Abriendo brecha para el performance político
en Zamora, Michoacán. Por Antonio Prieto Antes que nada, es necesario
ubicar el contexto de las intervenciones públicas que abajo describiré.
Zamora, Michoacán es una ciudad mediana de aproximadamente 200 mil habitantes
cuya población se dedica principalmente a la agroindustria son
célebres las fresas exportables de la región y el comercio.
Zamora es así mismo una ciudad en general conservadora en sus convicciones
religiosas y políticas, donde la Iglesia católica y el PAN (Partido
Acción Nacional, de la derecha) tienen un poder considerable. Aquí
también hay una población estudiantil y docente que labora en
las diversas instituciones de educación media y superior. Es en este
sector que se registran generalmente algunas inquietudes de tipo social y político
que, si bien no necesariamente rompen, al menos sí pueden ir en contra-corriente
con el conservadurismo imperante. No obstante, la manifestación pública
de opiniones políticas contestatarias en Zamora tiene escasos antecedentes.
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Preocupados por la guerra anunciada por Estados Unidos contra Irak, un pequeño grupo de amigos y colegas en esta ciudad iniciamos una serie de intervenciones públicas a partir de diciembre del 2002 que se han valido fundamentalmente del performance y la teatralidad como modo de expresión, por demás inédita en Zamora. |
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El grupo, integrado sobre todo por profesores y estudiantes tanto de universidades como de preparatorias locales, fundó hacia fines de noviembre del 2002 el Movimiento Contra la Guerra de Zamora. En un principio, algunos miembros del grupo opinaron que nuestras intervenciones públicas deberían de ser en forma de las tradicionales manifestaciones y plantones. Otros sugerimos el formato de performance, argumentando que captaría más atención, además de que transmitiría el mensaje de manera más efectiva y memorable. Después de superar el escepticismo inicial que generó semejante propuesta, acordamos el sábado 14 de diciembre como fecha para nuestro primer performance político.
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Elegimos
como escenario la Plaza Central de Zamora, justo en la esquina entre la
ex-Catedral y el Palacio Municipal, la confluencia de los poderes eclesiástico
y político de la localidad. Montamos varias mantas con frases como
La guerra es un crimen contra la humanidad y Démosle
una oportunidad a la paz, así como periódicos murales
con información sobre los planes de guerra de George W. Bush, y la
resistencia internacional a los mismos. Álvaro Ochoa de El Colegio
de Michoacán dio inicio con un discurso sobre la importancia de recuperar
la tradición pacifista de México, así como el legado
del zamorano Alfonso García Robles, premio Nobel de la paz gracias
a su labor frente a la ONU en promoción del desarme nuclear. Mientras
otros colegas tomaban su turno dando discursos, unas compañeras del
grupo invitaban a los niños de la plaza a realizar dibujos alusivos
a la paz. Entonces, hice mi aparición como la Tía Samuela,
un personaje que parodiaba al Tío Sam mediante el recurso del travestismo
básicamente indicado con dos senos en forma de misiles
nucleares y la alusión a las calaveras de José
Guadalupe Posada, que se logró cubriendo mi rostro con vendas blancas
sobre las cuales pintamos la calavera. Salí al frente e hice el saludo
militar que se transformó en saludo nazi, a la vez que decía
con voz ominosa I........ I......... I want
I want
I want YOU!!. Mientras repetía esta última frase, apuntaba
a personas específicas del público y me desplazaba entre ellas,
seguido de un asistente que cargaba dos palos con siluetas de aviones caza
de la Fuerza Aérea Estadounidense. Para ese momento, había
unas 50 personas presenciando el acto. Los niños pequeños
manifestaron miedo, a la vez que otros gritaban ¡mira, la muerte!.
Tomé el micrófono y me dirigí al público con
exagerado acento gringo, para prometerles la green card
si se unían al ejército de los Estados Unidos, así
como cajitas felices de McDonalds para los niños.
Este discurso paródico cobra especial relevancia cuando se considera
el alto índice de migración hacia EEUU que se registra en
la localidad. Algunos miembros de nuestro grupo empezaron a gritar ¡Fuera, queremos paz, no guerra!, lo que contagió a las demás personas del público, especialmente a los niños, que persiguieron a la Tía Samuela a lo largo de toda la plaza. El acto dio fin cuando un niño de siete años espontáneamente tomó el micrófono para decir que es urgente impedir que empiece la guerra ya que mucha gente como nosotros podría perder la vida. |
El anterior representa,
entonces, el primer performance político que se lleva a cabo en Zamora
Michoacán. Animados por la experiencia, realizamos un plan de acción
que incluyó asistir a escuelas para dar charlas sobre la situación
en el Medio Oriente, así como intervenciones en la radio y televisión
locales. El 15 de febrero del presente año, realizamos nuestro segundo
performance político, esta vez en coincidencia con la protesta global
que ese día convocó a millones de personas alrededor del mundo
unidas en contra de la inminente guerra.
Nuevamente, nos presentamos en la Plaza Central de la ciudad, aunque esta vez
los discursos fueron pronunciados en el kiosco, y el performance se desarrolló
frente al mismo. Nuestra intervención performática inició
con la aparición de dos personajes: O-Sam-a Bin Latex, interpretado por
Luis Ramírez un colega cuyo parecido al hombre más buscado por
Washington es sorprendente, y el Tío Sam, interpretado por mí
con la cara de calavera, pero sin senos de misil nuclear.
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O-Sam-a y el Tío
Sam nos pusimos a jugar ajedrez con unas figuras de barro hechas por las indígenas
de Ocumicho. Las torres del Tío Sam eran réplicas miniatura de
la Torres Gemelas, hechas con cartulina gris. Ambos hacíamos trampa,
rompiendo todas las reglas del ajedrez frente al cautivado público, que
ascendía a aproximadamente 100 personas. Finalmente, Osama atacó
las torrecitas con un avioncito de papel y les prendió fuego, lo que
provocó la cólera del Tío Sam, quien declaró la
guerra al mundo. Entonces, reclutó a un mini ejército de calaveritas
interpretadas por otros actores. Una gran Muerte en zancos seguía de
cerca al Tío Sam, a la vez que éste aterrorizaba a los niños
diciéndoles "I want youuuuu". O-sam-a lo acompañaba
a veces, vacilando entre atacarlo y ser su cómplice. Pronto, los niños
mayores entraron en el juego y comenzaron a retar al Tío, abucheándolo.
El abucheo y las patadas se generalizaron hasta que el grupo de actores rodeó
al Tío Sam, le quitó el sombrero y la peluca, y lo derribó.
¡Es la primera vez en mi vida que sé lo que sienten las piñatas!
A diferencia del performance de diciembre, éste tuvo cobertura de los periódicos locales que enfatizaron que Zamora se unió a las protestas mundiales contra la guerra, lo que ubicaba a la pequeña ciudad en el mapa global protagonizado por Madrid, Roma, Londres y Nueva York, así como la Ciudad de México, en donde más de 15,000 personas se manifestaron en las calles. Aunque este número es comparativamente modesto a los millones registrados en otros países, la periodista Alejandra Xanic observó que la amenaza de esta nueva guerra está convocando a más mexicanos que otros conflictos bélicos como los de Vietnam, la Tormenta del Desierto o Afganistán. En la Ciudad de México se han efectuado varios performances políticos frente a la embajada estadounidense, así como en la base del Monumento de la Independencia.