo') son utilizados para comunicar valores sociales y religiosos o para alentar identificación entre diversos sectores. Se partía de la premisa que la política en sí también es capaz de ofrecer una rica arena para el análisis del performance. Se entendía que el performance ha sido utilizado --y continua siéndolo- tanto para reforzar el poder como para desafiarlo. A juzgar por los debates que allí se dieron, la política electoral, el populismo, las manifestaciones de protesta y las marchas militares también estaban siendo considerados como espectáculos potencialmente estudiables desde la óptica del performance.

Fueron doce días de un hiper-estímulo intelectual y estético. Diariamente se ofrecían dos y, en ocasiones, hasta tres talleres simultáneamente. Decidir a cual asistir solía ser difícil ya que las opciones eran del calibre del Grupo Cultural Yuyachkani (Perú), Rosa Luisa Márquez y Antonio Martorell (Puerto Rico), Guillermo Gómez Peña y Sifuentes (México/EEUU), Richard Schechner (EEUU), Javier Serna y Sandra Calderón (México), Grupo de Arte Callejero (Argentina), Diana Raznovich (Argentina). También hubo talleres de samba con Dandara (Brasil), de danza candomblé con Ilê Om Arô Cia Cultural (Brasil) y de danza indígena con Kariri Xocó (Brasil). Hubo, además, sesiones de vídeo, las cuales icluían desde muestras y discusiónes de películas con el crítico de cine latinoamericano Robert Stam (EEUU) hasta muestras de documentales antropológicos tradicionales o vídeo-clips de rap y funk brasileño.

Por las tardes solía haber dos sesiones de seminarios o talleres. El taller con Augusto Boal y el Centro de Teatro del Oprimido le presentó a los participantes su noción del teatro legislativo --el cual propone el uso del teatro por parte de comunidades para generar propuestas legislativas que ofrezcan soluciones prácticas para problemas colectivos. Otros seminarios se dedicaron a la discusión de las intersecciones entre raza, clase social, género, sexualidad y performance. Se habló de lo efímero y de lo que perdura, del secreto y de la memoria en el performance. Se debatieron nuevas teorías sobre la disciplina, lo que significa el "compromiso político" en el arte y los legados del teatro político de los sesenta y setenta. En la conferencia --que fue del 8 al 9 de julio-- se dieron discusiones más detalladas sobre temas específicos. Hubo decenas de paneles sobre los más diversos temas como, por ejemplo, la relación entre el performance y el carnaval o su relación con la globalización y el multiculturalismo.

Como si esto fuera poco, durante los quince días del Encuentro se podía asistir a una, dos o tres piezas teatrales o performances en una misma noche. Denise Stocklos (Brasil) inauguró el encuentro con su pieza Vozes Dissonantes, seguida al otro día por A Ilha Desconhecida del Studio Stanislavski (Brasil), basada en un texto del premio nobel José Saramago. La Antígona del Grupo Cultural Yuyachkani (Perú) fue una de las piezas que más llegó al público. Se trataba de una adaptación del clásico griego a la situación de guerra interna que vivió el Perú en tiempos recientes. Luego de muchos encuentros con mujeres parientes de desaparecidos que vivieron en carne propia la violencia de la guerra, Teresa Ralli desplegó, en esta sensible versión unipersonal, una plasticidad de gestos que le permitió desempeñarse al máximo dentro de su propia gramática espacial. Recurrir a Antígona, según el Grupo Cultural Yayachkani, es "una manera de apelar a la memoria histórica universal para buscar en ella señales que nos ayuden a entender nuestra propia tragedia." Según el relato de los integrantes de Yuyachkani, parece que esa "memoria histórica universal" también llegó a Puerto Rico. En un conversatorio contaron que, al representar la obra en la isla, el público la vivió desde uno de los aspectos más dolorosos de su memoria inmediata --Vieques. Para Yuyachkani, una historia tan poderosa como la de Antígona ha permitido que, a través de los siglos, se hayan podido retrazar una multitud de otras historias sobre ella. Basta pensar en las versiones de Anouilh y Cocteau, la de Yuyachkani o la que Luis Rafael Sánchez puertorriqueñizara al apellidarla Pérez.

Por cierto, en un momento del Encuentro, Puerto Rico ocupó el centro de atención cuando --por petición de la directora de teatro y profesora del Departamento de Drama de la UPR, Rosa Luisa Márquez, y el artista plástico Antonio Martorell-- un gran número de participantes firmó una resolución apoyando las luchas de Vieques. Márquez y Martorell habían ido al Encuentro para ofrecer un taller llamado: "El taller como principio y fin," en el cual presentaron su trabajo artístico y social de los últimos años, seguido de varios ejercicios creativos.

