Algunas reflexiones acerca
del concepto de 'performance indígena' en el Tercer Encuentro
del Instituto Hemisférico, Lima 2002
Ya en los informes que dieron
los directores del Instituto Hemisférico durante la apertura, Javier
Serna - director del Instituto en México - contextualizó
la participación de su institución en el Instituto Hemisférico
como un intento de contrarrestar clichés poco favorables que existen
en relación a las culturas indígenas del norte mexicano
y devolverle una especie de perfil cultural a dicha región. Durante
el encuentro hubo paneles, talleres y grupos de discusión titulados
'danza indígena' y 'performance indígena', como también
intentos por parte de participantes individuales de descubrir el 'Perú
profundo' en las calles de Lima. Al final del Encuentro algunos viajamos
en plan de 'post-discussion performance' a la Fiesta de la Virgen del
Carmen de Paucartambo. En definitiva, 'lo indígena' tuvo una presencia
continua y variada en el Encuentro 2002; y esto no solamente porque la
sociedad de nuestros anfitriones peruanos se destaca por lo que identificamos
como sus facetas indígenas, sino también porque el Instituto
Hemisférico se inclina políticamente hacia los intereses
y luchas de los históricamente marginados del continente americano
- al menos así lo entiendo yo. Según está proyectado,
uno de los próximos Encuentros va a dedicarse con título
y énfasis temático a dicho enfoque.
Sin embargo, y como nos dimos cuenta sobre todo en el grupo de discusión
titulado 'performance indígena', hay muy poco que queda establecido
y fuera de discusión cuando intentamos lograr una base conceptual
sobre la cual podamos empezar a pensar y comparar a nivel hemisférico
'performances indígenas': ¿Qué quiere decir 'indígena'?
y ¿quién define si algo es o no 'indígena'? ¿Es
'performance indígena' algo substancialmente diferente a 'performance
popular'? ¿Cuál es la relación genuina entre los
Kayapó de Brasil los cuales convocan al mundo en defensa de su
hábitat, y los Danzantes de las Tijeras, quienes mediante su actuación
rinden homenaje a santos y deidades y hacen honor a los espónsores
de las fiestas patronales en los pueblos de los Andes peruanos y la Lima
suburbana?
Hay, por supuesto, más dudas y preguntas, una de ellas el 'per-for-what?'
ya clásico entre novatos e iniciados del Instituto Hemisférico1
. Este pequeño ensayo trata de dar una incompleta, y de ninguna
manera cronológica, crónica de 'lo indígena' en el
Encuentro de Lima. Una crónica además que va a ser entremezclada
y complementada con algunas reflexiones y observaciones personales, las
cuales - por su parte - quedarán en un estado relativamente poco
teórico y, ante todo, completamente fuera del contexto de discusiones
y contribuciones académicas ya existentes. Cabe notar también
que este ensayo es un esfuerzo enteramente individual que no refleja en
ninguna parte conclusiones que se hubieran dado en el grupo de trabajo
llamado 'performance indígena', ni mucho menos opiniones preponderantes
entre sus integrantes. Espero que sirva, sin embargo, como una pequeña
fuente de inspiración, o tal vez solamente como un llamado a la
cautela de los que dentro del ámbito del Instituto Hemisférico
o fuera de éste quieran seguir pensando sobre 'performance indígena'
y, tal vez, performance e identidad cultural en general.
A mi parecer, 'lo indígena', tanto en performance como en el discurso
sobre performance, se dio en su mayoría dentro de uno de dos paradigmas
epistemológicos entre los cuales parece haber una cierta tensión:
Presenciamos, por un lado, performances y discursos que quisiera caracterizar
como 'constructivos'2 y cuyo denominador común residió
en un interés más o menos explícitamente formulado
de afirmar identidades mediante la presentación de prácticas
culturales, o de facilitar tal aserción. Como tales, es decir como
constructivos en este sentido, destacaron por ejemplo la ponencia de Lourdes
Arispe quien nos relató los esfuerzos y consideraciones que se
efectuaron en la UNESCO para instituir una categoría del Patrimonio
de la Humanidad bajo la cual fuese posible fomentar prácticas culturales
intangibles ('Obra
Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad'),
como también el taller de Danza de las Tijeras dictado por Amiel
Cayo.
