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Marianne Hirsch, "Los usos y abusos de la memoria"

Marianne Hirsch

Vivimos en una "era de memoria." Tanto así que usamos la memoria para definir nuestras identidades individuales y colectivas y la reivindicamos como un derecho cultural y político. ¿Por qué la memoria ha llegado a dominar la discusión de la relación entre el presente y el pasado, al punto de casi reemplazar los discursos de la historia?

La multiplicación de los genocidios locales y globales, así como las catástrofes colectivas del final del siglo veinte y el principio del veintiuno, han precisado de estructuras institucionales y políticas que amplíen el archivo histórico con formas de conocimiento y con las voces de actores sociales ignorados por los historiadores tradicionales. El impacto corporal, psíquico y afectivo del trauma y sus secuelas, así como las maneras en que un trauma puede reactivar los efectos de otro, han excedido, evidentemente, los límites de los archivos y las metodologías tradicionales a nivel histórico.

La memoria es tanto individual como social, corporeizada y mediatizada, compartida y reñida. La memoria es una práctica y un acto. Se trata del pasado, pero existe en el presente y mira hacia el futuro. Las memorias son plurales y crean, potencialmente, espacio para las historias y las experiencias de las minorías sociales, aun cuando esos recuerdos desafían las versiones hegemónicas del pasado.

Hay nuevos archivos que reúnen historias y testimonios orales, objetos, imágenes visuales y performances, registros de vivencias y conductas cotidianas. Se están construyendo memoriales y museos en los lugares de trauma histórico, forjando una estética transnacional que conecta historias divergentes. Los artistas y los activistas intervienen para preservar y activar la memoria.

Pero el surgimiento de nuestra cultura de la memoria genera preguntas fundamentales, aunque difíciles, sobre la transmisión de un pasado traumático. ¿Cómo puede revelarse la verdad de los crímenes pasados cuando los culpables borran las huellas y las víctimas quieren olvidar? ¿Qué constituye la justicia, y acaso siempre sirve en función de la reconciliación y la continuidad social? ¿Qué les debemos a las víctimas? ¿Cómo transmitir sus historias—sin apropiarnos de ellas—evitando poner excesiva atención sobre nosotros mismos, pero a la vez impidiendo que se desplacen nuestras propias historias?

En nuestra época, la memoria se ha convertido en una virtud incontestable, una obligación y, emblemáticamente, un llamado a la acción: "¡Nunca más!" Pero las reivindicaciones de la memoria colectiva han activado también conflictos nacionalistas, provincianos y chovinistas, así como formas restauradoras de nostalgia que han impulsado algunas de las guerras civiles y actos de agresión más sangrientos de la historia reciente. ¿Pueden transformarse las memorias de la persecución en acción progresista, resistencia y reparación? Éste es el desafío de la "era de la memoria."

Biografía

Marianne Hirsch es Profesora de inglés y literatura comparada y Directora del Instituto para la Investigación sobre Mujer y Género en Columbia University. Sus publicaciones recientes incluyen Family Frames: Photography, Narrative, and Postmemory (1997), The Familial Gaze (1999), Time and the Literary (2002), un número especial de Signs sobre "Género y Memoria Cultural" (2002), y Teaching the Representation of the Holocaust (2004).