Persistencia de la Memoria (Continuación)

Informe Final
Agosto 22, 2003

He venido a Huamanga para realizar un taller con veinte actores ayacuchanos. La idea es montar con ellos escenas que acompañarán el espectáculo "La voz de la Memoria", Concierto por la Paz que la Comisión ofrecerá como cierre, luego de presentar su informe.

Un joven actor me dice que le interesa estar en el taller pero que no quiere hablar de lo vivido "¿Para qué sirve recordar?" -se pregunta- "si nada va a cambiar. Hace tiempo que viene gente, pregunta y no pasa nada". Otro interviene diciendo que está de acuerdo porque él cuando niño jugaba en el cerro a encontrar los cadáveres más destrozados. Entonces ¿para qué? -también se pregunta-; "no queremos que se nos siga viendo como salvajes que se mataron entre sí; Ayacucho no sólo es muerte, acá vivimos", me dice una joven actriz. Luego empezamos el taller.

Agosto 25, 2003

Acá se vive una realidad compleja, me sorprende enterarme que hay más de 100 pandillas juveniles, seguro compuestas por jóvenes hombres y mujeres huérfanos, hijos de la violencia. En la calle encuentro escepticismo y casi indiferencia. Camino todos los días por la calle 28 de julio, hacia el mercado y allí me encuentro con modernos cajeros automáticos de banco al lado de mendigos, modernas farmacias, puestos de curanderos, afiches de Van Damme con imágenes del Cristo de la Columna que sale en Semana Santa. Hombres con máquinas de escribir dan servicio de redacción ambulante para las oficinas de trámite documentario que hay en el camino, y como fondo musical en las disqueras que encuentro a mi paso se escuchan no sólo huaynos sino todo tipo de música.

En la Plaza de Armas de Huamanga se construye, para sorpresa de los que transitan, un gran Retablo desde donde Salomón Lerner, Presidente de la Comisión de la Verdad, dará un mensaje a la nación que será traducido simultáneamente al quechua.

Los retablos, patrimonio cultural ayacuchano, han sabido dejar testimonio de los tiempos sombríos que ha vivido este pueblo. Edilberto Jiménez, uno de los grandes maestros de la retablería ayacuchana que ha convertido su arte en "una forma de denuncia y protesta por todas las atrocidades de la violencia en Ayacucho", ahora presenta una muestra de 18 dibujos basados en testimonios que él mismo recogió durante varios años de investigación en "Chungui", región conocida como "oreja de perro" en la provincia de La Mar. Sendero Luminoso ingresa a esa región en 1981 iniciándose así uno de los episodios más cruentos de la historia de los últimos 20 años en Ayacucho, que dejó como consecuencia casi el despoblamiento de este territorio. Edilberto Jiménez se ha convertido en un cronista contemporáneo, expone sus impactantes dibujos y a pocos metros el Retablo Escenario sigue construyéndose.

Agosto 28, 2003

Las organizaciones de familiares víctimas de la violencia han tomado el perímetro de la Plaza para hacer alfombras de flores y preparar la Vigilia de la noche anterior a la llegada de los Comisionados. Estas organizaciones han creado una cultura de persistencia y solidaridad admirables; es impresionante verlos ingresar a la Plaza con velas encendidas y los retratos que identifican a sus familiares muertos o desaparecidos. Traen ropas, harán más tarde un velatorio simbólico, cantarán y premiarán la mejor alfombra. De todas, me llama la atención una alfombra de flores que tiene el rostro de Mamá Angélica, símbolo y emblema de la madre ayacuchana que no ha dejado de buscar al hijo ausente, ha caminado y caminado y en su largo caminar se ha convertido en voz de consuelo y esperanza para quienes sienten que lo perdieron todo, que no encontraron ni rastros de su gente, como esa señora que gritaba diciendo "y ahora qué, quién me va devolver a mis parientes que se los comieron los perros y no me dejaron ni los huesos". Todavía siento su voz y recuerdo a Antígona...

Qué impúdico, qué obsceno
es acabarse insepulto, mostrando
a los ojos de los vivos blanduras y viscosidades. Tal castigo,
y peor, padece mi hermano
porque también es abasto que desgarran alimañas, buitres y
perros.
(8)

Angélica Mendoza, "Mamá Angélica", madre de Arquímedes Ascarsa Mendoza, que fue secuestrado y desaparecido en Ayacucho, el 12 de Julio de 1983 y que desde ese día se convirtió en la madre de todos, también ha influenciado en la creación de la acción escénica "Rosa Cuchillo" de la actriz Ana Correa, basada en el texto homónimo de Oscar Colchado Lucio.

