Marsha Gall
Instituto Hemisferico
3rd Encuentro Anual Lima, Peru

BUENA YUNTA 1

En su tercer encuentro anual, realizado en Perú en Julio de 2002, el Instituto Hemisférico de Performance y Política, a través de la incorporación de los grupos de trabajo a su programa, acentuó un aspecto de los fines que le dieron origen: el trabajo en colaboración. Como alternativa a la serie de entregas de comunicaciones individuales, esta vez los organizadores propusieron varias jornadas de reflexión conjunta entre académicos, estudiantes, artistas y activistas, reunidos en grupos alrededor de temas como Performance y Memoria Social, Performance Popular, Sexualidad y Espacio Público, Migración e Identidades Culturales, Música y Globalización, Danza, Movimiento y Teoría, y Artistas: Trabajos en Proceso. Dichos grupos de trabajo se plantearon como un posible punto de partida para establecer futuras colaboraciones entre investigadores y/ o artistas que se encuentran trabajando sobre temas afines.
En estas entrevistas conversé con tres reconocidas académicas: Agnes Lugo- Ortiz, de Puerto Rico, actualmente con base en Dartmouth College; Roselyn Costantino, estadounidense, profesora en Penn State University; y Claudia Briones, antropóloga argentina, que dicta sus clases en la Universidad de Buenos Aires.
Los temas que tocamos en nuestro diálogo refieren al trabajo en conjunto entre académicos y entre académicos y artistas, cuáles son los medios necesarios para que esta colaboración pueda desarrollarse, y las inequidades que un encuentro entre intelectuales de distintos países de América deja al descubierto.
En el marco de una conferencia sobre Globalización, Migración y Espacio Público, resulta indispensable situar una vez más las coordenadas de este particular mapa que trasciende las configuraciones del Estado- Nación sin dejar de persuponerlas. Frente al borramiento de los localismos y especificidades regionales efectuado por la oleada globalizadora, tal vez, la amable y gozosa invitación a colaborar abra una alternativa saludable y necesaria.

Agnes Lugo- Ortiz (Puerto Rico)
El reto de salir del escritorio.
A extender los circuitos y las redes.

Marsha- Quisiera comenzar preguntándote qué te significa la palabra "colaboración" como académica? A mí, como recién llegada al país, me resulta un término muy nuevo, algo que se está trabajando mucho en los Estados Unidos, "trabajemos en colaboración" como si fuera tan antinatural, tan que hay que generarlo. Entonces quería preguntarte qué experiencia tenés en relación con este tema y qué te parece que el Instituto Hemisférico de Performance y Política puede abrir de distinto en relación con esa experiencia?.

Agnes Lugo-Ortiz- Cuando tú me dices la palabra "colaboración" lo primero que me viene a la mente es "- Oye, es un reto". Es que pon dos personas allí juntas, trata de que esos deseos individuales se puedan conciliar, es una negociación, ya lo sabemos, todo el tiempo, es un reto, dos personas solas son un reto, imagínate lo que es una colaboración de este grupo de 250 personas, es un reto.. Yo creo que la cuestión de la colaboración viene con cierta…, no sé cómo decirlo, el trabajo académico es tan solitario, el trabajo académico, el trabajo dentro del campo de las Humanidades, los que no somos artistas de teatro o performeros que tienen un equipo, tú vas, haces tu investigación, te vas a tu casa, te sientas frente a la computadora y el trabajo es solitario, el trabajo de la lectura es solitario, el trabajo de estar en un archivo es solitario. A mí la idea de la colaboración me parece magnífica, pero yo no sé lo que puede hacer el Instituto para generar colaboración, porque esas cosas no se pueden obviamente prescribir. Yo lo que me imagino es que hay cierta insatisfacción con esa práctica del trabajo intelectual como un trabajo solitario y me imagino que la gente del Instituto lo que tendrá en mente es ver cómo creando estos nuevos espacios de sociabilidad, que son los encuentros, si la gente puede encontrar ciertos puntos de afinidad que puedan generar proyectos colaborativos, que yo no sé si van a pasar por la escritura o van a pasar por cosas como las que hicimos esta manana en nuestro grupo de trabajo, la conversación, o lo que hizo el grupo de trabajo de Migraciones, en el encuentro de teóricos con performeros, un performance donde la teoría y la práctica del performance se resuelven de una manera mutuamente productiva en un acto ritual, que fue lo que hicieron.

