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Conversación con Wilson Díaz

Alejandro Jaramillo y Adriana Mejía

Texto a partir de la conversación entre Alejandro Jaramillo, Adriana Mejía con Wilson Díaz

 

He tenido un interés permanente por los materiales: su historia, significación y por lo que podría llamar realidad del material; exploro con ellos. 

Por ejemplo, en el proyecto Sementerio (1994–1997), me preocupaba la manera de crear y producir sin recursos o de optimizar lo real para producir sentido. Por medio de un trabajo de conversaciones y acuerdos las personas hicieron posible la recolección de 700 eyaculaciones sobre cartulinas de 20x20 cm. para finalmente conformar una gran instalación sobre la pared. La gente me entregaba el papel que contenía la eyaculación con su fecha y la hora; en ese caso, esa materia fundamental proveniente de muchas personas construía un conjunto de significados y una reflexión sobre el genero, la pintura, el dibujo y la acción.

En 1996 empiezo a trabajar incluyendo plantas de coca vivas en mis trabajos de arte. Yo naci y crecí en Pitalito Huila, una zona del país en donde el narcotráfico y la guerra eran visibles y cotidianos por la proximidad de zonas con grandes cultivos de coca, como por ejemplo el Caquetá, y también por la presencia de todos los actores del conflicto de la época.

Conocí de cerca mucho de ese negocio pues lo vivi de cerca, tenía relación con “raspachines”, los jornaleros recolectores de hoja de coca, a nivel personal, pues muchos eran de mi generación, ellos buscaban mejor calidad de vida cultivando la coca. Los grandes capos y el dinero se veían sobre todo en las ciudades principales del país.

Estas contradicciones y contrastes entre la percepción rural y urbana del mismo fenómeno y como se expresaban en el conflicto armado me llevaron a indagar en el tema. En los años 80, las políticas de estado sobre los cultivos cambiaron y empezaron a desarrollarse una serie de estrategias dirigidas principalmente a los productores campesinos; se vieron estrategias como la sustitución de cultivos de coca por cultivos de pan coger, pero sobre todo se vieron desde ese momento políticas de erradicación forzosa mediante el uso de agro venenos. Entonces, me interesé por esta planta, por este material atravesado por múltiples contradicciones históricas que empiezan con la llegada de los españoles al continente americano, con problemáticas relacionadas con la historia, política, naturaleza y economía. Desde finales de los años 70 y principios los 80 inicia el tráfico que hizo posible para los narcos, entre otras cosas, alcanzar un vertiginoso ascenso económico y social a nivel local, y el desarrollo de una empresa criminal de alcance global.

A través de este cuerpo de trabajo en arte, desarrollado desde mediados de los años 90, busco indagar sobre las relaciones o no de narcotráfico, planta de coca y cultura, historia colonial pasada y actual, historia política colombiana, guerra, propaganda estatal, fantasía y naturaleza. Pero mi preocupación no va encaminada a mirar una estética narco; hay muchos artistas que trabajan de formas muy interesantes el tema, si voy a hablar de estética me veo identificado con una subcultura popular ubicada y especifica, influenciada por medios como el cine, la TV, las publicaciones impresas, la radio , las exhibiciones y presentaciones itinerantes usuales en una época en Colombia. Esto me ha interesado porque revela una estética de lo precario, lo hechiso, lo pobre, con una carga de humor, interés por la parodia, la sátira, el sarcasmo y la ironía, dando forma y sentido en muchas casos de manera particular a los trabajos que realice y actualmente desarrollo.

Busco maneras, actitudes, formas, estrategias y códigos algunas veces diferentes para relacionarme con la gente, las comunidades, sus estructuras y relaciones. Me pregunto: ¿Qué es lo que puedo hacer como artista, y ser político, como puedo expandir estos límites? ¿Qué dice la ley, de que manera es relativa? ¿Qué ejemplos nos da la censura, que podría cambiar y como podría ser posible esto? ¿Qué es negociable y qué no lo es? ¿Cuál puede ser la importancia, forma y sentido para este caso especifico, del deseo o la fantasía?

El 11 de septiembre en USA se da inicio a una nueva política mundial que lucha contra “el terrorismo” y redefine el significado de este término, esto tendrá gran impacto en Colombia.