Rosa Huanca es la mujer que en su juventud dormía al costado de un cuchillo plantado en medio de una cruz dibujada en el piso para defenderse de los violadores, y que, más adelante, será la protagonista de la búsqueda de su único hijo desaparecido, a quien continuará buscando aún después de muerta. Su perro Huayra, que crió cuando niña y al que un puma mató para robarse una oveja, ha venido por ella y la acompañará en su búsqueda por los tres mundos, el Kay Pacha (Nuestro Mundo), el Uqhu Pacha (el Mundo de Abajo) y el Hanaq Pacha (El Mundo de Arriba). Todo esto es evocado por Ana en las diversas calidades de energía de su danza.

Conocer a Mamá Angélica fue, además, encontrar el modelo indiscutible del personaje que buscaba Ana. Tan es así que muchas de sus palabras han sido incorporadas al breve texto que dice la actriz:

"De Ayacucho hemos caminado a Quinua. Allí en Huayco anciano, jóvenes profesores han baleado en su espalda, en la cabeza, todos amarrados. Criaturas han muerto haciendo así con sus manitos.
De repente por acá está vivo mi hijo, de repente ha escapado. "Arquíííímedes"
Así he dicho. Me contestan los barrancos nomás. Mi hijo no me contesta, sólo el barranco. "Papacito Arquííímedes". Nunca me ha contestado.

"Otro día mirando así en un barranco, balacera hemos escuchado y he levantado para mirar y llenito de militares estaba. "¡Carajo, vieja e mierda qué haces? Vas a morir carajo o vas a salir" así me ha dicho. "Oye mierda, estoy buscando a mi hijo. Qué cosa quieren conmigo Uds.". "Sal vieja burra o mueres allí nomás" me dicen. Entonces yo he dicho "Yo quiero a mi hijo buscar acá. Dónde está. Tantos cadáveres hay acá. No lo he encontrado. Dónde está mi hijo". "A esa vieja hay que fusilar" ha dicho el militar. "Fusílamelo pues. No tengo miedo. Uds. dicen he perdido mi bala en esa vieja. Tengo 5 soles. Voy a pagar. Por mi hijo no tengo miedo". (9)

La acción escénica ha sido diseñada para instalarse en los mercados como un puesto ambulante más. Una mesa de 1.50 x 1.50 con techo y paredes de plástico azul son la única escenografía de este puesto que ha recorrido los mercados, plazas y atrios de iglesias de Ayaviri, Puno, Urubamba, Abancay, Huamanga, Huanta, Puquio, Huancayo, Huánuco, Tingo María, Ica, Huancavelica, Yauli y Lima.

Rosa Cuchillo llega al mercado, lo recorre como un Alma Viva que regresa, sube a su mesa, da su testimonio, danza y luego de saludar a los Apus (dioses tutelares del mundo andino), culmina su acción realizando un rito de florecimiento con flores frescas y agua de cananga, florida, naranja y rosas. Esta acción se convierte en un acto de sanación y de limpieza. La gente recibe los pétalos y el agua y se los frota por los brazos y la cara. La gente se acerca a Ana e incluso después de la función le piden un poco de agua bendita y flores. A veces no alcanza y hay que tomar un poco de lo guardado para la siguiente acción.

Quizás todavía es prematuro saber todo lo que nos está enseñando esta experiencia, tan intensa que nos ha cuestionado hasta la médula nuestros recursos escénicos, y que ha exigido en cada momento replantear el trabajo. Ana me escribió después de la Audiencia Pública en Huanta :

Querido Miguel:
Acabamos de terminar la acción de saludo a los testimoniantes en la primera audiencia pública en Huanta, y estamos embalando las cosas para que salgan hoy a las 2 p.m. hacia Lima.
La experiencia ha sido para la vida, de una fuerza y humanidad conmovedora. Ayer por la noche en la Vigilia, desfilamos con los jóvenes familiares de detenidos y desaparecidos y luego llevamos al atrio de la Iglesia en donde hice Rosa Cuchillo para unas 500 personas en su gran mayoría mujeres que habían llegado de todas las comunidades. Sentimos que nuestra vida y nuestra labor tenía sentido, que todo lo que habíamos aprendido, recogido, sentido, expresado durante todo este tiempo era para ésto, para llegar aquí a acompañar en la esperanza a todas estas mujeres de ojos grandes y llorosos.