A- Ok. Ya veo que este asunto de la colaboración tiene que ver con las relaciones norte y sur, qué significa colaboración cuando las entidades que colaboran están localizadas en situaciones desiguales, creo que por ahí es por donde va la pregunta de esta entrevista tan tendenciosa y maligna. Evidentemente ese es un problema que hay que considerar. Evidentemente el Instituto ha establecido unas redes de colaboración que son reales; en el caso de Brasil a través de la gestión del Instituto se logró que UniRio consiguiera ese sistema de computadoras que no tenían antes, en un gesto de conciencia de la desigualdad de recursos y ver cómo se puede nivelar el asunto de la infraestructura para poder establecer el diálogo. Entonces a ese nivel yo creo que el Instituto es conciente de las desigualdades que preceden al pacto que se está estableciendo. Eso es lo básico y a partir de ahí, entonces, hay que pensar cómo, en efecto, se puede establecer una comunicabilidad entre las distintas partes colaborativas dentro del Instituto.
Lo segundo tiene que ver con las redes de colaboración entre académicos de Estados Unidos y académicos de America Latina y yo creo que es demasiado temprano para poder decir nada. Además una semana es muy poco. Uno llega aquí y hay unos límites reales de tiempo y además el programa está tan cargado… Ahora, me parece a mí que los cursos que el Instituto ha establecido sí han generado ciertas formas de colaboración que son reales, entre estudiantes de universidades de los Estados Unidos y estudiantes de Perú, México y Brasil. Ahora lo que hay que ver es cómo se pueden seguir fomentando y desarrollando esas redes. Acerca de los encuentros yo creo que es muy temprano para decir. Que han habido ciertos contactos incidentales, que ha habido conversación entre académicos de los Estados Unidos y académicos de América Latina eso creo que es indudable, que el nivel de la extensión es limitado, eso también es real. Acerca de la pregunta que me haces de si la Internet va a ayudar a los lazos de colaboración, lo que habrá que ver es que en todos los lugares que son parte del pacto colaborativo, que haya la infraestructura para que se pueda establecer la comunicación, eso es lo fundamental. Yo tengo confianza de que es possible. Así que vamos a ver, vamos a ver qué pasa.

Quiero volver un momentito al tema de la colaboración y de si el Instituto y los encuentros están generando realmente un intercambio intercontinental. Evidentemente, como dije, el Instituto es muy joven y estas cosas no se dan de la noche a la manana, pero lo que me parece es que hay que empezar a pensar y a seguir pensando formas de extender los circuitos y las redes de comunicación. De momento pensé, por ejemplo, que los cursos que se dan en el Instituto y que involucran a estudiantes todo a lo largo del hemisferio en los lugares en los que el Instituto tiene sus sedes, que son Brasil, México, Perú y Estados Unidos, que una de las cosas claves es que en los encuentros no haya una representación desproporcionada de académicos norteamericanos vis a vis académicos o artistas de América Latina, sino que se procure que haya una participación balanceada de esos distintos sectores.. Entonces se me ocurre por ejemplo pensar que los estudiantes que participan en los cursos del Instituto en los distintos países ojalá se pudiera lograr que vinieran a los encuentros y que entonces hubiera un cara a cara, un encuentro personal y no solamente a través de la red; la red evidentemente es fantástica pero tiene sus limitaciones, yo creo que nada reemplaza el contacto humano. Esa sería una cosa bien importante: que en efecto hubiera una participación latinoamericana eficaz, realmente viva, en los encuentros. Ahí es donde se genera la colaboración. Entonces, claro, está lo otro, que son los paneles, las secciones, la propia estructura de las discusiones, y el asunto de la representación; el Instituto ha tratado y ha logrado incorporar académicos de peso de distintas partes de America Latina para que participen en las plenarias, para que dirijan paneles, etc, pero ésto no solamente tiene que ser una cuestión de invitación sino de que también en los momentos de planeamiento estén sentados a la mesa y que las preguntas que se representen en los paneles de los encuentros respondan a una preparación previa que registre las preocupaciones de las distintas zonas del hemisferio. Yo por ahí lo veo, lo que creo es que hay mucho mucho trabajo por hacer, y este es el primer paso y ojalá que podamos seguir con ello.


