|
Performance
and Social Memory
|
|
Paula Siganevich "La foto-documento: lo colectivo y la escena pública"
Las fotografías que
componen la muestra "La imagen nos mira" fueron tomadas por
reporteros gráficos pertenecientes a AGRA (Asociación de
Reporteros Gráficos de la República Argentina) durante los
acontecimientos que tuvieron lugar en la Plaza de Mayo y en la Plaza del
Congreso, en Buenos Aires, Argentina, el 19 y 20 de diciembre del 2001.
Para aquel que no es argentino quizás la mención de estos
lugares no dice demasiado, pero, a poco que expliquemos comprenderán
la importancia que tienen en el imaginario social como los lugares en
donde, a través de la historia, se jugaron los acontecimientos
más importantes de la vida ciudadana bajo la democracia. Podemos
decir, sin dudas, que la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno,
también llamada Casa Rosada,sede del poder ejecutivo, junto con
la Plaza del Congreso, sede del legislativo, son los escenarios públicos
donde los argentinos aprendieron a ser participativos de los grandes momentos
políticos del siglo XX. En realidad, mucho más que eso:
en el origen de la historia argentina está el 25 de mayo de 1810,
cuando en el edificio del Cabildo de Buenos Aires - que era sede del virrey
español -, en la misma Plaza de Mayo, pero opuesta a la Casa Rosada,
los ciudadanos más relevantes se reunieron para declarar su independencia
de España. El pueblo de lo que eran entonces las Provincias Unidas
del Río de la Plata acompañó desde la calle los avatares
de esta gesta fundante, dejando, en las pinturas de época que todavía
son parte de la celebración actual, el recuerdo de un día
en el que a pesar de la lluvia, los ciudadanos desafiaban al clima para
sostener la demanda de emancipación frente al imperio español
estableciendo la primera escena de la patria. 1- La fotografía documento y su relación con "lo real" Luego de afirmar que la fotografía
de prensa es un mensaje y que este tipo de mensaje fotográfico
transmite la escena en sí misma, lo real literal, Roland Barthes
pasa a sostener que la fotografía, al igual que las demás
artes imitativas presentan dos mensajes: uno denotado, que es el propio
analogon y otro connotado (esquemas, grafismos, colores, gestos, expresiones,
agrupaciones de elementos) que constituyen la retórica o representan
los códigos culturales. Sostiene que la fotografía de prensa
jamás constituye una fotografía artística porque
elude la connotación, pero, inmediatamente, cuestiona el carácter
puramente denotativo de la fotografía. Esta confusión es
lo que llama la paradoja fotográfica y la misma residiría
en la coexistencia de los dos mensajes: uno de ellos sin código
-el análogon fotográfico - y el otro con código -
el "arte", el tratamiento, la "escritura". Si la paradoja
es un razonamiento contradictorio nos gustaría hoy ubicarnos en
el interior de esa polémica que se planteara ya hace tantos años
para hablar de la muestra de AGRA. Respondiendo a la pregunta sobre qué
muestran estas fotografías, cuál es el mensaje connotado,
podemos decir que lo que muestran es el punto al que llegó la Argentina
luego de un proceso político - económico de conversión
neoliberal que llevó más de diez años, vació
al Estado a través de la venta irregular de todas sus empresas,
marcó la entrada del país en el mercado global y lo puso
a las puertas del default internacional. Y lo muestra en una representación
cuyo relato nos lleva de la noche al día y luego, nuevamente, a
la noche definitiva de la muerte. La noche de las primeras fotos es la
iluminada artificialmente, la que muestra el día en que asumieron
el presidente de la Rúa (en su mano izquierda el bastón
de mando) y el vicepresidente Carlos (Chacho) Alvarez. El saludo desde
el balcón de la casa de gobierno, la plaza de Mayo y al fondo la
Piramide de Mayo, símbolos de la patria; la gente acompañando,
aclamando. La luz cae como un haz que bendice a la muchedumbre, como en
el escenario de un teatro, en esa plaza que se ha visto alternativamente
vaciada y colmada en los avatares de la vida democrática. En el caso de los reporteros gráficos se documenta lo real, se construye una escena pública y se da testimonio. Lo que está contenido en la memoria colectiva retorna, como retorna lo reprimido y lo hace colectivamente. Para entender el presente hay que indagar y asumir los momentos reprimidos y olvidados colectivamente. La historia se puede recordar con la imagen. ¿Y que es lo que hace, justamente, la imagen fotográfica? Documenta lo real.