Por el otro lado advertimos momentos deconstructivos, o tal vez analíticos
o críticos, en los que se expusieron asociaciones de 'identidades'
con prácticas culturales en sus relatividades e implicancias históricas
y políticas. Tales momentos fueron, por ejemplo, la vitrina de
Amiel Cayo que formó parte de la performance del Grupo
Yuyachkani Hecho en el Perú3,
tanto como la ponencia de Thomas Abercrombie en el panel titulado 'performance
indígena' en la que habló de la folklorización de
(supuestas) prácticas culturales indígenas en Bolivia.
Claro está, también hubo momentos que no tomaron ninguna
de las dos posiciones de por sí, pero sin embargo llevaron a reflexiones
relacionadas. Entre estos momentos ciertamente destacaron la Fiesta de
la Virgen del Carmen de Paucartambo, y también los más o
menos numerosos encuentros con la cara andina del Perú que sin
duda se dieron de una manera más informal y según predilecciones
individuales en las calles de Lima. Pero son tal vez las dos posiciones
indicadas arriba, la constructiva y la deconstructiva, entre las que se
podría generar un diálogo interesante y fructífero
en el futuro del Instituto Hemisférico con sus específicas
virtudes entre las que destaca el hecho de que une a artistas y científicos
con variados trasfondos académicos y agendas políticas,
ya que pienso que la posición constructiva - la búsqueda
de identidades viables y su asociación con expresiones culturales
concomitantes - es tal vez un poco más afín al proyecto
artista, mientras que el análisis de cómo se ha llegado
a tales construcciones de identidades constituye uno de los enfoques centrales
dentro de los departamentos académicos. En lo siguiente profundizaré
un poco más estas dos posiciones e intentaré caracterizar
la manera en la que se nos han presentado.
El potencial constructivo
de 'performance indígena'
Como ya he señalado arriba, Lourdes Arispe, quien participó
en la gerencia de los programas de patrimonio de la humanidad de la UNESCO,
nos habló en su keynote address, de una manera muy contundente
del valor que tienen la protección y el fomento de expresiones
culturales asociadas con identidades grupales frecuentemente minoritarias:
Según su posición, la cultura en sus manifestaciones concretas
- símbolos, lenguas, prácticas, etc. - es un elemento de
conectividad importante para un grupo portador de ella. El grupo se constituye
alrededor de sus expresiones culturales, y es mediante ésta función
facilitadora de cohesión social que concretas manifestaciones culturales
pueden contribuir al desarrollo humano, entendido dentro de la ONU, como
el desarrollo de elementos que las personas eligen valorar, o sea como
el desarrollo de y en diversidad. Cabe enfatizar que desde este punto
de vista no importan tanto los tipos de relaciones simbólicas y
sociales que una determinada instancia de cultura constituye, siempre
que sea un vehículo apto para la auto-identificación de
la gente. Las condiciones limitantes para que las agencias de la ONU puedan
considerar su apoyo se definen a través de un concepto de ética
global que abarca el respeto a los derechos humanos y de género,
democracia, equidad y sustentabilidad.
Al mismo tiempo, según Arispe, hay que evitar que se encierren
las culturas y se conviertan en muertos objetos de museo y meros instantes
de un 'folklore' canonizado por agentes y fuerzas ajenas a la facultad
del grupo que se identifica a través de ellas. De ahí se
dio un cambio conceptual y terminológico dentro de las agencias
de la ONU de tal manera que ahora se habla de 'patrimonio intangible'
o 'performance' en vez de 'folklore'. De la misma manera, se prescinde
del criterio de 'autenticidad' en el nombramiento de 'Obras
Maestras del Patrimonio Intangible y Oral de la Humanidad', categoría establecida
recientemente para poder abarcar manifestaciones culturales con efímera
materialidad. En vez de esto, se exige que los candidatos a tal nombramiento
se caractericen por una cierta continuidad histórica.