Roselyn Costantino (EE.UU)
El terror sagrado de trabajar en colaboración.

Marsha: Quería saber tu opinión en relación al trabajo en colaboración entre académicos, y la segunda pregunta sería si considerás tu trabajo como académica una colaboración con las performers con las que trabajás, si considerás que tu trabajo con ellas puede entrar en la categoría de trabajo en colaboración.

Roselyn Costantino - La verdad es que yo personalmente lo veo de dos maneras: una manera es que admiro tanto a estas mujeres que si digo "colaborar" me pongo al mismo nivel que ellas y eso lo resisto un poco. Veo que ellas me nutren y no sé si yo les doy a ellas tanto como ellas me dan; ellas no me necesitan, no necesitan que yo hable de ellas. Al mismo tiempo me doy cuenta de que la relación que he establecido con Jesusa, con Astrid, y antes con Maris Bustamante, que yo trato de dar, yo soy muy sincera en mi trabajo, y creo que ellas reconocen ésto y me han permitido entrar dentro de una amistad y, si hay colaboracion, es entre mujeres tratando de entender la vida y de compartir maneras de verla. A veces digo cosas y Jesusa dice: "Sí, así es, es muy interesante que lo estés diciendo". Entonces, si eso es colaborar… No he trabajado con ellas, sino en colaboración no a nivel artístico- académico sino entre dos seres humanos que abordan los temas del trabajo con una sinceridad y una dignidad y humanidad que en eso sí es colaboración.

M: Como que a veces algo que vos podés articular conceptualmente les sirve a ellas para ir más a fondo con eso o a repensar lo que están haciendo, podría ser?

R- O nada más a verlo de otra manera que no habían pensado. Yo no me atrevo a decir que le he dado algo a Jesusa, pero Jesusa me ha permitido entrar en su mundo y parece que disfruta de la conversación tanto como yo, entonces en ese sentido, no sé si eso podría ser considerado colaboración porque yo soy muy humilde frente a esas mentes.

M: Pero te parece que es posible la colaboración entre un académico y un artista? O hace falta que las dos personas estén haciendo lo mismo?

R- La verdad es que me hiciste pensar que Jesusa una vez me pidió… , estaba haciendo un trabajo sobre títeres y escribió una propuesta para… no sé si fue Rockefeller, y yo iba a entrar en el proyecto como la académica, como la que iba a hacer la investigación y a escribir, documentarlo. Entonces, eso hubiera sido una colaboración. Lo que pasa es que yo no vivo en México, si viviera en México estaría más metida en ese trabajo. Yo creo que, en cuanto a Astrid, porque Astrid trabaja sola y ha tenido que construir su trabajo totalmente sola, ella siempre me agradece la promoción que hago, aunque no lo hago para promoverla, por eso está muy contenta de compartir materiales conmigo, porque ella sabe que eso es parte de su trabajo, de promoverse, porque no tiene el apoyo interno, no tiene los mismos recursos con los que trabaja Jesusa, no tiene su propio espacio. Entonces en ese sentido quizás uno podria reconocer una colaboración.

M- Y entre académicos? Yo sé que vos trabajas en edición también, una edición podría ser una colaboración? cuando vos coeditás con Diana Taylor, cómo ves eso?

