A
los participantes del III Encuentro Hemisférico de Estudios de Performance
y Política, junio del 2002 en Lima, Perú.
Tengo
el honor de darles la bienvenida a la Pontificia Universidad Católicay
al Perú, que los acoge con sumo placer, luego de tres años
de trabajo yde experiencias muy
valiosas de intercambio creativo a nivel académico y artístico
en Brasil y México.
El
título de nuestro III Encuentro, Performance: Globalización,
migración yespacio público,
hace explícito nuestro propósito de articular elpensamiento
sobre las tendencias centrales y el estado vigente de las cosas en nuestros
días con la acción creativa en los campos de la produccióncultural,
artística y política; de mantener la relación entre
nuestros temas de investigación y las formas de representarnos,
de crecer y de reconocernos en la acción creativa.
Hemos
avanzado en los encuentros anteriores analizando y haciendo evidente
que
la memoria de los procesos de conquista y colonialismo, de atrocidad y
resistencia, se mantiene latente a través de formas quenos
entretienen de las más diversas maneras a lo largo y ancho delhemisferio.
Nos preocupa y entretiene dar cuenta de un universo que está permanentemente
en transformación, tanto confrontándose con nuevas influencias
como enriqueciéndose, para dar cuenta de lo vivido, de lo gozado
y sufrido, en la vital presencia de los procesos creativos que nos acompañan
hoy.
Somos
parte de un movimiento que, superando limitaciones teóricas y metodológicas
dualistas, no se rige más por separaciones pueriles entre lo culto
y lo popular, el cambio social y la cultura, lo científico y lo
humano, lo académico y lo artístico, e incluso por las propias,
aunque a veces necesarias, fronteras entre las distintas disciplinas del
pensamiento.
Las
maneras de crear y de enfrentar la vida con propuestas espectaculares que
se involucran con la vida social, a través de lo que gracias a algunos
antropólogos y científicos sociales pioneros hoy se conoce
de manera cada vez más extendida como performance, son objeto de
estudio principal por parte de centros académicos e instituciones
reconocidas dedicadas al conocimiento y la creación cultural. Luego
de esta opción intelectual, de este asalto que viene no solamente
de los teatros o de los lugares aceptados para dichas propuestas, sino
que viene de la calle, de las plazas, de los lugares más inimaginables,
el espacio público no es el mismo. Si por un lado las fuerzas económicas
con mayor fortaleza en el momento buscan privatizar,
discriminar,
segmentar el espacio público, a la vez que persigue hegemonizar
sobre patrones culturales en nombre de la globalización, no es posible
ignorar los movimientos crecientes por hacer de cada propuesta creativa
en el ámbito social una fiesta en favor de la identidad, del afianzamiento
de sus raíces, sea éste cualquiera el lugar donde se encuentre,
haciendo del espacio público un emblema de libertad.
Buscamos
nuevos puntos de apoyo para comprender nuestra realidad y comprendernos
en lo que ahora nos toca vivir. Dicha tarea solamente puede ser hecha desde
nosotros mismos, pero siempre y cuando logremos salir hacia el encuentro
con el otro, con los otros. Es desde nuestro espacio local, desde una concepción
legítima de lo público en la esfera comunitaria que nos proyectamos
hacia lo global. A su vez, la subjetividad más íntima en
el ámbito local está preñada de un soplo planetario
que se hace cada vez más evidente. Es solamente en la equivalencia
de todas las formas de migración a las que el ser humano y sus comunidades
se ven expuestos, que podemos entender un poquito más y disfrutar
nuestra condición humana.
Desde
Hegel reconocemos de manera casi lógica la forma artística
suprema en aquella que es capaz de articular no sólo el pensamiento
sino la acción recíproca entre los grupos humanos. Tal honor
que el ilustre pensador asignaba al teatro que conoció se puede
muy bien extender en grado diverso a todas las formas de acción
creativa que las comunidades repiten en los momentos en los que más
intensamente viven como tales. En las jornadas de celebración ritual,
en la fiesta, en cada forma de hacerse más humanos.
Esa
acción ha irrumpido entre nosotros bajo el concepto de performance
en una invitación y en un desafío para hacer y comprender
mejor la vida. Dediquemos estos días con inteligencia y compromiso
a lograr lo mejor de ellos.
No
puedo terminar esta bienvenida sin agradecer el apoyo decidido del Dr.