Es preciso mencionar que también hubo en el Encuentro posturas escépticas en torno al alcance político del quehacer académico y artístico en nuestros días. Una voz provocadora fue aquella del discurso inaugural de Richard Schechner (EEUU) --director de teatro y profesor del departamento de Performance Studies en NYU. Según Schechner, los académicos se engañan al pensar que su trabajo repercute políticamente fuera de la academia. No obstante, a pesar del escepticismo de Schechner, solía prevalecer en el Encuentro un optimismo sobre las posibilidades de actuar políticamente desde la academia y las artes.

Aún así, en repetidas ocasiones salió a relucir que, para que un verdadero diálogo hemisférico sobre performance y política pueda llegar a tener sentido alguno, es imperativo evitar

que los países -- y, por tanto, las instituciones-- con más recursos acaparen la discusión. El último día del Encuentro hubo una sesión para que los participantes evaluaran el mismo y dieran sugerencias para los próximos Encuentos. Una mayor inclusión del trabajo performativo y político de los latinos en los Estados Unidos fue una de las sugerencias. Por otra parte, varios participantes brasileños notaron que, considerando que el evento se realizó en Río, la representación brasileña podría haber sido más numerosa. Estas sugerencias fueron muy bien recibidas por los organizadores del Encuentro y dijeron que las tratarán de incorporar en los Encuentros a venir..

Respecto a la participación de brasileños en el Encuentro, el director en Brasil del Instituto y coordinador del Encuentro especuló que la relativa desproporción se debía en parte a la huelga universitaria que estaba aconteciendo en la UNI-RIO. El contexto nos llevó a reflexionar sobre lo que suponía celebrar un encuentro internacional sobre performance y política en una facultad de teatro que llevaba dos meses paralizada. El recinto de la UNI-RIO forma parte del sistema de universidades federales del Brasil --las cuales se encontraban en una huelga general a causa de las iniciativas gubernamentales de privatizar las universidades públicas. Por tratarse de un evento internacional de carácter extra-ordinario, las asociaciones estudiantiles, docentes y no-docentes consintieron a que el Encuentro se realizara en el recinto como había sido previsto. Dadas estas circunstancias, además de una "Vigilia por la democracia", hubo esporádicas intervenciones y performances llevados a cabo por algunos grupos estudiantiles.

Existían divergencias, usualmente productivas, en cuanto a la definición de eso que llamamos "política." Una de las mayores reflexiones sobre la potencial relación entre la política y el performance fue provocada por el trabajo artístico del colectivo argentino Grupo de Arte Callejero e H.I.J.O.S, grupo de derechos humanos compuesto por los hijos de exiliados, de ex-presos políticos, de asesinados, de muertos en combate, de desaparecidos y de exilados internos durante la última dictadura argentina. H.I.J.O.S debe sus orígenes a un homenaje a los muertos y desaparecidos de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de la Plata realizada el 3 de noviembre de 1994. El homenaje había sido organizado por un grupo de ex alumnos de esa facultad quienes habían logrado ubicar a los hijos y familiares de los compañeros homenajeados. Al conocerse en Mar del Plata, surgió la necesidad entre los "hijos" de articularse políticamente frente a la injusticia que supone "la impunidad que, con el apoyo de su aparato jurídico, el gobierno argentino ha dado a los responsables del genocidio." Entonces, nació la idea de la agrupación y su nombre: "Hijos por la Identidad y la Justicia contra el Olvido y el Silencio"; nombre que resume los puntos principales de la agrupación: "la exigencia de justicia, la necesidad de reconstruir la historia personal, rescatar el espíritu de lucha de nuestros padres y la búsqueda de nuestros hermanos robados y privados de su identidad."

Junto a las Madres y a las Abuelas de la Plaza de Mayo, H.I.J.O.S. lleva cinco años de búsqueda de "hermanos." Ya hay capítulos de H.I.J.O.S en dieciocho provincias argentinas, en muchos países de Latinoamérica y en algunos de Europa. Uno de sus objetivos al participar en el Encuentro era buscar "hermanos" en Brasil para, con el tiempo, lograr formar el capítulo brasileño de H.I.J.O.S. Los frutos de la búsqueda se dieron antes de lo anticipado. Una "hija/hermana" brasileña --notificada del evento por estudiantes del recinto-- logró participar en el Encuentro. En un acto simbólico, los integrantes del capítulo argentino allí presentes le entregaron a la "hermana brasileña" una bandera de H.I.J.O.S. que habían traído consigo. A partir de la intervención del grupo argentino y los contactos que se establecieron con grupos brasileños, se comenzó el diálogo para crear estrategias políticas que pudieran ser puestas en marcha de inmediato. Se resolvió hacer una protesta en Río, usando el concepto de "escrache" --uno de los principales vehículos de denuncias políticas usados por H.I.J.O.S. en la Argentina.

