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Utopías realmente democráticas de una teatrista cubana
Vivian Martínez Tabares

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A lo largo de la historia más reciente de mi país --y de mi propia vida-- que es la de la Revolución Cubana, los resultados de las elecciones de los Estados Unidos no han marcado diferencias importantes en su política hacia la Isla. De Eisenhower acá, diez administraciones republicanas y demócratas han manifestado su hostilidad. Crecí y he madurado sintiendo los efectos y los ecos del bloqueo, invasiones, terrorismo, guerra biológica, leyes como la Torricelli y la Helms-Burton que se inmiscuyen en decisiones soberanas de terceros países, estímulo a la subversión interna, etc. Si alguna vez se produjo un tímido intento de flexibilización poco después aparecieron otras iniciativas desestabilizadoras con el objetivo de apagar este foco de resistencia, esta rara avis que somos. Somos complicados, críticos, inconformes pero independientes y resueltos a seguirlo siendo.

El gobierno de George W. Bush ha malgastado millones de dólares de los contribuyentes en apoyar la contrarrevolución, ha estimulado salidas ilegales, y ha negado visas a científicos, artistas y académicos cubanos para participar en intercambios con sus homólogos en los Estados Unidos –yo misma me he quedado esperándola tres veces para asistir a eventos de teatro. Recientemente aplicó un conjunto de medidas para estrangularnos: cancelación de licencias de viaje de norteamericanos, limitación de remesas de cubanos residentes en los Estados Unidos para sus familiares –entendidos sólo como los más allegados-, reducción de los permisos de aquellos para visitar la Isla y de sus gastos aquí.

Tratándose de un presidente que llegó al poder por medios fraudulentos, no democráticamente elegido por el pueblo estadounidense, que ha evidenciado de sobra su inconsistencia como estadista, su falta de sentido común y su megalomanía imperial, la situación se agrava. ¿Qué puede esperarse de quien, de forma absolutamente irresponsable, arrastra a la humanidad a la destrucción.? Afortunadamente muchos amigos y gente sensible e inteligente de los Estados Unidos se empeña por estos días en impedir su reelección.

Ojalá alguna vez los electores apoyaran un candidato presidencial que concibiera un futuro de amistad entre los dos países. Quizás para nosotros no sería tan ardua la lucha por mantener programas sociales centrados en el bienestar de los seres humanos. Posiblemente no padeceríamos tantas limitaciones de todo orden ni nos veríamos obligados a innumerables sacrificios; no necesitaríamos politizar tanto nuestra vida cotidiana, ni contraponer patria y socialismo a la muerte frente a cada momento difícil. Todo esfuerzo sería un paso pleno hacia la vida.

Posdata del 30 de septiembre de 2004:
En la tarde de hoy se me comunicó desde la Sección de Intereses de los
Estados Unidos en La Habana que mi visa para asistir en noviembre a la
tercera edición del Festival Internacional de Teatro Latino de Los Angeles,
de cuyo consejo asesor formó parte, ha sido denegada.


Vivian Martínez Tabares (La Habana, 1956) es crítica e investigadora teatral, editora y profesora. Ha publicado Teatro por el Gran Octubre, José Sanchis Sinisterra: explorar las vías del texto dramático, y Didascalias urgentes de una espectadora interesada. Trabajos suyos figuran en antologías sobre teatro, y ha colaborado con publicaciones especializadas de Argentina, Brasil, Cuba, España, los Estados Unidos, Francia, México, Puerto Rico, la República Dominicana y Suecia. Imparte un seminario de crítica teatral en el Instituto Superior de Arte y ha dictado conferencias en universidades de América Latina y Europa. Es miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) y secretaria general del Centro Cubano de la Asociación Internacional de Críticos de Teatro (AICT). Fue becada del Programa "Caribe 2000" en la Universidad de Puerto Rico (1996-97). Dirige el Departamento de Teatro de la Casa de las Américas, en la Habana, Cuba, desde donde edita la revista Conjunto y organiza la temporada de teatro.