En un momento sentimos que el tiempo se congeló y en un silencio largo pudimos mirarnos y reconocernos humanos que tenemos derecho a ser mejores, a buscar la felicidad, a curarnos del miedo y la tristeza. Cuanta tristeza, cuántos suspiros.
Una vez Hiromi me contó que después del terremoto en Kioto el gobierno japonés había puesto en todos los Colegios y trabajos, asistencia psiquiátrica y psicológica. Aquí tenemos que hacerlo, urgente. Y aquí también entramos nosotros, con nuestros ritos, con nuestros olores, flores, danzas, cantos. Sé que estas audiencias son el inicio, que cuando haya justicia y los responsables tengan que responder por sus actos, empezarán a cerrarse las heridas, pero hay otras que entraron por todos los sentidos y que ahora en Huanta los siento tan vivos.

Después de la función las comunidades, tomaron toda la plaza de Huanta. En una esquina podías ver a las comunidades campesinas quechuahablantes evangélicas haciendo cruces y cantando sus cantos evangélicos en quechua. Por la otra estaban los jóvenes de familiares que habían hecho siluetas de los desaparecidos, torturados y muertos, y puestos en el suelo los velaban. Por otro extremo estaba Aprodeh que había solicitado a los familiares que tenían fotos de sus familias víctimas de la guerra, que la trajeran y habían acudido cientos, que Aprodeh las fotocopiaba, y las pegaba en murales. En el centro de la Plaza estaban los de la Comisión de la Verdad. Las comunidades que habían venido estaban juntas y las mujeres se sentaban en el suelo para dar de mamar a sus hijos pequeños y conversar entre ellas. Fue una vigilia fervorosa, con esa verdad y sencillez que tienen las comunidades campesinas.

Después de la vigilia en Huamanga en donde participamos con Teresa, al día siguiente di función de "Rosa" en la puerta del Mercado de Huamanga, y no pude dejar de llorar mientras contaba mi historia cuando veía a las mamitas llorando también conmigo. En la Iglesia de San Francisco que está al frente del mercado hicimos todo "Adiós Ayacucho" bajo un sol intenso. Al día siguiente creamos la acción de saludo a los testimoniantes y lo hicimos en la mañana en la universidad. En el piso, un espacio de cal blanca y luego otro de tierra roja. En medio la bandera peruana y sobre ella la bolsa negra de "Adiós ...", con la ropa de Cánepa y el sombrero de "Retorno" con las velas prendidas. Augusto, sentado, como velando, con un bombo que tocaba en un tiempo lento y ritual. Vestido de campesino, con la máscara del Huacón de "Retorno", chullo y sombrero. Yo atrás con el vestido de "Qörihuaman", el sombrero de los Ayataquis y dos banderas peruanas en las manos como alas, como el aliento a seguir, a develar, a conocer, a seguir adelante. Ese mismo día hemos ido a la radio para anunciar las funciones de "Rosa Cuchillo", en la puerta principal del Mercado Central y de "Adiós" en el Colegio Mixto Mariscal Cáceres.
Antes de empezar las funciones en Huamanga, mientras Fidel y Pachón armaban y buscaban las conexiones y puntos de luz, yo recorría dentro y fuera del mercado, con Anti al lado, invitando a la gente a seguirme.

Después de la función se nos acercaban a contarnos de sus familiares muertos, de la Comisión de la Verdad, de qué iba a pasar ahora.
Nos vimos con Carlos Iván (10), quien ha visto las acciones de saludo pero nos cruzamos en horarios y no pudo ver "Rosa Cuchillo", sin embargo pudimos agradecerle el apoyo. Terminando este e-mail, tendremos acceso a la audiencia. Hasta ahora, en los pocos momentos libres, lo hemos visto por TV que están colocados fuera del recinto. Sin embargo, ahora nos han prometido pases.
Por la tarde-noche nos iremos a Huamanga para regresar a Lima. El sentimiento es de llenura y hay que suspirar para poder seguir. Gracias por "Rosa Cuchillo" y por "Adiós Ayacucho". Muchas gracias Miguel. Un fuerte abrazo.
Ana