Hubo preguntas siguiendo la exposición de Lourdes Arispe que se
referían a la coherencia y viabilidad de uno u otro de los conceptos
presentados; pero supongo que la conexión postulada entre diversidad
y un ambiente propicio a la continuación de expresiones culturales
con profundidad histórica (como por ejemplo 'indígenas')
por un lado, y la participación política, económica
y social de un mayor número de sectores sociales por el otro, constituye
una proposición suficientemente clara como para servir de base
para críticas o afirmativas intervenciones artísticas y
académicas.
Se presenciaron varias exposiciones de prácticas y performances
atribuidas a poblaciones indígenas de distintas regiones del continente
americano que asumieron una posición relativamente cercana a aquella
caracterizada arriba, aunque no siempre tan explícitamente formulada;
es decir, una posición desde la cual se enfatiza el potencial de
las respectivas prácticas de generar coherencia colectiva que finalmente
facilitaría el desenvolvimiento de las aspiraciones de sectores
poblacionales anteriormente marginados. En el panel sobre 'performance
indígena', don Eustaquio nos dio una pequeña prueba de la
música y los cantos que forman parte del teatro religioso que se
pone en escena en su comunidad yucateca en tiempos de Navidad y que está
- según la contextualización que se nos dio - al fondo de
la identidad cultural de la gente Maya de aquella zona de México.
En el workgroup 'performance indígena' tanto como en una presentación
del vídeo 'Diablicos de Túcume', Wilma Feliciano introdujo
la Danza de los Diablicos, obra teatral que se produce anualmente en la
Festividad de la Virgen de la Purísima Concepción en un
pueblo del norte peruano.
En un plan similar se aprendió en el taller de danza indígena
de la Danza de las Tijeras, un baile extremadamente artístico y
acrobático en el que compiten maestros danzantes en fiestas comunitarias
en el sur de los Andes peruanos y en los barrios de Lima en los que habitan
migrantes provenientes de dicha zona. Al inicio de ese taller se realizó
un llamado 'pago', una ofrenda a las fuerzas metafísicas que pueblan
el ámbito. Este pago constituye un momento integral e importante
en el desarrollo de una función de Danza de las Tijeras a través
del que se pide permiso para llevar a cabo dicha danza que se entiende
- según nos comunicó Amiel Cayo quien dictó ese taller
- como un acto de comunicación con tales fuerzas. Como esta danza
nace de un espíritu guerrero y exalta la fuerza y destreza física
de quienes la ejecutan tanto como el valor con el que encaran pruebas
altamente riesgosas, también se dice que los danzantes se comprometen
en un pacto con el Diablo, detalle que - según Amiel Cayo - podría
explicar por qué el lapso de tiempo que queda en el calendario
cristiano entre la crucifixión de Cristo en Viernes Santo y su
resurrección es una de las temporadas más indicadas para
la celebración de esa danza. Específicamente entre migrantes
en Lima las funciones de Danza de las Tijeras sirven como fuentes de integración
bajo una identidad regional y como un lazo a la tierra de procedencia.
Siendo la Danza de las Tijeras de origen incierto, queda claro que tanto
la música que la acompaña como su indumentaria característica
se han concebido bajo fuertes influencias hispanas. Igualmente ostentativa
dentro del mundo espiritual que se constituye a través de ella
es la presencia de elementos históricamente difundidos por la evangelización
católica. Lo mismo es el caso en la actuación de los Diablicos
de Túcume y en el teatro de la Natalidad yucateco, ambos realizados
en un contexto explícitamente católico, de tal manera que
cabe sospechar que un cierto componente cristiano es en realidad una de
las características más constantes de las performances que
consideramos como 'indígenas', al menos en aquellas partes del
continente a las que llegó el brazo de la evangelización.