Salomón Lerner Febres, rector de la Pontificia Universidad Católica
del Perú, así como a todos los miembros de nuestra casa de
estudios que han contribuido a este III Encuentro. Zeca Ligiero, del Brasil
y Javier Serna, de México, co-directores del Instituto que organizaron
los dos primeros encuentros saben muy bien lo difícil que resulta
organizar estos eventos. La preparación más en detalle del
Encuentro ha sido posible gracias al equipo de nuestra Facultad de Ciencias
y Artes de la Comunicación, al Centro Cultural de nuestra universidad,
así como a los grupos Yuyachkani y Negro Continuo. Desde luego,
todo este proyecto ha sido posible, promovido y acompañado por Diana
Taylor, promotora principal y Directora del Instituto Hemisférico
y su estupendo equipo de trabajo en Tisch School of Arts de la Universidad
de Nueva York.
Bienvenidos
al Perú y a la Pontificia Universidad Católica del Perú.
Con
un abrazo,
Luis
Peirano
The
title of our third seminar, Performance: Globalization, Migration and the
Public Sphere, explicitly states our purpose to articulate contemporary
thought on core trends and current conditions facing us today with concrete
action in the fields of cultural, artistic and political production. This
name also stresses the need to maintain the relationship between our research
and the ways in which we represent ourselves, grow and recognize ourselves
in creative action.
In
past seminars, we have made progress in analyzing and evidencing that the
memory of the processes of conquest and colonialism, atrocity and resistance,
has been kept latent through forms expressed in the most diverse ways throughout
the hemisphere. Our concerns and efforts focus on making known a universe
in continuous transformation, as it both confronts and enriches itself
with new influences, in order to render an account of what has been lived,
enjoyed and suffered, in the light of the vital
presence
of the creative processes that are with us today.
We
are part of a movement that, overcoming dualist theoretical andmethodological
limitations, has broken free from puerile separations between what is cultivated
and what is popular, between social change and culture, between what is
scientific and what is human, between academic and artistic, and even from
our own - though sometimes necessary - boundaries between various disciplines
of thought.
The
ways of creating and facing life with staged proposals involving social
life, through what, thanks to some pioneer anthropologists and social scientists,
is now increasingly known as performance, are the main subjects of study
at recognized academic centers and institutions dedicated to cultural knowledge
and creation. As a result of this intellectual option, this assault coming
not only from the theaters or accepted spaces for such proposals, but from
the streets, the squares, the most unimaginable places,
the
public sphere is no longer the same. While, on the one hand, the strongest
economic forces prevailing at present seek to privatize, discriminate and
segment the public sphere, at the same time pursuing cultural homogeneity
in the name of globalization, it is impossible to ignore the growing movements
towards making each socially involved creative proposal a feast in favor
of identity, of strengthening roots, wherever it may surface, thus making
the public sphere an emblem of freedom.
We
keep looking for new points of support to better understand our reality
and understand each other. This can only be accomplished by starting from
ourselves, but only provided we can reach out to the other, to others.
It is from our local space, from a legitimate conception of what is public
in the community sphere, that we can project to a global scale. In turn,
the most intimate subjectivity in the local sphere is pregnant with a global
breath that is increasingly more evident. Only in the equivalence between
all the forms of migration to which humans and their communities are exposed
can we understand a little bit better and enjoy our human condition.
Since
Hegel, in an almost logical manner we recognize supreme artistic form in
that which is able to articulate not only the thought, but also the reciprocal
action between human groups. Such honor, which this illustrious thinker
assigned to the theater he knew, can well be extended in various degrees
to all the forms of creative action that communities repeat at those times
when they most intensely live as such: at times of ritual celebration,
in the feast, in each and every way of being and becoming more
human.
This action has burst among us under the concept of performance as an
invitation
and a challenge to make and understand life better. Let us make the best
of these days with intelligence and commitment.
I
could not end this welcome without thanking the unwavering support given
by Salomon Lerner Febres, Rector of the Pontificia Universidad Católica
del Perú, as well as all the members of our institution that have
contributed to this Third Seminar. Zeca Ligiero from Brazil and Javier
Serna from Mexico, co-directors of the Institute and organizers of the
first two seminars, know well how difficult organizing these events can
be. Detailed preparation of the seminar has been possible thanks to the
team at our
School
of Communication Sciences and Arts, to the Cultural Center of our university,
as well as to the groups Yuyachkani and Negro Continuo. And, of course,
from the outset the whole project has been made possible, promoted and
accompanied by Diana Taylor, main promoter and Director of the Hemispheric
Institute and her outstanding work team at Tisch School of the Arts at
New York University.
A
warm welcome to Peru and to the Pontificia Universidad Católica
del Perú.
Luis
Peirano