|
Diana Taylor, The Archive and the Repertoire. Performing Cultural Memory in the Americas
by Hermann Herlinghaus
Diana Taylor, The Archive and the Repertoire. Performing Cultural Memory in the Americas, Durham—London: Duke University Press, 2003, 329 pages.
Premios recibidos (2004):
- Katherine Singer Kovacs Prize for the best book in Latin American and Spanish Literatures and Cultures (Modern Language Association)
- Outstanding Book Award (Association of Theatre in Higher Education)
Detrás del titulo El archivo y el repertorio se esconde uno de los libros más inusuales y apasionados. Sugiere una comprensión de la cultura política latinoamericana y latina a través del concepto de "embodied behaviors" (comportamientos corporizados, página 2). De ahí el interés pronunciado de la autora en la dimensión alternativa de los espacios públicos. Existe una incontable riqueza de actos y comportamientos efímeros que han atravesado las luchas culturales del hemisferio, casi sin haber dejado huella en los archivos oficiales. Es aquel "pasado" que –según Walter Benjamin— no puede ser citado porque su imagen verdadera ha permanecido fuera de los discursos vencedores. Al mismo tiempo, los colonizadores han sido siempre versátiles en usar las fuerzas culturales del repertorio, lo que tienden a negar a nivel del saber normativo. "Archivo" y "repertorio" designan, en occidente, polos epistemológicos desiguales. El "archivo" marca, según Diana Taylor, un centro de las formaciones de la cultura occidental que se basan primordialmente en la escritura y en las agencias reificadoras de lo cultural, aunque el archivo no es homogéneo ni meramente unificador. "La memoria de archivo existe en forma de documentos, mapas, textos literarios, cartas, restos arqueológicos, huesos, videos, películas, CDs, todos objetos supuestamente resistentes al cambio." (19) El "repertorio", en cambio, es una noción que posibilita una virada de perspectiva hacia lo 'performativo', llamando la atención a las fuerzas figurativas y comunitarias de cantos, bailes, rituales y prácticas escénicas de todo tipo, todas "prácticas repetibles que como tales no pueden ser contenidas en el archivo" (37). De esta manera, "archivo" y "repertorio" no responden a un estático dualismo, sino que marcan relaciones asimétricas que dan forma a las luchas culturales.
El subtítulo del libro, "teatralizando la memoria cultural en las Américas", alude a lo que lo conecta con un proyecto más amplio. Sólo a partir de una historización epistemológica se hace entendible la envergadura que alcanza hoy el trabajo que se propone establecer un 'archivo alternativo', en donde las expresiones socio-rituales y artístico-performáticas de las Américas contemporáneas encuentren un nuevo registro. En otras palabras, el proyecto de Taylor –el de establecer, a través del Instituto HemisféricodePerformance y Política, un foro de intercambio y un archivo diferente a los sitios donde se coleccionan los civilizados 'documentos de la barbarie'— ha emergido de su relectura histórica. La fuerza epistémica y política del "repertorio", radicalmente asumida, convierte ese proyecto en un empeño insólito. Los Estudios de performance (Performance Studies) con los cuales la autora sugiere reconsiderar las luchas culturales, se conciben como política de la memoria –deben contrarrestar las gigantescas destrucciones causadas a partir de la irrupción del colonialismo iconoclasta en las culturas nativas del Nuevo Mundo. De ahí, el libro se entiende como parte de un proyecto práctico que opera desde la Universidad de Nueva York, conectando universidades del sur y del norte de América, y que se dedica a la realización del sueño de estudiar y testimoniar lo que para muchos académicos aún es inexistente. Son los repertorios cotidianos de las luchas públicas en donde la sobrevivencia social, el empoderamiento democrático de género, la desobediencia civil ante el poder y la autoridad, la fuerza cultural de lo étnico y minoritario alcanzan forma y expresión, y donde tantos y tan diversos rituales 'pequeños' manifiestan sus incansables energías.