 

Augusto Casafranca en "Adiós, Ayacucho" (1999)

Agosto 29, 2003

En medio de un sol ardiente y gran expectativa, la gente se fue juntando en la plaza. Las organizaciones de familiares fueron las primeras en llegar; también se hicieron presente un pequeño grupo que, sin haber leído el informe, ya se oponía a él. Los comisionados sobre el estrado rodeados de un coro de trescientos niños ayacuchanos. Ayer fue la entrega del informe final al presidente, y todavía resuenan las palabras de Salomón Lerner
"La historia del Perú registra más de un trance difícil, penoso, de auténtica postración nacional. Pero, con seguridad, ninguno de ellos merece estar marcado tan rotundamente con el sello de la vergüenza y del deshonor como el fragmento de historia que estamos obligados a contar en las páginas del informe que hoy entregamos a la Nación. Las dos décadas finales del siglo XX son -es forzoso decirlo sin rodeos- una marca de horror y de deshonra para el Estado y la sociedad peruanos"...


"La Comisión ha encontrado que la cifra más probable de víctimas fatales en esos veinte años supera los 69 mil peruanos y peruanas muertos o desaparecidos a manos de las organizaciones subversivas o por obra de agentes del Estado"....
Salomón Lerner tiene la mirada del hombre sabio que ha sabido convertir el dolor en esperanza. Con voz pausada y serena se dirigió al pueblo ayacuchano cerrando así un arduo y ejemplar trabajo cuyo informe final está llamado a cambiar la historia del Perú.


La ceremonia culminó con el Coro de Niños entonando el emblemático huayno ayacuchano "Huérfano Pajarillo", mientras los Comisionados colocaban ofrendas florales en la placa de bronce que ha quedado en la plaza: "A los peruanos y peruanas víctimas del período de violencia más largo y doloroso que sufrió nuestro país. Que este proceso que hemos iniciado nos acerque a una paz y justicia duradera. Comisión de la verdad y reconciliación". La placa está en el piso para siempre, ahora la gente se acerca, mira y lee, y las ofrendas de flores que ya están secas nadie las retira, ni las retiraron dos días después cuando pasé por allí antes de dejar Ayacucho.

Agosto 30, 2003

Estoy nuevamente en los portales de la Plaza de Huamanga. Parece que toda la ciudad pasa por allí en algún momento, y recuerdo la foto de la mujer vestida de negro que cruzaba los arcos que rodean la plaza. Esta foto de una exposición de los años 80 fue una de las primeras imágenes que acompañó nuestro proceso de Antígona. Hace calor y miro como desarman el retablo, la plaza está semi vacía, sólo recorre sus calles una pequeña procesión de Santa Rosa de Lima; se oyen cuetes y una pequeña banda de músicos se acerca. Anoche, allí mismo, habían miles de personas gritando para que el Concierto por la Paz no termine.

Agosto 31, 2003

Huamanga vuelve a su cotidianidad. Pasaron los días de la tensa espera, de los rumores. Es domingo por la tarde y 20 mujeres a caballo atraviesan la plaza vestidas a la usanza Huamanguina con pollera, lliqlla y sombreros blancos. Detrás, una banda de músicos las acompaña a pie y más atrás son arreadas unas 40 mulas perfectamente ornamentadas con fajas rojiblancas llevan en el lomo sendos atados de retama, van rumbo al barrio de Santa Ana. La fiesta va a empezar, la vida continúa, pero nada será igual en el Perú después del Informe de la Comisión de la Verdad. Mañana temprano regresamos a Lima. Siento que ya casi me voy, ya me estoy yendo, aquí renace la esperanza. Adiós Ayacucho.


Estas notas fueron iniciadas como una reflexión desde el teatro pero se mezclaron las personas y los personajes, los actores sociales y los del teatro, los escenarios de la realidad y de la ficción; se mezclaron las voces y ahora ya no sé si escribe el hombre de teatro o el ciudadano que se ha sentido renacer en estos días.

Huamanga, agosto 2003

 

NOTAS:


(8) ANTÍGONA, versión libre de la tragedia de Sófocles, José Watanabe. Febrero del 2000.
(9) En Retratos "Mamá Angélica, memoria para los ausentes", Carmen del Prado, TNP, Canal 7
(10) Carlos Iván Degregori, antropólogo, comisionado de la CVR

 

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