"Escrachar," dicen los argentinos, "es poner en evidencia, revelar en público, hacer aparecer la cara de una persona que pretende pasar desapercibida. Gracias a la impunidad, hoy todos los asesinos, torturadores y cómplices están en libertad. Los cruzamos por la calle, son nuestros vecinos. Las leyes de impunidad lograron que estos criminales vivan en el anonimato. Hoy día sólo pocas caras famosas de genocidas y cómplices son reconocidas por la gente. Son los casos que fueron más difundidos por la prensa. Estos sujetos no pueden presentarse en público más que en círculos muy reducidos, fuera de allí, generan rechazo y furia." Al hacer un "escrache" se intenta lograr que aquellos que gozan de una impunidad tranquila dejen de ser desconocidos para la mayoría de sus conciudadanos.

Con carteles que declaraban "no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos," se efectuó una suerte de "escrache" en Río. Así, dirigidos por Tortura Nunca Mais (Brasil), Comitê contra a Prisão e Perseguição (Brasil), el Movimento Universidade Popular (Brasil), H.I.J.O.S (Argentina) y el Grupo de Arte Callejero (Argentina), participantes brasileños y de diversos países formaron parte de este acto público, aunque fuera como testigos. Se decidió colocar carteles, hechos por el Grupo de Arte Callejero, a lo largo de una de las principales avenidas del centro de Río: la Avenida Chile. Había carteles con la fecha en que los militares tomaron el poder en cada país latinoamericano que pasó por dictaduras en las últimas tres décadas. Uno de ellos llevaba las insignias de la Escuela de las Américas --órgano de entrenamiento militar facilitado por EEUU a las dictaduras latinoamericanas. El acto culminó con una especie de "escrache" en el DOPS (Departamento de Ordem Político e Social), actual Departmento da Polícia Central y antiguo centro clandestino de detención y tortura. Con estribillos como "Alerta, alerta. Alerta a los vecinos. Al lado de su casa hay un centro clandestino" se quería crear conciencia de lo que allí había sucedido durante la dictadura.

"A la hora de la represión, América no tenía fronteras", argumentan los integrantes de H.I.J.O.S, refiriéndose al Plan Cóndor --coordinación de las dictaduras latinoamericanas que, bajo la tutela de la CIA, posibilitó la desaparición de personas fuera del territorio nacional. Si las dictaduras usaron una lógica hemisférica para reprimir, matar y desaparecer personas, hacer un "escrache" internacional en Brasil implica una apropiación de esa lógica con fines políticos alternos. El enfoque interdisciplinario del performance permitió la inclusión de este tipo de trabajo dentro del marco de nuestro quehacer político, artístico e intelectual. El carácter hemisférico del Encuentro posibilitó la colaboración internacional, aun cuando las leyes brasileñas prohiben la participación de extranjeros en manifestaciones políticas. Acaso esta intervención --en la cual contribuyeron activistas, actores, performers, artistas plásticos, académicos y estudiantes-- permita comenzar un diálogo con quienes lanzan la legítima pregunta de si es posible intervenir políticamente en la sociedad desde el arte y la academia.

Por su particular situación política en el hemisferio americano, Puerto Rico tiene mucho que aportar a los diálogos hemisféricos del Instituto. También tiene mucho que ganar en ello. Tomando en cuenta la relevancia que adquirió en el Encuentro el tema de Vieques, lo mucho que atañe a los puertorriqueños el trabajo llevado a cabo por el Instituto y lo nutrida que siempre ha sido nuestra presencia en este tipo de actividades, sería muy deseable la integración de la UPR al Instituto. Actualmente, los directores se encuentran muy interesados en ello. De hecho, el próximo verano (2001) la anfitriona del Encuentro será la Universidad de Nuevo León en México. El verano siguiente (2002) lo será la Pontífica Universidad Católica del Perú. Se espera que el Encuentro del 2003 pueda llevarse a cabo en el Caribe. ¿Querrá Puerto Rico intervenir en las "lógicas hemisféricas" del Instituto?