Me ha interesado mucho la apropiación de imágenes, pero llegó el momento donde tuve la necesidad de producir mis propias fuentes y documentos. En el año 1999 el gobierno del presidente colombiano Andrés Pastrana creaba la llamada Zona de distención: un territorio en el sur del país de 42.000 km. cuadrados donde se reunían las FARC con dirigentes del Estado, empresarios, políticos, artistas, diplomáticos extranjeros y “ciudadanos del común”, para discutir distintos temas que eran transmitidos a todo el país a través de la televisión estatal colombiana. Visitar este lugar en el año 2000 para las conversaciones de cultura y empleo, me permitía de cierta forma participar directamente de un hecho fundamental que ocurría en la historia nacional y también documentar lo que fuera de mi interés.

http://es.wikipedia.org/wiki/Zona_de_distensi%C3%B3n

http://www.editorialamazonico.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1931:documental-caguan-vive-la-historia-sobre-la-zona-de-despeje&catid=36:noticias&Itemid=34

Al mismo tiempo, estaba en búsqueda de imágenes extraordinarias, y de lo que significaba la presencia de los medios masivos, principalmente nacionales, que estaban representando estos hechos. Esta búsqueda me llevó a lo intimo-cotidiano-humano que reverberaba en medio de la gran empresa, del evento hipervisible pero opaco y turbio que se transmitía en vivo y en directo durante esos años. Uno de mis intereses se vio plasmado en hacer ficciones y documentos, en medio de un contexto tan cargado en su producción de realidad e historia al lado de la producción de mitos e historia oficial.

En este viaje hice los videos Rebeldes del sur, grabado en medio de todos estos acontecimientos, en donde es presentado, por medio de 2 canciones de su autoría, este grupo de música tradicional colombiana integrado por guerrileros de las FARC, y Baño en el cañito: tres adolescentes guerrilleros toman un baño en uno de los ríos cercanos. También, el video Camilo en Caguanland una ficción actuada por un personaje desadaptado y un poco inútil en medio del gran evento participativo. En el caso de los Rebeldes del sur, estas imágenes presentan de nuevo aspectos como lo popular colombiano, desde la fiesta, la música tradicional, la imagen de lo Latinoamericano con el componente de la guerra y la propaganda; una coreografía en tono de farsa hecha por personas armadas y vestidas de camuflado. Siempre he tenido una especie de fascinación por la propaganda, por ejemplo por el productivismo Ruso, por la historia y también por lo anacrónico. Con los “Rebeldes” podía ver el presente desde la historia y su fatalidad: decadente, carnavalesco y muy violento.

Acompañar a estos jóvenes guerrilleros a tomar un baño en un apacible y bucólico lugar, enmarcado en zona de conflicto me remitía a la confusión, la juventud, y también a la explotación; con un hecho cotidiano tan apacible como bañarse, acicalarse, acciones aparentemente sin importancia. Allí buscaba establecer también conexiones con temas e imágenes de la historia del arte, específicamente de la pintura.

Enfaticé el carácter, el efecto y la estética de documento por medio del formato, y la edición, sin embargo estos videos no son sólo documentos, se acercan a otras convenciones, por ejemplo al video arte que hace un énfasis en lo narrativo influenciado por la televisión y el cine, estos son videos pensados para dar la sensación de girar sobre sí mismos; paradójicamente buscando subvertir en un intento de darle autonomía y auto referencialidad a unas imágenes, con una conexión directa con el contexto y la historia.

Estos videos y fotografías los realicé en el año 2000 durante el gobierno de Andrés Pastrana en un marco legal y legitimo, y los presenté durante el gobierno de Alvaro Uribe en 2002, en una exposición que titulé Long live to the new flesh en un momento histórico traumático, marcado por una fuerte presión para negar la historia reciente, en particular la llamada zona de distensión y también con un recrudecimiento de la guerra contra los narcotraficantes y contra los recién rebautizados terroristas de las FARC, posteriormente llamados junto a otros grupos, narcoterroristas. En esta misma exposición presenté 3 videos y varias fotografías. También puse un letrero en acrílico que decía:

“Está prohibido tomar fotos y grabar videos en esta sala. Incluyendo los medios de comunicación”

Haciendo una pregunta sobre la circulación de información, en relación a la hipervisivilidad, desenfoque y banalización de la guerrilla en los medios de comunicación masivos durante los años que duró la Zona de distensión. Esto trajo como consecuencia que la exposición no fuera reseñada en ninguna parte, creo que sólo se hizo un breve comentario radial. Fue muy interesante en relación a la censura de uno de estos videos 6 años después, en otro país, por parte del estado colombiano, y el uso mediático que se le dio en Colombia a este caso para dar una lección -saltándose recursos legales-, dirigida a mí, al medio cultural y a la sociedad, sobre el uso de la memoria, de la historia, y de imágenes con este tipo de contenidos y referentes.