Y es precisamente este aspecto que parece tener una gran capacidad de
desconcertar la mirada hacia aquellos, tomada desde una posición
afirmativa o constructiva en el sentido señalado arriba. Ya sea
porque la presencia de influencias cristianas rinde evidencia de un inicio
determinable donde se tiene una predilección de suponer una continuidad
histórica infinita, o porque se acostumbra a entender 'lo indígena'
como inherente y necesariamente opuesto a 'lo europeo': Parece que hay
una cierta urgencia en explicar por qué a pesar de sus discernibles
tintes católicos, determinadas manifestaciones sin embargo se deben
entender como indígenas. Dos motivos que aparecen en este contexto
con frecuencia - si bien con legitimidad innegable - son el de las fuentes
precoloniales que han transcurrido un momento de adaptación a nuevas
circunstancias y el de las deidades ancestrales disfrazadas de santos
católicos - o por lo menos identificadas con tales.
Las contingencias de 'lo
indígena'
En su ponencia en el panel de 'performance indígena' Thomas Abercrombie
presentó instancias que - si bien representan performances realizadas
por poblaciones identificadas como indígenas - se nutren de relaciones
históricas completamente distintas. En Bolivia tal vez más
que en otros países latinoamericanos, la segunda mitad del siglo
XX vio una fuerte urbanización y folklorización tanto de
bailes provenientes del mismo género del teatro colonial de conquista
y evangelización, como de danzas modeladas a semejanza de (supuestos)
rituales y bailes indígena-campesinos. Esta folklorización
se dio más que todo en el contexto del Carnaval de Oruro, una de
las primeras Obras Maestras del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad
proclamadas por la UNESCO en el 2001, y de tal extensión que no
cabe duda de que hoy en día Diablada, Incas y danzas supuestamente
indígenas constituyen una parte sumamente importante de lo que
Bolivianos de cualquier índole consideran como cultura nacional.
En otras palabras, y como explicó Abercrombie, este tipo de performance
- en parte con raíces indígenas, y en parte constituido
por explícita referencia al mundo indígena - se ha asociado
firmemente con la modernidad boliviana. Y es por esta cualidad suya que
el folklore vuelve al campo: como una expresión cultural mediante
la cual la población rural intenta lograr su integración
en la sociedad nacional moderna y su distanciamiento de la condición
alienadora de ser identificado como indio - 'subdesarrollado', 'bruto',
'noble', pero en todo caso 'premoderno'.
En este ámbito, 'lo indígena' sirve como una referencia
abstracta en primer plano, una referencia además que no está
plenamente bajo control de la gente identificada como indígena,
y que cobra efectividad en procesos de inclusión y exclusión
altamente ambivalentes: es bien posible que uno de los efectos primarios
de la representación de 'lo indígena' en el folklore boliviano
consista en la afirmación de la marginalización social de
sectores rurales de la población.
Procesos similares se han expuesto en la vitrina dedicada al tema dentro
del performance Hecho en el Perú por el Grupo
Yuyachkani. En aquella
vitrina, Amiel Cayo incorporó diferentes estereotipos que se han
establecido en el curso de la musealización y comercialización
de imágenes de 'lo indígena' en un Perú caracterizado
por un indigenismo nacionalista y el turismo internacional. Si bien los
estereotipos pueden abrir opciones económicas individuales, como
por ejemplo al galán de piel de color bronce que atiende a los
deseos exotistas de turistas en el Cuzco, se entiende que las performances
de 'lo indígena' que resultan, son derivadas y potencialmente alienadoras,
y muy poco aptas de servir como granos de cristalización para identidades
culturales afirmativas. Otra vez, 'lo indígena' está por
lo menos parcialmente fuera del control de la gente identificada como
indígena, razón por la que - tal cual como está constituido
en el Perú actual - su potencial democratizador resulta altamente
dudoso.
Conclusiones
Como tal vez ya se ha notado, tenemos ahí una complicación
adicional y profunda: Tenemos performances efectuadas por gente identificada
como indígena, como en el caso yucateco o de los Diablicos de Túcume,
y tenemos performances que hacen referencia a 'lo indígena', como
por ejemplo la Diablada folklórica del Carnaval de Oruro. Si bien
ambas performances pueden tener orígenes genéricos similares
o idénticos, como es claramente el caso con los Diablicos de Túcume
y la Diablada Orureña, sus potencialidades políticas son
muy distintas. Entonces, ¿son parte de la misma categoría
'performance indígena' ambas representaciones? Y, si no lo son,
¿cuál es el criterio que las distingue? ¿Autenticidad?