R- Otra vez, nunca me pongo al mismo nivel que Diana, pero la verdad es que el nombre de Holly Terrors salió de una colaboración, eso salió de cada una pensando cómo podíamos llamar a esas mujeres; una dijo una cosa, otra dijo otra cosa y de ahí salió. Eso me dio mucho gusto porque fue una metáfora de cómo trabajamos, sí colaboramos, cada una aporta su especialidad, sus recursos, ella, por estar en NYU, tiene cosas que yo no tengo, pero yo también tengo… es una colaboración. Y no se da siempre. Yo conozco gente que ha intentado colaborar y juran que no lo van a hacer nunca. Pero en este caso con Diana, trabajamos juntas totalmente en la introducción: yo escribí, ella agregó cosas, me lo mandó a mí, yo reescribí, hasta que alguien dijo que no se sabe cuáles son las ideas y palabras de Diana y cuáles las mías, y la verdad es que yo reconozco ciertas cosas que sí son mías o de ella pero hay partes que ni me acuerdo quién las articuló de esa manera. Eso es muy bonito y hemos hablado de otras colaboraciones en el futuro.

M: Y dentro del proceso hubo partes de negociación? Qué particularidades viste en este salir de tu escritorio, de la soledad del trabajo académico? Supongo que habrán trabajado mucho por correo electrónico también..

R: Sí, pero yo conozco a Diana desde hace mucho tiempo. Ella estuvo en una de mis primeras ponencias, conoce mi trabajo, yo conozco el suyo. Hay ideas que las dos articulamos, como que vemos las cosas de manera semejante. Yo me acuerdo en su artículo sobre Jesusa que fue una de los primeros que se habían escrito sobre Jesusa, Diana menciona una conversación que tuvimos donde yo vi el cuerpo pintado de verde de Jesusa como una mediación de la desnudez, eso fue en el '93, creo, y Diana lo citó, y de allí empezamos a dialogar, y hemos estado juntas en muchas ocasiones, yo voy a NY la visito, hemos estado en muchos congresos juntas, le hablo por teléfono, email, entonces no la siento tan separada como si hubiera… también la verdad es que no estamos tan lejos y hay esta posibilidad de trabajar físicamente juntas.
Yo creo que la colaboración debe ser natural y hay gente que naturalmente ve las cosas así, pero hay otros que necesitan jerarquías y a veces hay juegos de poder que hacen imposible trabajar de esa manera. Hay paradigmas, modelos de comportamiento y maneras de ver el mundo, y se filtra no solamente cómo yo me relaciono contigo sino también cómo veo mi trabajo frente a tu trabajo. La colaboración es comunicación, por eso me gusto mucho lo que dijo Anna Deveare Smith en su show, que hablamos mucho de comunicaciones, medios de comunicación y muy poco de la comunicación, y la comunicación verdadera, cuando ocurre es mágica, y es eso de un compromiso, de una ética de estar abierto y respetar al otro. Y para trabajar en colaboración eso es el punto de partida, sentir que tú me respetas y yo te respeto, y ahí podemos entrar en diálogo.

M- Has tenido oportunidad de contactar con algún académico o teórico de otros países… me refiero más a latinoamericanos que no estén residiendo en Estados Unidos?

R- Con las brasileras y las mexicanas. A nosotras nos encanta hablar de ideas y empujar las discusiones. Yo no sé si tiene que ver sinceramente con el lugar de donde venimos. Yo personalmente veo que hay otras barreras que tienen que ver con en qué universidad está uno, hay otros privilegios, hay clicks que se notan…

Claudia Briones (Argentina)
Colonizar revistas, romper las redes.
Imperio- Empiria

Marsha- Me gustaría preguntarte si tuviste oportunidad de traer o de presentar trabajos, líneas teóricas, marcos que estén más funcionando en el cono sur y no tanto desde el imperio.