El video Rebeldes del sur fue invitado en 2007 a una exposición en Inglaterra titulada Displaced: Contemporary Art from Colombia bajo la curaduría de Karen Mackinnon y María Clara Bernal; un proyecto de varias instituciones con particiapción del Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia. En ese entonces estaba como embajador de Colombia en Inglaterra Carlos Medellín quien le ordenó al agregado cultural de la embajada llevarse de la Galería en medio del “work in progress” y antes de la apertura, el DVD que contenía Rebeldes del Sur, arguyendo que ésta era una propaganda a las FARC, poniendo en duda mi autoría de ese video, para irónicamente de esta manera usar este trabajo como soporte pedagógico para hacer propaganda. En este momento hay en curso una demanda administrativa que le interpuse al representante legal del Estado colombiano, el presidente de la Republica, por daños morales y por poner en peligro mi vida a través de su funcionario, al hacer señalamientos tan peligrosos contra mi trabajo y contra mí, en medio de un país con un conflicto armado y cada vez más polarizado políticamente.

Toda esta situación suscitó una polémica en los medios de comunicación colombianos y fue debatida y recopilada en el sitio web Esfera publica. Esta experiencia, más el material que arrojó la polémica por la obra no expuesta, los utilicé para realizar la exposición Institucional, dibujando a quienes participaron en el debate a través de los medios con carboncillo hecho con madera de la planta de coca y sobre papel, realizando además algunas caricaturas sobre el caso. Presenté también una entrevista que le hice en Caracas, Venezuela a una importante curadora chavista, directora en ese momento del Centro Cultural Rómulo Gallegos, e hice de esta manera un comentario sobre lo similar del tema arte y propaganda en los gobiernos de derecha colombiano y de izquierda venezolano. http://esferapublica.org/nfblog/?p=1079

También, empecé a incluir plantas de coca vivas dentro de mis trabajos; a partir de allí, desarrollé proyectos usando las semillas de esta planta, usé su pulpa como pigmento, las presenté por cientos en el espacio, las tragué para trasladarlas a otros países, construí espacios y las sembré en Colombia y en otros países, todo esto siguiendo la lógica perversa de las acciones y políticas estatales que decidieron que había que perseguir esta planta por todo el territorio nacional incluidas las reservas naturales, afectando además de la naturaleza también zonas rurales y sus habitantes humanos. Entonces, desde los noventas, por medio de estas estrategias buscaba salvar la planta de esta persecución llevándola a otros países, señalando la forma como la planta de coca sobrevivía en los jardines y patios de las ciudades, regalando semillas, usando la madera de la planta de coca para hacer carboncillo.

Lanzamos el movimiento de liberación de la planta de coca en San Francisco y Point Reyes con Amy Franceschini al cual se une Renny Pritikin como historiador y poeta en Beulah Gallery, documentos que se pueden ver en la recopilación que realizo Amy Franceschini para la publicación Art and Text, más adelante también realice una colaboración en este sentido con Leonardo Herrera en un proyecto titulado Banco de semillas, para el 7º. Encuentro del Instituto Hemisférico de Performance y Política, en Bogotá.

Un punto importante a señalar es que esta persecución a la planta de coca ha sido muy bien aprovechada por empresas como Monsanto proveedora del agro veneno Glifosato (y de su versión mejorada Roundup ultra) al estado colombiano desde 1986 para fumigar los campos de Colombia. Como sabemos, Monsanto también es una de las empresas de punta en producción de semillas transgénicas y son quienes vienen arrasando desde Canadá hasta el sur de América para adueñarse de las semillas nativas por medio de varias estrategias, la más visible sacándolas de circulación al patentarlas (http://www.youtube.com/watch?v=Ig2B6CroFAw ), la persecución y secuestro de la planta de coca, es una disculpa, una cortina de humo para atacar las especies en este territorio. Por esto para salvar la naturaleza en Colombia debemos salvar a planta de coca.


Enlaces
http://www.censat.org/noticias/2009/2/25/La-mata-que-mata/

Mata que mata
http://www.dne.gov.co/?idcategoria=2845

NO cultives la mata que mata
http://www.youtube.com/watch?v=5C5Wzv9FvNM