Estas fotografías pueden ser referidas en una de sus dimensiones posibles a la "escena de la construcción de la violencia". ¿Hay antecedentes de esta práctica? ¿Qué hace AGRA al respecto? ¿Qué función cumple la muestra? Las fotografías entran para proponer una nueva forma de comunicación visual donde lo denotativo, lo real, ocupa un lugar importante. Es el de la colectivización de la mirada que propone la imagen, es la violencia latente y luego desbordada en la escena pública que se materializa en el significante fotográfico. "Lo documental fotográfico es entonces - dice Nelly Richard - considerado el instrumento privilegiado para que la obra presentifique su relación con el contexto bajo el modo que convierta toda seña de realidad en evidencia: en prueba de acusación". Agregando que "para entender el presente, igual que en el psicoanálisis, hay que asumir los momentos reprimidos y olvidados colectivamente.". Entonces "lo mecánico - automatismo de la percepción y neutralidad de la técnica - favorece esa directa toma de conciencia: la extrema denotatividad del mensaje fotográfico (la plenitud analógica de su registro) es convocada para testimoniar de la existencia del real objetivo que persigue delatar. Toma como valor la incorporación del documento fotográfico por ser este un certificado de presencia que atestigua de lo que fue, lo convierte en guardián del recuerdo. Al trasladarse las fotos de un campo de referencia a otro -de la prensa a la muestra - operan con el tiempo: la naturaleza de la foto gráfica muta de velocidad de desaparición característica de un medio a permanencia y del espacio del medio gráfico donde aparece aisalda , a la serie. Fuera de su contexto natural, alejada de la página del diario, la fotografía del reportero gráfico al perder al texto ya no aparece para "iluminar" o "realizar" la palabra - dirá Barthes. A partir de esto se genera una situación nueva. Prueba de acusación tiene que ver también con pensar, como Sontag que "una fotografía no es meramente el resultado del encuentro entre un acontecimiento y un fotógrafo" sino que "fotografiar es un acontecimiento en sí mismo, y un acontecimiento que se arroga derechos cada vez más perentorios para interferir, invadir o ignorar lo que está sucediendo". Por eso "nuestra percepción misma de la situación ahora se articula sobre las intervenciones de la cámara. La omniprescencia de las cámaras sugiere persuasivamente que el tiempo consiste en acontecimientos dignos de fotografiarse. Esto, a su vez incita a pensar que cualquier acontecimiento, una vez en marcha, y sea cual fuere su carácter moral, tendría que llevarse a cabo sin estorbos para que algo más pudiera añadirse al mundo, la fotografia. Una vez concluido el acontecimiento, la fotografía aún existiría, confiriéndole una especie de inmortalidad de la que jamás habría gozado de otra manera. Mientras personas reales están matándose entre sí o matando a otras personas reales, el fotógrafo acecha detrás de la cámara para crear un diminuto fragmento de otro mundo: el mundo de crear imágenes que nos sobrevivirá". Recordemos el nombre de esta muestra: "La imagen nos mira".
La muestra tiene una función
política, de políticas de la mirada, de políticas
culturales. La transformación que sufre la fotografía de
prensa desde el medio que le es natural a la sala de exposición
marca nuevas condiciones de circulación y recepción de la
fotografía. Esto tiene que ver con la implicancia de la gestión
cultural en la adjudicación de nuevas modalidades de exponer "la
humanidad". Podría ser acusada de representacionista y de
ocuparse de la domesticación de lo real por embellecimiento del
horror, en la larga discusión que habilitó la fotografía.
Justamente, es Julio Ramos quién se expide al respecto cuando aborda
la obra del brasilero Sebastiao Salgado. Dice: "No me interpela tanto
su poética como en relación al cuerpo expuesto y deshechable
del refugiado, del que habita esas zonas del abandono donde se están
reinscribiendo hoy los límites de la humanidad y los "derechos
del hombre". A medida que el Estado se retira de los viejos compromisos
de protección que eran parte del contrato liberal, agrega, el abandono
se vuelve parte del paisaje estetizable.Aquí se plantea una cuestión,
la de la estética en el arte y su relación con la política.
Si consideramos el poder y el valor disruptor de una poética, cómo
justificamos la consagración a un código aparentemente "realista"
-no nos interesaba la belleza de la foto, su encuadre, sus atributos,
insistía Barattucci en la entrevista . A medida que las instituciones
del Estado, agregamos nosotros, muestran una relación desigual
de poder - de eso son "testimonios" las fotos de la muestra
- cambia la relación con la técnica fotográfica.
La novedad y progresismo de sus cualidades técnicas se equiparan
a la "humanidad" que son capaces de conferir a sus producciones
- recordemos, lo mecánico favorece esa directa toma de conciencia.
La velocidad de respuesta de la Asociación, sus criterios de selección,
el eje sobre el que trabajan - las dos series a las que nos referíamos
al comienzo: humanidad/animalidad - muestran la posiblidad de que un género,
definido como una esfera de comunicación ocupe un lugar de acción
en la escena pública. 1. Roland Barthes, "El mensaje fotográfico" en Lo obvio y lo obtuso. Paidós Comunicación, Barcelona 1992 2. Nelly Richard, Margins and Institutions. Art in Chile since 1973. Art and Text, Melbourne 1988 3. Susan Sontag, "Sobre la fotografía". Ed. Eldhasa, Barcelona 1981. Pag 21 4. Julio Ramos, "Retratos
de la vida desnuda". Entrevista con Flavia Costa en Clarín/Cultura
y nación. Buenos Aires, sábado 25 de mayo de 2002. 5. Ibid. |