Claudia Briones- Bueno, lo que nosotros a menudo hacemos es una relectura del imperio que quizás acabe, en algunas cosas, siendo una producción original, sobre todo porque la empiria te hace que la producción sea original, aún cuando las discusiones puedan mantenerse con ciertos autores que son clásicos y uno dialoga con ellos, y me parece que los aportes están en los diálogos, que ahí es donde se ven las especificidades locales y cómo cada cual ancla las cosas. En cuanto a la colaboración, estos encuentros son una oportunidad, nunca es suficiente, hay demasiadas cosas que ocurren. Entonces uno aprovecha, conoce gente e intercambia algunas ideas, y a partir de ahí es cómo mantener la sistematicidad de los contactos, y a veces es fácil, a veces no lo es. Así que me da la sensación de que lo que hay que tratar de lograr para que se de una colaboración sistemática es amarrar trabajos muy concretos.

M- O sea que para vos la diferencia estaría en los objetos de estudio, en lo que cada uno trae de las realidades de su país, y no tanto en un marco teórico, como que eso es un poco "universalizado", si querés…

C- No, hay una cosa que… , digamos, la academia no es una esfera que tenga un funcionamiento diferente a la esfera social. El imperialismo y el imperio que existe en todos los otros aspectos existe en la academia. Nosotros a su vez en la Argentina, por diferentes rezones, tenemos una academia cada vez más débil que, por ejemplo, ni siquiera puede como la academia de Brasil, "colonizar", llamamos nosotros, las periódicas internacionales, donde una vez que uno publica en ciertos lugares de manera sistemática, tienen que hablar contigo, les guste o no, y te tienen que leer. Los brasilenos fascinantemente, por lo menos en mi disciplina, tienen artículos publicados en el Annual Review of Anthropology, sistemáticamente, desde hace no tantos anos pero desde hace cuatro o cinco anos un brasileno por ano pone algún trabajo. Tienen un volumen entero de The Journal of Latin American Anthropology… y la verdad es que en la Argentina estamos todavía, por muchas rezones, lejos de eso. Entonces las relaciones imperiales no son fáciles de romper porque no se conoce tu trabajo. La otra cosa que yo te decía es que, aún cuando manejemos bibliografía teórica común, no es sólo aportar un objeto de estudio diferente, es aportar una trayectoria personal, una experiencia de vida diferente, que te hace leer la teoría diferente. Entonces no son sólo los casos sino también todo ese otro background que una tiene como ciudadana de un determinado Estado-Nación, con lo que eso tiene de bueno, que es poco,, y con todo lo que tiene de malo, que suele ser mucho, en términos de experiencias políticas. Y a mí me parece que es ahí donde se dan aportes, cosas que cada uno de nosotros podemos ver o no ver, en función de nuestras experiencias más generales, directamente. Y ahí es donde me parece, incluso, muy interesante comentar el canon teórico, porque sí puede haber algún aporte. Y después hay parte de la bibliografía teórica que son buenos aportes y, bueno, una cuota de universalización no está mal. Pero son dos niveles diferentes. Hay autores que son valiosos independientemente de su procedencia y uno los aprovecha, y después hay autores que uno sabe que si no los cita no está validado, entonces está esa cuota de cita fija para demostrar que uno conoce. Y después hay otra cuestión que tiene que ver con las políticas de cita y las políticas de uso que pasa por los idiomas en que las cosas están escritas. Nuestros alumnos saben que tienen que leer ingles sí o sí, porque, bueno, es así, pero a veces los alumnos norteamericanos no leen otros idiomas, y no está en ingles y no existe, no está, no existe en el mundo. Y eso no necesariamente es mala voluntad, pero hay muchos niveles en que ésto va tomando la forma que toma.

Notas

1. La expresión Buena Yunta refiere a una asociación productiva. Originariamente las yuntas eran de bueyes tirando de un carro. De allí deriva esta expresion. Recurro a ella en este contexto porque considero que refleja, en la apropiación que de ella hace el uso popular, algunas de las características del trabajo en colaboración que aquí se plantean.

 


Julio de 2002. © Marsha Gall