El aliento que emerge del primer capítulo es su habilidad de historización alternativa. Una epistemología del 'performance' puede conferir el arma secreta que aun queda por rescatar más ampliamente para no sucumbir al historicismo imperial – aquel discurso y aquellas instituciones que no dejan de categorizar la historia a través de "lo que ha sido" y "lo que es eternamente: la razón" (Hegel), la verdad, y la dominación. En la figura del franciscano Bernardino de Sahagún, uno de los primeros y más acérrimos perseguidores de las prácticas idolátricas en el Nuevo Mundo, reaparece hoy el dilema del iconoclasta moderno. Sahagún y muchos otros después de él, han tenido que percatarse de que las prácticas indígenas oprimidas han elegido el camino de la paradoja, reproduciéndose dentro y por debajo de los sistemas simbólicos que pretendían destruirlas. Las prácticas opositoras no se sitúan 'más allá' del orden simbólico dominante, sino a menudo 'más acá' de sus verdades y estructuras – en los actos de cambio basados en la repetición, las ambivalencias de doblaje y permanencia, de "multiplicarse hacia afuera a la luz de políticas constrictivas sociales y religiosas" (49). En este sentido, sostiene Taylor, los escenarios de la conquista y colonización siguen perturbando a las Américas aun hoy, consternando a aquellos que pretenden haberlos controlado.
Las experiencias presentadas en el libro conforman un viaje a través de muy diversos escenarios geopolíticos y artísticos. Encontramos preguntas orientadoras como las siguientes: ¿Cómo participa el performance en la transferencia de memorias e identidades sociales? Si la memoria cultural se reconoce en notable grado a través de prácticas corporizadas, ¿cómo inciden en ella las matrices de género y etnicidad? ¿Cómo se pueden estimular políticas de identidad a través de un 'archivo' televisivo de nueva índole? ('Walter Mercado teatraliza el espacio psíquico Latino'). ¿Cómo comprender las "identificaciones falsas" en relación con el empoderamiento simbólico de minorías? ('Poblaciones minoritarias velan a Princesa Diana'). ¿Cómo participa el performance en la constitución de nexos entre trauma y memoria? ('Yuyachkani') Y ¿dónde residen los potenciales de lo intraducible expresados por el saber corporizado? ('El contrapunto intercultural de Denise Stoklos'). En el noveno capítulo, la autora relata su devenir testigoinmediato de los eventos del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York. Describe cómo el arsenal afectivo y las posturas transcendentales propias de la tragedia clásica fueron inmediatamente monopolizados, permitiendo que existiesen sólo dos grupos de actores públicos: los héroes autonombrados de la política dominante y las mudas "víctimas" desaparecidas juntas con las torres. El discurso y la política autoritarias de la tragedia garantizaban que el resto de la población de Nueva York y EE.UU permaneciera excluida de la participación pública en el drama y sus consecuencias. "Colapsó el papel del testigo como participante ético y responsable, diferente del espectador" (243). No hubo espacio de participación democrática.
Tomar en serio la noción del performance en la vida pública y la historia significa, no pocas veces, trabajar sin telón de fondo. Y ahí reside tal vez el aspecto más alentador del libro. Su escritura se arriesga hacia escenarios inmediatos, paradójicos y difíciles, para cuya comprensión no existen ni antecedentes ni conceptos seguros. Al mismo tiempo, se está releyendo la historia del norte y del sur de América en sus conexiones tanto intensas como incómodas. En este sentido, la autora toma distancia de las inercias de una influyente parte de la crítica literaria y cultural que, aun hoy, trabaja desde verdades demasiado plácidas. La academia precisa de libros como este, y necesita nuevas formas de diálogo e intercambio para incidir en la riesgosa creatividad del saber. En lo que a la situación actual de los estudios americanos y latinoamericanos se refiere, los lastres de un concepto hegemónico de 'area studies' están lejos de ser superados. Por eso, el "descentramiento de un 'US America' en favor de una América hemisférica" es tan urgente como fuera de fecha (277). Es ésto de lo que trata el libro de Diana Taylor con agudeza e irrefrenable placer.
Hermann Herlinghaus
University of Pittsburgh
|