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[Página 2: Audiencias
y contextos: la historia de ‘Benetton contra los mapuches’
por Claudia Briones y Ana Ramos]
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2.2 La historia: "David y Goliat"
El Pueblo Mapuche, representado en este caso
por la OCMT, sostuvo desde el momento del desalojo que la historia
aún no termina, puesto que los mapuches y no mapuches "tenemos
la oportunidad de escribir otro final: Los Curiñanco regresarán
a su tierra y haremos de ese modo un mundo más respirable"
(OCMT 3/10/02).
A partir de entonces, y desde distintos lugares
de producción discursiva, se fue transformando el caso jurídico
en una historia, es decir, un texto discreto y reconocible. El primer
paso en esta entextualización (Bauman y Briggs 1990) ha sido
su puesta-en-intriga (Ricoeur 2000) (1).
En cuanto los medios de comunicación identificaron un texto
y un metadiscurso, "la historia" comenzó a ser
contada una y otra vez: "Hoy les vamos a contar una historia
bastante desigual, la historia de un mapuche contra una multinacional
poderosa, una empresa muy conocida de la industria textil"
(Punto.doc, canal 2 de aire, 6/11/03).
Un segundo momento en este proceso fue el que
se hizo explícito durante el transcurso del mismo juicio
oral y público. Después que en su alegato el abogado
de la empresa Benetton reconociera explícitamente que se
dirigía al público y no al juez (2)
--como se espera en este país, donde no rige la institución
del jurado--, el mismo juez puso irónicamente sobre la mesa
las características metacomunicativas del evento: "bien,
el doctor ha hecho un anticipo de la entrada en operatividad del
nuevo código procesal penal que establece el juicio por jurado
porque se ha dirigido más a la ciudadanía que al tribunal,
pero se le ha permitido por la trascendencia que tiene el hecho"
(transcripción personal).
La transformación del conflicto en performance
ha tenido efectos sociales importantes en el desarrollo del mismo.
Por un lado, teniendo en cuenta que la posibilidad de entextualizar
los procesos históricos es un acto de poder y que ésta
le ha sido negada históricamente a los Pueblos Originarios,
el hecho de haber logrado la circulación de un texto --y
un tema-- en la esfera pública no es un dato menor. Por otro,
implica reconocer una audiencia competente para interpretar, evaluar
y completar con sus propios juicios de valor, la historia que está
siendo puesta en escena. Progresivamente, la sociedad civil argentina
se fue sintiendo interpelada para ocupar este lugar simultáneo
de expectación y co-producción.
Una vez que la historia comienza a circular en
el nivel nacional, reflexionar sobre las distintas performances
nos permite entender por qué y de qué formas ciertos
textos han mudado su significación e intención social,
transformando los énfasis y orientaciones que le dieron existencia
(Comaroff y Comaroff 1992). La historia de "Benetton contra
los mapuches" se convirtió en una performance táctica
plausible de ser reutilizada en distintas estrategias políticas
y debates públicos.
En este foro heterogéneo, uno de los programas
centrales de noticias en la televisión nacional impuso las
primeras claves de interpretación cuando expresó que
"el litigio puede ser visto como una re-definición de
la lucha entre David y Goliat" (Telenoche, canal 13 de aire,
25/5/04). Esta nueva orientación fue canalizando y organizando
las distintas ejecuciones de la historia en la figura poética
del paralelismo para subrayar la desproporción. Siguiendo
el planteo de Paul Friedrich (1996), distintas emociones, conocimientos
y experiencias culturales pueden ser actualizados por estas construcciones
poéticas del conflicto.
"Goliat
enjuicia a David", decía uno de los diarios nacionales,
es el juicio que una empresa multinacional le hace a un matrimonio
mapuche por un predio de pocas hectáreas "sobre las
900 mil que la compañía posee en el sur de Argentina"
(Página/ 12, 26/05/04). "La lucha desigual y silenciosa",
en palabras de otro programa de televisión, es una pelea
entre "hombres que defienden su derecho a la tierra y los poderosos
--jueces, políticos y multinacionales-- que han comprado
buena parte de nuestra tierra. Esa es la historia." (Punto.doc,
canal 2 de aire, 6/11/03). Y, como veremos un poco más adelante,
en estos usos de la desproporción ya se está fijando
la orientación de la historia que será dominante en
la sociedad argentina. Aquella que fusiona los sentidos originales
con el tema social de la "extranjerización de la tierra".
Este enfrentamiento desigual también fue
construido a partir de otros recursos poéticos. La actuación/ejecución
de la historia se basó en la personalización de Rosa
y Atilio, por un lado, y el carácter impersonal e incapturable
de la empresa, por el otro. Esto es, así como la audiencia
conoció los rostros del matrimonio mapuche --a través
de los frecuentes primeros planos--, junto con sus edades, su situación
económica, sus trabajos, su casa, sus temores, sus sueños
y sus historias comunes, la empresa fue representada como inaccesible.
En un telón de fondo donde los enfrentamientos que han vivido
los indígenas han sido siempre desiguales, los programas
de televisión destacan al "matrimonio mapuche"
que se "atrevió" a llevar la lucha de su Pueblo
"hasta las mismas alfombras de las oficinas de Benetton en
Capital Federal" (Punto.doc, canal 2 de aire, 6/11/03). Pero
la audiencia constataba también en esa oportunidad que los
indígenas no eran recibidos por los responsables de la empresa.
Un sentido similar, en términos de personalización
/ inaccesibilidad, evoca Pérez Esquivel, ganador del Premio
Novel de la Paz, en una carta abierta que dirigió "al
Señor Benetton":
"Quiero decirle que, a quien usted les
quitó, con la complicidad de un juez injusto, las 385 hectáreas
de tierra, con las armas del dinero, es una humilde familia Mapuche,
con identidad, con corazón, con vida y que luchan por sus
derechos; ellos son Atilio Curiñanco y Rosa Nahuelquir,
dueños legítimos desde siempre, por nacimiento y
por derecho de sus mayores. (...) Es como los señores feudales
levantaron los muros de la opresión y el poder de sus latifundios
a costa de los más débiles" (Pérez Esquivel,
14/06/04).
El carácter inaccesible de la empresa,
figurado en las alfombras y los muros medievales, se acrecienta
con las cualidades fantasmales que la Compañía ha
demostrado tener antes y durante el transcurso del juicio. Así
como en entrevistas previas el abogado de la empresa sostuvo que
no podía dar los nombres de los directores de la Compañía
de Tierras porque se trataba de una Sociedad Anónima, en
el juicio civil y durante el alegato final del abogado defensor,
la audiencia se entera de que "se trata de una empresa que
es absolutamente fantasma aquí, no la conoce nadie, la conocemos
solamente porque tiene propiedad de 900.000 hectáreas en
la Patagonia. No sabemos quienes son los socios, quiénes
tienen las acciones" (transcripción personal). En un
reconto histórico, el alegato subraya este carácter
fantasmal por la forma dudosa en que fueron entregadas las tierras,
por el sospechoso surgimiento de una Compañía de Tierras
en aquella oportunidad, en definitiva, por el origen incierto de
los títulos de propiedad que "ostenta la misteriosa
Cia. de Tierras" (Macayo, 1/06/04).
El expediente ya había sido convertido
en historia y puesto reiteradas veces en escena. Las audiencias
habían comenzado a emitir sus juicios de valor y a completar
silencios e implícitos desde sus distintos lugares de expectación
y respuesta.
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