¿Auto-adscripción? ¿Es la performance de los pobladores
rurales bolivianos - gente comúnmente identificada como indígena
- que apropian la representación folklórica de 'lo indígena'
para incorporarse al mundo moderno genéricamente una 'performance
indígena'?
Para ilustrar las complicaciones baste el siguiente ejemplo: Existe un
análisis hecho por Gisela Cánepa Koch4 sobre la Fiesta de
la Virgen de Paucartambo, la cual presenciamos algunos después
del Encuentro de Lima. El mencionado análisis no deja duda de que
aquella fiesta está profundamente arraigada en mundos simbólicos
y pragmáticos andinos. Al mismo tiempo presenta como uno de los
motivos centrales de esa fiesta la construcción de una identidad
mestiza efectuada por los habitantes de aquel centro provincial y que
se contrasta directamente con la 'indianidad' de los pobladores de las
comunidades circundantes.
Tenemos entonces - al menos en los países andinos en los que 'lo
indígena' se vuelve 'cholo', 'chicha', 'mestizo' o 'popular' una
vez que migra a la ciudad, como también nos recordaron Los Músicos
Ambulantes5
performados por el Grupo
Yuyachkani - conceptos de indigenidad netamente relativos, relacionales
y multiplicados en varios niveles. ¿Adónde vamos entonces
con nuestra categoría de 'performance indígena'? ¿Podemos
resguardar la noción del potencial de contribuir a la construcción
de identidades positivas postulado desde la posición promovida
por la UNESCO sin al mismo tiempo tener que insistir en una 'continuidad
histórica' que por fines prácticos no es otra cosa que aquella
'autenticidad' tan problemática por su oposición a cambio
creativo? Y si no podemos prescindir de un concepto mínimo de 'autenticidad'
¿cómo evitamos el enclaustramiento conceptual de 'performance
indígena' en aquella inercia que automáticamente le contrapone
tanto al 'performance popular' como al 'performance' llano, ya que estos
se caracterizan a mi parecer justamente por una fuerte noción de
agencia y creatividad?
Creo que son estas cuestiones - no obstante la posibilidad de que haya
otras igualmente interesantes - las que se deberían discutir para
poder hablar de 'performance indígena' de una manera consciente
y provechosa, tanto para estudiantes de tales manifestaciones culturales,
como para performeros - sean indígenas o no - que tienen interés
en la conexión entre identidades afirmativas y producción
cultural.
Notas
1
La incertidumbre generalizada acerca de qué quiere decir 'performance'
y hasta dónde se extiende su uso razonable.
2
Para evitar el término 'constructivista' que está firmemente
asociado con otras posiciones epistemológicas.
3
Hecho en el Perú consiste en seis vitrinas en las que los integrantes
de Yuyachkani exponen simultáneamente momentos de la vida y de
la cultura cotidiana, preocupaciones, estereotipos, etc., típicos
y significantes en el Perú actual. Los espectadores ambulan entre
las vitrinas como en un centro comercial.
4
Cánepa Koch, Gisela (1993). 'Máscaras y transformación:
la construcción de la identidad en la fiesta de la Virgen del Carmen
en Paucartambo'. En: Raúl R. Romero. Música, danzas y máscaras
en los Andes. Lima: PUCP; Instituto Riva-Aguero.
5
Los Músicos Ambulantes es una obra basada en el cuento emblemático
de la ciudad de Bremen, Alemania (Die Bremer Stadtmusikanten) en el que
un burro, un perro, una gata y un gallo menospreciados por sus respectivos
amos se escapan y forman un conjunto músico para ganar sus vidas.
En la obra de Yuyachkani, esta estructura básica está condimentada
con los regionalismos de gustos musicales: Los respectivos animales, provenientes
de diferentes zonas del Perú, tienen que coordinarse musicalmente
para poder tener éxito en Lima con un estilo mezclado 'popular'.
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